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miércoles, 28 de marzo de 2012

Justificación, Enrique y Ana


Justificación. Durante unos días, el equipo dirigente de este blog y su redactor único, han abandonado sus labores cotidianas para asistir al CEBV (Congreso Europeo de Blogs Vigorésicos) celebrado en Amsterdam.  El de los Vigoréxicos se celebró la semana anterior. Una experiencia necesaria y reconfortante. Han sido cuatro días de trabajo y aprendizaje. Cuatro días que han reforzado nuestra opción, nuestra apuesta por los Blogs que trabajan para dar cuenta del trabajo de otros. El problema es que en la ciudad de las bicis y los canales algunos llegaron a cuestionarse/cuestionarnos el ejercicio de la poesía como trabajo. En la pelea dialéctica, el jefe de Mientras la luz mantuvo con claridad sus posiciones, solamente disminuidas  a la hora de votar propuestas de resolución, cuando cada uno lo hacía con una tarjeta que indicaba, y valía lo que, el número diario de sus lectores. Lo pequeño es hermoso, nos dijo un blogero danés. Como consuelo, claro.

Enrique. El caso es que el jueves22, horas antes de la partida, aún tuvimos tiempo para asistir a la presentación en Madrid del libro ganador del Paul Beckett 2011, El premio de los Murciano, como se le conoce en Madrid. Y lo cierto que tuvo el glamour de siempre, esa suavidad tonal que Carlos Murciano y Jorge de Arco saben darle. Carlos habló del premio y Jorge del autor, el sevillano Enrique Barrero Rodríguez, y del poemario ganador Los héroes derrotados. Dijo que eran aproximaciones a figuras literarias, mitológicas y sociales trazadas con pulso firme y compasivo. Luego leyó Enrique Barrero, a quien conozco y aprecio. Y leyó grave. Es poeta de recia sonoridad. Las palabras dolor, silencio, ausencia, derrota, soledad… sombra, incluso, adquirían toda la potencia de su significado. Sus retratos buscan reflejar momentos de desasosiego, de desamparo. Se detuvo en el poema final, en ese rey mago que él encarnó un lejano 5 de enero, y que vio como un niño con leucemia rechazaba con firmeza los juguetes que le ofrecía. Con la poetización de esa tremenda experiencia se cierra el libro.
Es costumbre de la Fundación Valparaíso, sustentadora del premio, ofrecer un ejemplar del libro a los asistentes para su posterior lectura, y ofrecer así mismo un cóctel para el tiempo final de charla y confraternización, que resultó, como siempre, animadísimo (¿dónde he oído yo esto?).

Ana. El caso es que el martes27, horas después de la llegada, tuvimos la oportunidad de asistir a la segunda sesión de los hazversos 2012 en el Café Comercial. Ana Montojo leía. Notamos algo displicente a Jaime Alejandre en la presentación, sin esos folios ocurrentes con que suele deleitar. Parecía que la cosa iba en serio. Y es que Ana es una poeta a quien la poesía le salvó la vida hace ya 20 años. Y es que Ana es desde hace apenas un año poeta editada tras lograr el premio Blas de Otero del año pasado. Y es que Ana no se cree lo que le pasa.  Su poesía es clara, aunque con cierto halo de tristeza, de ironía, de compasión. Deudora de esa estrategia que busca en la experiencia del instante trascender, vomitando el poema, a la tensión moral, psicológica, social, o simplemente de convivencia que le preocupa. Me gustan sus guiños a lo coloquial. No es raro que cite a Joaquín Sabina, tan experto en esas lides o a Francisco García Marquina, que vino desde su madriguera para escucharla. Leyó con aplomo y sentido. Con tiempo medido. Allí, en primera fila, estaba Elvira Daudet, la reina republicana, esa voz del 15M, que se ha convertido en denuncia, en escalofrío. (De ella se habló mucho en Amsterdam).
Allí, con los balcones abiertos al runrún del tráfico, de las ambulancias que atraviesan la Glorieta de Bilbao sin la mínima consideración, escuchaban Maria Sangüesa, Carmina Casala, Laura Gómez Recas, Ángeles Fernangómez, Alejandro Torres, Rafael Soler, Rafa Borge, Manuel Cortijo Cieza, Pepe Elgarresta, Agustín Ostos Robina, José Luis Morales, Paloma Corrales (que venía emocionada de entrevistar a Alejandro Céspedes), Emilio Porta, Juana Vázquez y gran parte de la familia de Ana. La vida.

