miércoles, 11 de mayo de 2022

Un poema: Aquí, viajero








Aquí, viajero, en este
territorio imposible,
hay un lugar en los oestes
del aire donde
la luz se adensa hasta volverse sal
 
y es el azul
un gris inexpugnable,
ni siquiera los astros,
ni siquiera las águilas
 
a donde acuden
las miradas sin árbol, un rincón donde sólo
una palabra oscura se pronuncia
y es olvido
 
un páramo de cieno que custodian
aquellos que ignoraron salmos, lluvias
 
desolación callada,
lugar en donde vierten
sus éditos a miles los poetas.



Ilustración: Pedro Castrortega

domingo, 24 de abril de 2022

Un poema: Cuerda de esparto

 



 

 






Desde los sótanos,

–ciega, callada–

por una densa cuerda

de esparto asciende

sin freno la memoria,

muy despacio

 

notas

en el aire que vibra

su terca decisión,

miras

la tensión aferrada

de sus manos

 

que llega,

que busca sitio,

que busca

un cuerpo en donde guarecerse,

donde activar –agudos–

sus aguijones

 

donde alojar -¿en mí?

sus tesoros, su daño.

lunes, 11 de abril de 2022

Carta pública a y dos poemas de: Chelo de la Torre

 



Querida Chelo, la verdad es que apenas si nos hemos tratado personalmente, pero me atrevo al tratamiento. Con tu permiso. Sé de ti que las matemáticas y su enseñanza han ocupado gran parte de tus intenciones y tiempos, hay rastros evidentes en el libro que apremia estas líneas; y que la poesía, que siempre te rondó, ha encontrado en ti pública escritura en estos últimos años. Podemos encontrar muchos viajeros con el mismo itinerario, lo importante es cómo lo recorremos, con la voluntad y la destreza que lo caminemos y resolvamos. He tenido y tengo en mis ojos y manos tu Tiempo de memoria, libro a cuya presentación madrileña asistí. Libro que, abierto con un animoso prólogo de Enrique G. Trinidad, clausura un analítico epílogo de Arancha Martín. Entre medias de ambos, el pálpito humano a través de tu decir. No sé quien busca a quien: si la poesía a ti o tú a la poesía. Sí sé que has tardado tiempo en afirmar el maridaje más allá de pudores y/o fortalezas. Como sé que ahora vives volcada alrededor del hecho poético. De su vigilancia, de su difusión. Y se agradece. Qué bien has repartido los poemas en el libro. Una primera parte, “Este silencio gris”, escrita al ritmo de los estados emocionales donde tu yo poético y vivencial juegan a esconderse y encontrarse; juegan. Tanto como tus dudas ante poema, dudas que resuelves pensándolos más como medio que como fin. Habla por sí mismo el título de segunda parte “Polvo de tiza”, en donde sus textos vocean los dramas de la encrucijada adolescente que tan de cerca viviste y que no te resistes a contar, a gritar: ese abismo ante la edad adulta que a veces resulta irresoluble. Chelo, escribes para decir, y eso salva. Te salva y salva unos poemas escritos desde la humildad y la elegancia para ser entregados. Para hacerse comunión sensible con otros. Tu mirada se extiende desde la misericordia y hacia el dolor de todos, en especial las mujeres, en el tercer apartado “Cada vez que pienso”, poemas al hilo de situaciones, de imágenes, de sucesos, que a nadie pueden dejar indiferentes, y menos a una poeta como tú. Nadie está preparado, y empleo tus palabras, para ver morir un niño. Las bombas sobre Siria, sobre Ucrania, nos recuerdan este universal de la injusticia y el dolor que el consumismo pretende alejar de nuestra conciencia. Y ese final magnífico, ese “Tiempo de memoria”, que reflexiona , sobre la certeza de lo ido, al tiempo que canta y cuenta de su feracidad, pero también de su laboreo: nada nos ha sido dado gratis. Permíteme que me detenga en el poema “Ya no hablamos de mañana” en donde defines el presente, el hoy que nos cuestiona, como el agua que resbala entre los dedos, que resbala y no la detiene ni la concavidad de las verdades. Tu libro es poesía y testimonio, de ti y de tu tiempo, de lo vivido y de aquello desde lo que aún cabe esperar. Tu Tiempo de memoria denuncia tanto como consuela.

