miércoles, 7 de diciembre de 2022

Duermevelas 4/X

 




     Nadie que no conozca la exacta geometría de la red puede ser tenido por cazador, por poeta, ni ser admitido en la Academia. Somos multitud –la importuna infantería, que diría Lope– los que vivimos extramuros de la ciudadela, muchos los sin cobijo, los que escribimos en eriales, errantes y a la intemperie. Claro que saberse náufrago, ser en tal conciencia, abre vías de redención y/o de consuelo. Sólo el vero poeta es consciente del daño o el bien provocado, del bien o el daño recibido, como sólo él puede atravesar el vientre embarazado de la verdad y no romperlo, y no mancharlo. La poesía y el poema: dos convergencias, dos rectas que anhelan vértice. Lugar donde la espera y el encuentro, que diría Federico. Y no llamen, por favor, a ese vértice literatura. Dicen que dijo Wittgenstein. Que lo que existe exista es asombroso. Y con él os pregunto: ¿la poesía es un asombro? ¿convenimos que existe?


(Fotografía: McBarri)

2 comentarios:

Pedro Torres dijo...

La poesía es un asombro, y más cosas. Y existe, por supuesto: no hay más que leerte, leeros a tantos.

fcaro dijo...

Pedro, siempre la entiendo ( o la siento) como búsqueda de algo que al final se escapa. Cierro los poemas con insatisfacción.