martes, 20 de septiembre de 2011

Sobre dones

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Todos los saben, es un don, no se halla entre las cosas. La alegría viene del cielo. La capacidad de trasmitirla puede que también. Incluso en las oportunidades más cotidianas. Ayer, 19 de septiembre, comencé la temporada poética madrileña, ya sé que con algo de retraso. No me pesa. Tiempo habrá de resarcir carencias, si es que las ha habido.

20 horas. Saludé con gusto a Enrique Barrero, sevillano y poeta. Había recién llegado al Hogar de Ávila –recuerden, los terceros lunes de mes- para leer en la tertulia que dirige José Félix Olaya, llegó amparado por los Murciano: Carlos padre y mi buen amigo Jorge de Arco, que lo presentó. Nos saludamos con afecto, es reciente ganador del Ateneo Jovellanos con Instante de la luz y eso une. Leyó recio, serio, una poesía que surge natural y reflexiva, suelo y cielo. Es poeta de voluntad que sabe de las piedras del oficio. Conocía sus sonetos, su relación con mi paisano Mena Cantero, de quien noté resonancias en sus versos, el pálpito de lo humano como necesidad. Hubo coloquio. Felicitaciones. Apenas pude quedarme a la posterior charla. La ubicuidad es un don escaso. No se halla conmigo.


21.10 horas y Ateneo. Una cierta tristeza. Una luz en cansancio por la sala. Juan Pastor Devenir ha publicado La gravedad y la manzana. Poesía de Beatriz Villacañas con la elipsis de Newton. Le gusta a Beatriz lo antagónico. Finalizaba su intervención Juan Vanhalen. Como había dos presentadores, gentileza de Beatriz para los tardíos, llegué al segundo: José María Balcells, reputado crítico asentado en León, de donde vino ex profeso (de Arganda vino como testigo ADaganzo, de Getafe MCortijo) habiéndose dejado los papeles sobre la mesa del despacho, según orteguiana confesión. Lástima. Escribe mejor que improvisa. Hubo mucho afecto en sus palabras, tanto para Beatriz como para su padre Juan Antonio Villacañas. El toledano maestro de la lira fue ponderadísimo a lo largo de la velada. La parsimonia no es un don, se halla entre las cosas, como la falta de ritmo, la tardanza. Por fin leyó la autora: piadosa, moralista, explicativa, pesimista con buen humor. Glosó a su padre ¡qué menos! leyendo uno de sus sonetos, que fue aplaudidísimo. Extenuado, busqué el libro. Juan Pastor Devenir es un editor áulico. No había ejemplares. Saludé a Mike. No estuvo RSoler, sí JVázquez. Miguel Losada evitó el coloquio, no la cerveza.

 
Luz de hielo
 
Si entre todas las luces yo pudiera
elegir una luz os pediría
la eterna luz del agua cuando hace
del cristal de su lágrima callada
materia concentrada en el origen.
Dadme la luz azul que forja el hielo,
trepadores carámbanos, espacios
de extrema soledad donde sacuda
el pensamiento el centro de mis horas.
En las densas regiones del olvido,
bajo la luz del sol con su gran ojo
que espiara la sed de los silencios,
dadme la gracia helada de los frisos
del iceberg que es alfa y es omega.
 
                                                         E. Barrero
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Corporal y mío
 
Asílame en tus manos, ángel fiero,
dame cobijo y paz bajo tu espada,
ven desnudo a encontrarte en mi mirada,
al borde del amor, como yo quiero.
 
Ven tierno, ven potente, todo entero,
redímeme en tu boca apresurada,
tu brazo en lo carnal frente a la nada,
eres la epifanía que yo espero.
 
Coróname de besos, ven bravío
a encender la penumbra de la tarde,
revélame en tu piel al dios profundo.
 
Que tu lúcido fuego se haga mío,
envuélveme en tu aliento mientras arde
la llama original que crea el mundo.
 
                                           B. Villacañas.