sábado, 30 de mayo de 2026

 SALTADOR DE PAESTUM

Por César R. de Sepúlveda 



No para ser admirada en un museo:
para la oscuridad
de una tumba
fue pintada esta escena.

Frente al cielo de yeso mortecino
nos compete soñar con el azul,
la hora de esplendor mediterráneo,
la vibración solar, el aire cálido.

No importa todo esto: es la gracia del cuerpo,
la tensión de los músculos,
la aceptación consciente y decidida,
ese signo que traza
en el aire,
lo que en verdad enciende nuestros ojos.

Sin entender —¿qué es entender, en arte?—,
sin poder afirmar si ha querido el artista
cantar la plenitud
de la vida,
o encomiar la serena aceptación
de quien,
desprendido de todo, baja inerme
hacia el mar encrespado,
la imagen nos concierne e interpela.

Sin saber explicar —¿para qué? ¡No hace falta!—
sabemos que, tan lejos
de aquel instante nítido y glorioso,
también nosotros, a
nuestra propia caída
podemos infundir cierta belleza,
dignidad y propósito.

miércoles, 1 de abril de 2026

Un poema de César R. de Sepúlveda


 (Viene el asunto de una lectura poética que Carmen Palomo Pinel realizó en la BP de Madrid "Vargas Llosa" el 26 de marzo (2026) y a la cual asistió el poeta César Rodríguez de Sepúlveda. De la impresión que en él causó la poesía de Carmen nació este poema que publicó en face. Yo lo traigo aquí porque fui testigo compañero en aquel acto y me parece que describe justamente lo que yo también sentí).



Para Carmen Palomo Pinel

 

𝑇𝑜𝑟𝑟𝑒𝑠, 𝑝𝑜𝑛𝑒𝑑 𝑎𝑙 𝑝𝑎𝑏𝑒𝑙𝑙𝑜́𝑛 𝑠𝑜𝑛𝑟𝑖𝑠𝑎

Rubén Darío

 

Con todo y la que está

                                             cayendo

en este mundo que boquea y muere;

con todo y el desplome de los precios

de la carne de niño en los mercados;

con el odio creciendo como un cáncer

en los telediarios;

con todo y con la vida

hecha una pura llaga insoportable,

qué suerte que alguien diga ahí está,

venid a ver conmigo,

dejaos traspasar, brote la luz

de la herida.

 

El ciervo vulnerado

por el otero asoma,

por ejemplo, esta tarde

de marzo

escuchando una voz también sonrisa.

 

No cura

—¿quién podría

sanarnos?—, pero deja

                                               entrever

que hay algo de esperanza

entre tanta ceniza.

 

Que la fragilidad es resistencia.

Que existe, oh maravilla,

con todo y la que está

cayendo, la promesa,

el corazón en llamas, el milagro.

 

Eso que algunos llaman poesía.

 

                                  26 / 03 / 26. En la Sala de Cristal.

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

El asedio. Un poema 2026











 

 

Todo poema acontece en sí mismo,
es en sí, para sí: acto que tiende
hacia la perfección,
edificio al encuentro con su felicidad
 
todo poema acontece en sí mismo,
es un útero,
es una ciudadela,
un cerrado fortín que desafía
 
¿y a nosotros —lo externo—,
qué nos es dado hacer?
 
¿asediar el poema?, ¿conseguir asaltarlo?
¿lograr el egoísmo de que entonces habite
en él nuestra emoción?
 

viernes, 2 de enero de 2026

Un poema: Latus en Melórica

 













por accidente hemos
arribado a la isla en donde
nos dijeron que vive Marco Polo,
no el viajero futuro, sino aquel
—botánico y poeta—
que urde con las palabras
altas transformaciones
 
no nos fue
posible hallarlo,
con afán le tuvimos en pregunta
y solo algunos
supieron en Melórica
darnos nueva:
que buscaba ser árbol,
tal su deseo;
que duda con tesón
de las realidades,
que no es habitual del ágora
 
después, alguien dijo que Circe
lo tenía alojado entre los invisibles.

viernes, 19 de diciembre de 2025

LATUS en Cnosos

 











En Cnosos conocí
la casa y un poeta al que nacían
árboles en los pasillos, y en las habitaciones
escondía gorriones y leopardos
a los que sustentaba con alpiste y sonetos


observé, sorprendido,
cómo hacían madeja, cómo enredos,
en sus pies las palabras rogando ser escritas
sobre su piel sin luego,
o empeñadas
en olvidar pasados,
en buscar aventura en su garganta
 
tenía la voz piedra, bien recuerdo,
no me dijo su nombre, pero aún hoy
lo reconocería.

jueves, 11 de diciembre de 2025

De las palabras, del poema, del poeta (II)

 


13

Saber escribir un poema jamás debe impulsarnos a hacerlo, solo la necesidad de escribirlo.

14

Lo que nace de lo oscuro y va hacia lo oscuro, ese tránsito iluminado. ¿O iluminador?

15

Es el desprecio escrito hacia lo obvio, hacia la mediocridad.

16

Ser poeta es estar siempre esperando.

17

El verso es un andamio que solo la música puede sostener.

18

Tan solo en la tiniebla, o en el silencio, o en lo subterráneo, encuentra el yo algo de libertad.

19

Toda palabra vive en el temor consciente de que alguien descubra su impostura, su fracaso.

20

Sustituir la luz por el enigma, trocar las cosas por su temblor, hacer de la materia alquimia, mudar la música en duradero instante.

21

Tanto dentro como fuera del bosque, tan solo el pájaro conoce los caminos del poema.

22

Como el tiempo, el verso es a la vez látigo y tedio.

23

No el fuego sino la poesía robaron, robamos, a los dioses.

24

Amontonar las piedras, lentamente alzar el muro, el mundo: ver crecer sobre la finitud la llama.