Para celebrar la posible subida, tal vez, veremos, del
SMI a 900 euros, el Jefe ha dispuesto para la redacción el fin de la jornada
semanal reducida y la necesidad perentoria de trabajar a diario. Léase todos
los días. Lo que algún emprendedor sin hígado definió como la Semana
Fantástica. Sepan que hasta el gran Fernando
Beltrán escribió un libro ocurrente y de poesía con ese título. Obligada
asistencia a actos, dijo el Jefe. 900 euros son un pastizal, que se dice. A un
tal Casado, recién casado, le marean estas amplitudes. Muevan el culo, nos dijo
en americano de la serie B. A por ellos. A la calle que ya es hora. Y fuimos.
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| Valentín con Ana Galán mientras las firmas. |
Fueron cinco días hábiles, habilísimos, fértiles en
visitadores poéticos, en degustadores poéticos. El primer manjar fue Valentín Martín, lunes 15, salmantino
sin tacha, en el Comercial inauguraba Paliques en paloma, un libro tan
original como el título, de alguien que domina el lenguaje y se ha cansado del versículo
para llegar a la esencialidad del sustantivo, desde la carne seca del poema al
tábano que sospecha y al trébol de cinco hojas. Sabe tanto de poesía como de
vida. Y se le nota. Le pusieron música Rafa,
Moncho, Ana Bella, José. Ay de lo bisílabo, de lo subterráneo, de lo
transgresor en los dedos de Valentín. Feliz el papel que lo soporta.
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| Antonio Parrón esperando leer |
Martes, 16 y Parrón,
Antonio. El poeta de Cazalla de la Sierra, el rapaz de raquítica manta, el
domador de las simientes, el extasiado del río Viar, vino a Madrid acogido por
la Casa de Mancha. El libro de las piedras muertas bajo el brazo. Poesía del
hambre de la tierra, voceadora de cielos, sobria y delicada, grito y consuelo.
Un poeta de ritmos y verdad. Con él los susurros, la percusión de caña, el
bamboleo de los objetos y las manos de Julio
Prenda, sevillano de misión. Qué placer estar. No nos debían pagar por
esto, Jefe. El castellano de la sierra sevillana atravesado por los torrentes
de una garganta campesina.
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| Asistentes en pie al finalizar el acto |
Lo del miércoles, 17, era obligado y Ateneo, era Elvira Daudet la que nos daba,
temblando, las buenas tardes. Congregados, congregadas y fieles hicimos de la
amistad memoria. Las voces que resisten con la voz que resistió y venció. Con la
mujer jamás en derrota, jamás ancianita amable, sino rebelde y joven hasta
entregarlo todo. Y el mar enfrente. No fue homenaje sino abrazo delicado,
intenso. Alguien leyó: Sería la libertad
sino fuera la muerte. Hay veces, un día de junio, en que es lo mismo. El milagro
de quien supo querer y fue poeta hasta secarse en el empeño. Elvira. Y lo
supimos.
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| Luisa García-Ochoa, tras la lectura |
Los jueves suelen ser inaugurales, como este 18 en la
mejor biblioteca histórica de Madrid. Una mujer de risa expandida, enhiesta, una
mujer de alejandrinos en vena, una mujer de desamor domado, una mujer resuelta
en humor y trances, presentaba el libro uno de una nueva colección con voluntad
de estilo. Levedad de lo eterno. OMM Pres. Luisa García-Ochoa. Premio Carmen Merchán. Debiera haber venido,
jefe, para ver la sala llena, para ver las colas de los coleccionistas de
firmas, de los amigos, de los poetas. Exhaustos casi, se impuso lo necesario:
la tortilla, las croquetas, la voluntad de diálogo entre los asistentes sobre lo trascendental en su poesía .
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| Ana Montojo, poema, taburete y micro |
El maratón aceleró su final. Se quiso viernes. Y 19. Y bar de copas. Se quiso Ana Montojo y
azulón de enigmas. Un solo de saxo y una mujer que conoce lo que se aparta y huye,
lo que fenece. Y entonces planta cara y abofetea con versos como espadas, con
labios y cuchillos. Una mujer que le dice a su perro vida mía y escribe libros
como estelas que desafían soledades. Vino con ella el escalofrío, las cuerdas
de Chuss Laforet y su delicia, los mercenarios
Rafa&Moncho haciéndose millonarios con su decir, con su cachet. Y sobre
todos la Montojo, la llena bares, la capaz de cambiar la luz de la sala a su
antojo, pero no la vida, los zarandeos.
Una semana fantástica, llena de amigos, amigas.
Carlos, Ana, Mª Ángeles, Carmen, Luisa, Fernando, Hortensia, Isabel. A por los 900 del ala.