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domingo, 14 de febrero de 2021

10 de América / 3 / María Auxiliadora Álvarez

 






      Escriben, caminan con decisión porque saben lo que quieren. Es su tiempo. Dicen de las mujeres y su andar en lo poético. El de María Auxiliadora Álvarez, por ejemplo. Venezolana. 1956. Me puso en su pista R Soler. Poco conocida, pero no des. Ahora enseña en USA, Miami University, antes asistió a talleres poéticos en su país. Su palabra es lanza y refugio a un tiempo. Fusil y bala. Hay pocos poetas que confíen en la palabra. Ella sí. Ella sabe que la palabra tiene poder en sí. No de cambio, ni siquiera de uso, sino de esencia y acto. La palabra no sólo existe, es. Incluso más que el poema al que se ve condenada. Comenzó sospechándolo en su primer libro, ahora lo exprime. Piedra en:U: es su último, pero muy antes -1985- golpeó inclemente con su obra inicial Cuerpo, que aún sigue provocando: una poeta, una mujer abocada al parto, dueña del miedo y la esperanza. Sola y en revelación. Tan sola ante la felicidad como ante la muerte. Luego vendrán los otros, el mundo, los amparos, el desastre del tiempo. Y sus devaneos con la mística, ese palo de almiar que sostiene lo puro. Allí se acerca y arremolina, se despoja. Cada vez más fragmentaria, observa desde lejos la mudez. Está editada en España, pero.

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usted nunca ha parido
no conoce
el filo de los machetes
no ha sentido
las culebras de río
nunca ha bailado
en un charco de sangre querida
doctor
no meta la mano tan adentro
que ahí tengo los machetes
que tengo una niña dormida
y usted nunca ha pasado
una noche en la culebra
usted no conoce el río

 

        (de Cuerpo)


LA CASA DE MI MADRE
 

mi madre vive en su casa aún
la lágrima es la casa de mi madre
mi madre le dio una parte de la casa
a cada hijo
mi hermano mayor se llevó un cuarto
todos tenemos casa
en la lluvia de mi madre
 
a veces arrecia la lluvia de nuestra madre
con la ventolera
nosotros le mandamos a decir
que no se preocupe del viento
madre
que llueva tranquila
 
o entonces le decimos:
Madre ría
reír es igual que llorar
reír viene de río
riendo
madre
formamos ríos
carcajada es tempestad
carcajada es catarata
de nuestra propiedad
 
reparte de nuevo el río
madre
reparta de nuevo el mar

                        (De Páramo solo)

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porque
quería
preservar
la vida
de algunos
sonidos
transformó
su boca
en depósito
de hielo
todo
lo que guardaba
allí
pervivía:
Ciertos
sonidos
alcanzaban
 puntos
de tan alta
temperatura
que  estallaban
o se agrietaban
pero
otros sonidos
a la espera
entraban
a substituirlos
para que
un día
esa piedra
en :U:
de la lengua
congelada
pudiera
alimentar
otra vez
tal vez
al parlante
sobreviviente
 

       (De piedra en :U:)