de tu cuello, tan niño,
lo primero anotar
con mis labios la urgencia
transitar por tus senos
después con la avaricia
y la misma demora
de los vándalos últimos
dejar al viento huésped
que atraviese las ropas
hasta volvernos malvas
y azules sobre el lienzo
recorrerte y con hambre
ya deshecha escribir
vertical en el ansia
de tu caz mi deseo
oír como restalla
por los aires el silbo del alfanje
y recordarnos mientras como gula
saber que fuimos
en la distancia celos
mordidos por las hoces,
por las hienas.
De Plural de sed