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lunes, 1 de junio de 2015

Poema: En el redondo riesgo
























En el redondo riesgo
de tu cuello, tan niño,
lo primero anotar
con mis labios la urgencia

transitar por tus senos
después con la avaricia
y la misma demora
de los vándalos últimos

dejar al viento huésped
que atraviese las ropas
hasta volvernos malvas
y azules sobre el lienzo

recorrerte y con hambre
ya deshecha escribir
vertical en el ansia
de tu caz mi deseo

oír como restalla
por los aires el silbo del alfanje
y recordarnos mientras como gula

saber que fuimos
en la distancia celos
mordidos por las hoces, 
por las hienas.


De Plural de sed

martes, 12 de mayo de 2015

Un poema: Parábola

                 A José Luis Morales

Hallarás retorcido 
–me decía el Maestro–
y abandonado el cable
del lenguaje
(ser poeta es oficio
de chatarreros)

tómalo, quita

de su espeso discurso
los orines, desenreda sus vicios 
tortuosos,
tensa, logra que olvide
acomodos y miedos,
pervertidas posturas

asidos con tus manos
sus límites, estira,
busca
su más claro perfil, has de lograr
con precisión que tienda
hacia lo recto,
a la ligera y limpia
exactitud del verso ambiguo.

Déjalo luego, otros
que hallarán extrañados su postura,
su desnudez de filo, su abandono,
buscarán la belleza
(y la hallarán tal vez) al arrugarlo.


(De Locus Poetarum)

viernes, 8 de mayo de 2015

Un poema: Habla









Habla

sobre su plato
coloca en paralelo los metales
intentando ocultar
minúsculos despojos

habla

ella eligió el lugar,
un pequeño bistrot de luces ácidas,
de precios aburridos

sospecha, mientras habla, su destierro

que ya no volverá
al fragor de sus labios cremallera,
y habla

ella escucha
con amable descuido 

él parece un ahorcado
que hablase al viento.


domingo, 8 de marzo de 2015

Poema: Un coche se detiene ante mi casa

Uncochesedetieneantemi
casaun cochesedeteienea
ntemicasauncochesedetie
neantemicasaun cochesed 
Es aquí donde espero
a que nadie me nombre, a que se calle
la prosa para siempre.

Yo nací en estas calles interiores,
por aquí cruzan nubes, casi polvo,
que desoye la mar,
y sin embargo
la lluvia hizo caer sobre mi cuerpo
una gota que tuvo
forma y sonido
de corazón, de llaga.

Preciso todavía su rumor,
la bondad de sus piedras,
yo guardo todavía aquella luz
sorda, de jaras, yo cobijo
aquí mi soledad, mi voz oculta
entre su indiferencia.

Aquí escucho al otoño
abrazarse a los montes, aquí ordeno
cada noche palabras
que el día no endurece, aquí leo sus horas,
mis veinticuatro
pájaros aliados y enemigos.

Nadie sabe si es pronto
aún para el metal, 
para lo más oscuro por las venas, 
o si es vivir asunto necesario,
pero es aquí –lo escribo—
donde espero la nieve,
la verdad de lo incierto.




martes, 24 de febrero de 2015

Poema: Horas de sábado


Horas de sábado en la plaza
(Medinaceli)


Horasdesábadoenlaplaza
Horasdesábadoenlaplaza
Horasdesábadoenlaplaza


En esta isla
de sombras que descienden
a buscar su raíz y sinuosas cubren
de sigilo el rigor del empedrado

en la costumbre
de estos olmos sin fiebre
que un romano plantara,
sin otro asunto
previsto ni cautela ni más provocación
que volver a escuchar
a una mitad de mí,
espero los instantes que traen el mediodía.

Y es que aquí,
descuidada en la luz
que las hojas desprecian,
la parte izquierda de mi cuerpo busca
su alivio y habla
furiosa y contra mí

sin dar
otra razón
sino decir que piensa abandonarme
si yo abandono
el don de la extrañeza y su memoria,
desnudas rebeldías

y yo, sentado aquí,
en esta plaza sola,
en estas piedras, banco
que discute su edad con el sur de la iglesia,
llevo horas
sin poderla callar ni responderle.

domingo, 1 de febrero de 2015

martes, 20 de enero de 2015

Poema: Curso arriba


RíoBullaqueRío
BullaqueRío Bull
aqueRíoBullaque
Fui con padre, llevado de su mano,
a un tramo más al norte, curso arriba
de octubre y el molino, serio, iba
el silencio con él

fue el verano
un estío excesivo, seco, llano,
subíamos el cauce, piedra viva;
buscaba la callada, la cautiva,
tristeza de su ayer republicano

fue sospecha que tropas ya vencidas
arrojaron fusiles y los sueños
al fondo de las aguas

luego hallamos
en verdín unas armas sorprendidas:
nosotros -dijo entonces- somos dueños
sólo de las derrotas que callamos.


(Río Bullaque, 1955)

lunes, 5 de enero de 2015

Un poema: Corderos y/o lobos


Corderos
y/o
lobos
La mansedumbre es como la avaricia: 
lo deshilacha todo, lo envilece,
lo enmaraña y corroe.

Es preciso el oficio de cordero, dicen,
necesitamos lana,
hebras con las que sujetar,
con las que remediar.

Tantas que ante la puerta
del redil, voluntarios
se ofrecen viejos lobos:
miren esa manada envilecida
de lobos ovillando.