He escogido, como muestra, estos dos poemas, a mi modo de ver significativos de tu posición ante lo que el mundo nos ofrece. Queda decir que el libro ha sido editado por la editorial Nuevos Ekos.

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Ángulos

 

Hoy les he enseñado que los círculos

no siempre son perfectos

           Marisol Huerta

Expliqué a mis alumnas
que hacerse adultas
no es solo cambiar una talla más grande,
que no siempre los círculos son perfectos,
que no es fácil hacer la espiral de los años,
que yo estaba en el intento todavía.
 
Se nos rompían los días
número a número,
y fuimos aprendiendo que la vida
no es lineal,
que tiene aristas y ángulos que cortan,
que dañan, como aquel en el que Marta
quedó enganchada para siempre a la jeringuilla.
 
Nunca supe enseñar a medir
la amplitud de esos ángulos.
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Mujer palestina
 
Ha pintado tu cielo de gris, de rojo.
Han abatido tu tiempo, tu olivo, tu casa.
 
Ahora vagas errante
en un laberinto de escombros
que no está en el mapa.
 
Tus hijos son tu equipaje
y tus armas son tu cuerpo.
 
Solo te quedan tus manos
para levantar paredes,
tus pies para derribar fronteras,
tu vientre para plantar nuevos olivos.
 
Y me dueles cada vez que te pienso.
 

jueves, 31 de marzo de 2022

Un poema: Concesiones

 


Le concedo al poema
que se busque a sí mismo
 
que en el dibujo propio
declare su armonía
 
que se alimente y vista
lejos de los descuidos
 
que huya con pies ligeros
de lo deforme y laxo
 
prefiero que prefiera
los trazos implacables
 
la forma en poesía
es forma y fondo.

sábado, 26 de marzo de 2022

Carta Pública y dos poemas de Marga Mayordomo




     Querida Marga, si digo del milagro de la poesía, capaz de andar el borde de los acantilados y ser al mismo tiempo amparadora, al mismo tiempo vientre, caverna, tálamo abierto, refugio contra la mansedumbre de la rutina, digo de ti. Marga, tu poesía es un desafío a los enjambres, tu poesía grita pétalo y cereza, habla con los ríos helados. He recorrido contigo el curso del Yukón, he ido contigo en piragua por sus rápidos y meandros, escoltados por los inuit, contigo he atracado en puertos aún no construidos. Hoy quiero decirte que tu poesía estalla, que busca romper el continente, esa frontera que señalan las páginas, que busca lo que brota, no solo en la topografía, también en el mentón de sus imágenes, en los fogonazos con que dejas ver (al tiempo que velas) tus intenciones; en el amor sin piedad por la tierra y su pureza, por los seres que la embarran. Me admira la ebriedad sonora de un lenguaje que doma la sintaxis, o la inventa. Yo creo que la poesía y sus talleres han tenido pocas alumnas más rebeldes que tú y al tiempo más aplicadas. Digo esto porque en la creación poética, las recomendaciones suelen formularse con recta intención, mas son a veces mera trampa para incautos en busca de buen consejo. Tú desbrozas, rasgas y desordenas, descorchas, para poder recomponer desde la espuma de la libertad. Tu Yukón es mosaico de formas y paisajes, de ritmos y ciudades futuristas, de banderas exhaustas y pupilas de lobo, tú anotas en columnas azotadas por las furias del caos. No sé sí bajan desde tu siglo, de las campas mapuches, o de las citas que tan primorosamente ordeñas. Y qué decir del traqueteo vándalo con que transitas por las distintas lenguas, ese guiño a la postmodernidad. Olma sin techo y violeta, te dices. Y en una de las páginas: necesito fabular, reimaginarme, para luego preguntarte: ¿come finirá tutto questo? Como si te preocupara. Yo sé que no te acongoja, porque sé que lo tuyo es fluir, dejarte hacer… y hacer, sentarte a lomos del potro desbocado que es el poema, y luego internarte con él en la niebla hasta oírla crujir. Dice Julio en su prólogo que te perteneces con descaro, ¿qué si no, y quién si no? pregunto. Yo digo que tu poesía apunta a tu pecho, que es ese revólver de cañón que se curva 180º y que hiere a quien dispara. La poesía no te deja indemne, es el cuenco en donde viertes la sangre de tu yo, y es la taza en donde bebes. He visto y leído a pocos poetas, a pocas poetas, con tantos espigones de luz, por decirlo con tus palabras. 

