domingo, 11 de noviembre de 2018

Un poema: Haikus de otoño


                                Con Federico Gallego Ripoll,
                                que me dijo de un reciente cuaderno




Sin desafío.
En el húmedo césped
el hongo asoma.

***

Tambor liviano.
Una nuez cae al suelo
desde la rama.

***

Días y octubre.
Fertilidad de verde
luz entre olivos.





Pelean o aman.
Verticales se muerden
pared y yedra.

***

A contraluz.
Del adiós a la tarde
vuelve un rebaño.

***

Rumor de arada.
Cada surco renueva
viejas heridas.


                                                             (De El libro de madera)

5 comentarios:

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Sí, sí, pero la copla, la seguidilla o la "soleá" no tienen rival...;-) Abrazos.

fcaro dijo...

Y que lo digas, ante la fuerza de lo nuestro lo demás son pavesas.

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Jajajaja....Y que lo digas, Maestro.

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Vamos a tener que empezar a hacer jotahaikus y coplatankas ¡Manda güevos!

fcaro dijo...

No te extrañe. Muchos hacen rabos de seguidillas y les llaman haikus El mix está inventado, Enrique.
Lo que pasa es que amigo me ha liado una tal Montse Barrio, que conste que yo no quería.