Alguien rompió la rueca de la literatura
y desde entonces
hilan, balan, escriben
los lobos, los corderos
juntos sobre la paramera, confundidos.

Ojalá y al tejer
en los telares
ahecharan sagaces impresores.



sábado, 20 de diciembre de 2014

Un poema: El cazador

    Con esta última entrada del año, Mientras la luz aprovecha para desear a todos y cada uno de sus lectores, que son sus amigos, un buen año 2015.  Qué menos.  Jefe, redacción y becaria, todos con todos. Y quiere dejar este poema como señal cómplice con aquellos que se dedican al noble oficio.



elca zador elcazad
orelcazado relcaza
dor elcazadorelcaz
adorelcazad orelca
zadorelcazador elc
a zadorelcazadorel
cazadorelzacadore
lcazadorel cazador
elcazadorelcazado
relcaza dorelcazad

El  cazador

                                      Para Lucía Comba, 
                                       que sabe de un cazador


Hay un blanco animal,
larga la crin, que cruza
alguna vez delante
de su refugio,
sin temor a amenazas
ni a lo oscuro del bosque

y está él, 
el cazador, tan aprestado y solo 
como salvaje y libre
parece el animal al que pretende
cercar sin daño, someter

piensa
que para hacerlo suyo,
para apresarlo debe
servirse de la trampa del poema

(el poema es la red
si el poema es exacta geometría)

y la construye
sagaz, con cien astucias,
porque está decidido 
a capturarlo,
a poseerlo y
custodiarlo entre rejas

entre versos  
al animal rebelde,
al vagabundo andar del unicornio
al que los dioses llaman Poesía.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Un poema. Cuando por fin






Cuando por fin logré
que el poema que amabas
(que escribía)
quisiera terminarse,
sentí tu mano
quedamente gemir sobre mi espalda

y una suite para dos,
una sed para dos,
sonó en la almohada.

(De Plural de sed)

viernes, 31 de octubre de 2014

Poema: En el reposo





En el reposo
lánguido y vegetal (como el que viven
los guerreros después de los combates)
que habitaba
en nosotros tendidos y en lo exhausto
del calor y las once,
en la noche de junio te rogué
la verdad de quién eres

tan entregada, pero
tan escondida siempre tras paredes
de cristales, desganas o tornados
que avivan mi sospecha

tras la melancolía
del pintado antifaz,
tibio de azul, con que dispones
tu cuerpo abierto

tras la palabra
que quiero sola,
única y tuya,
que intento y nunca
logro arrancarte.

Te vestías despacio,
respondiste
sin inquietud ni dudas, sin mirarme:

No diré mi canción sino a quien quiera
saber de mí, huir, volver conmigo…
conmigo para amar
y no tenerme.

(De Plural de sed)

lunes, 6 de octubre de 2014

El jardín (Décima)



Bajo este cielo,
las hojas
del jardín, sus formas puras.

Tú, poeta,
¿nunca alojas tu voz en ellas?
¿procuras
su fiel verdor?

No responde.

El poeta no halla donde
guarda el jardín
su caudal, donde lenta,
temblorosa,
crece exacta
en el rosal, juanramoniano,
su rosa.



domingo, 28 de septiembre de 2014

Lo oscuro

.


Nunca existe lo oscuro
cuando la noche llama,
es llama y se subleva

nunca existe lo oscuro 
cuando existe
otro cuerpo ofreciéndose.

Me dijiste:
Es preciso ese fuego
para la luz

entre nosotros, oscuridad es todo
cuanto ocupa el vacío.

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Una palabra virgen?



No todas son domésticas rameras,
existe una que es audaz, y tul, 
y también
hebra leve que anuda lo secreto,
tan escondida que 
ni la web reconoce su presencia,
hay una que no ha sido
siquiera por vosotros
ni dicha ni tan sólo sospechada,
y ella misma recela
de su pubis deseo por verse escrita

esa es la palabra, dijo el maestro,
virgen y delta de vuestra búsqueda.

Mas todavía
ha de seguir oculta, temo
que la obstinada voz y las urgencias 
de alguno de vosotros, salvajemente,
sin seducirla aún, la desgarrase.

(De la serie Apuntes de clase)


martes, 9 de septiembre de 2014

N-II. Monegros (metáfora vitalpoética)


                                 
Cruzamos los Monegros. Aquí –dicen-
talaron las sabinas, las que daban,
-cuentan- techo al amor.

La historia
de su final inunda
de sombras o de luz el automóvil,
nos da sentido.
No hablamos del final
de nuestra historia,
del sol endurecido en nuestro cuerpo.

Junto al asfalto apenas
dos mínimas acacias
con las que conversar, y el aire que venía
desde los esqueletos
lejanos de las rosas.

Tú y yo volviendo a cuatrocientos
ocho kilómetros
de Madrid.
Dos tierras áridas bajo el azul oscuro.
Dos nómadas en nómada desierto.
Una sola esperanza, una sola
longitud en el filo de los labios.

Dos buitres que navegan
hacia el hogar
devorador del cobre. Digo:
¿Escuchas tú mi corazón
envuelto en los recuerdos?

Conduzco. Somos dos
pequeños nombres, ásperos
bajo el calor. Dices:
Hablas de tus recuerdos, yo me agobio
con tu lírica lenta:
amor mío, 
nos ha vuelto a pasar otra vez el camión.