Haces bien en propagar, en soltar yukones, por las calles de un Madrid que nadie desea dormido. Marga, entre los bosques de un granito batido por el agua, tú eres corazón vivo y latiente, tú eres una valquiria, nuestra valquiria.

Valgan estos dos poema

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MEDITERRÁNEO 


y con el sol de Homero enfrente 
 guijarrillos de colores 
chapoteos 
tren de espuma   bordeando la marea 
las gaviotas   no se achican 
yo tampoco 



bosquecillos de palmeras / geranios 
 por todas partes 
amodorrados pinos   estirando el cuello 
 hacia la eternidad de su terruño 
 un Martini bianco— 
“mi amor” 
carrusel de miel y flores —lo trae el aire— 
—otro Martini— 
 aceitunas —tal vez del Lazio— 
 y de los ríos del Norte  __el agua helada 
 —quién sabe—   para el camino 
—dice— 



 ¡ah! las energías las energías 
 universos paralelos en la fiesta de Neptuno 
y el sol  __azul Sorolla fiero 
 y el mar  __no sé 
de otro color

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YUKÓN 


no 
 no se trata del rojo o el amarillo 
en los océanos de hojas 
se trata -de águilas calvas -de osos 
 __ahí   rodeados de montañas que no tienen nombre 
donde los remos son fuertes y los brazos largos 
 los días 
 __bajo la cúpula del mundo 
tenemos soledad tenemos hambre 
intercambiamos con el alce :: un trozo de corazón  
vivo y latiente*

la intensidad sin riesgo no existe 
 en la montaña blanca 
 donde hileras de hombres agotados    un día treparon 
 –sin descanso– 

 con la locura del oro hincada en su cerebro 



 pronto renaceremos limpios 
por toda vecindad :: bayas azules 
somormujos 


* Norma Kassi, nación Vuntut gwitchin. 

martes, 22 de marzo de 2022

Un poema: Nada ocurre

 










Nada ocurre
que antes no haya ocurrido.
 

Nihil novum sub sole.
 
Una luz cotidiana,
pasiva, indiferente,
ilumina el rigor de los hunos sedientos.
 
Un hombre en desafío
de Atila con los hombres,
y el dolor como yegua por los telediarios.
 
La yerba es humo
negro y duele
esta luz sobre Ucrania.
 
Duele, digo,
como un verso de Trilce.



miércoles, 16 de marzo de 2022

Un poema: ¿Dónde el testigo?



 
¿Dónde el testigo?

No lo hay.
 
Si existiera y hablase
para qué tanto
pope de cruz y plata,
para qué tantos
chorlitos de filósofas cabezas
que nos amansedumbran.
 
(Lo inhumano es tener
la conciencia tranquila).
 
Para qué tantos
afanes que disfracen
la ruta verdadera.
 
Somos seres que no
podremos nunca
repudiar ni guiar
esta nave inservible que nos lleva
del temblor de lugares que ignoramos
a idénticos lugares,
que traslada la rabia
por el espacio a más de cinco mil
millas/segundo.
 
¿Hay alguien que contemple, que nos mire
sarcástico y sonría desde fuera?
 
¿Dónde el autor, 

donde el testigo (me pregunto)

de viaje tan extraño?

 

 

jueves, 10 de marzo de 2022

Un poema: Penúltima travesía


Dijiste ciego faro
de ruinas y espirales, relato de argonautas.
Y la nieve te dijo: Son pájaros helados.
 
Quisiste pronunciar imán, arquero,
saeta transeúnte, maldecir a las tórtolas.
Mas pronunció la nieve: Son pájaros helados.
 
Callaste que venían
en procesión contigo cien murmullos de abejas.
Y la nieve, callando: Son pájaros helados.
 
Hablaste de horizontes sin orillas,
de gargantas cortadas por los curvos aceros.
Pero la nieve hablaba: Son pájaros helados.
 
Gritaste con gramáticas soeces
que tu abandono quiso volverse orden.
Y la nieve secreta te gritaba: Son pájaros helados.
 
Repetiste son rastros de derrotas
de estrellas en contagio, son estelas augures.
Mas un eco de nieve repetía: Son pájaros helados.
 
Preguntaste: ¿Atravesar las aguas,
llegar y sin moneda que entregarle?
Y te advirtió la nieve: Son
tus labios los dos pájaros helados.


Foto: Aníbal BC (fragmento)