.
Que no puede, dice Agustín Porras, vivir sin el jaleo. Que le han convencido con facilidad. Que Jorge Dot pone la infra desde Guadalajara con una fundación, que los de la calle Fúcar le prestan el nombre, que por allí están Angelito Guinda, Cereijo y José Luis de la Vega enrollando al personal, que por eso sale el 1 de El Alambique. Excusas todas. Otra semestral revista.
Hay que estar dementes para poner en la calle una nueva revista de poesía, hay más revistas que poetas (bueno, no, eso no, los poetas son multitudes superiores a las del estutut o las de la roja) y sobre todo ponerla a la vista un 14 de julio. La cita fue en el Café Madrid, frente al Moëm de Alfredo, en la calle Escalinata, lugar de cita de profesores guiris. La cosa estuvo cordial (cervezas a 3 euros) y pasable. En un rincón Morales Barba en espera de caza. Juana Vázquez en su ambiente. Isabel Miguel y Laura Gómez Recas me invitaron a su mesa. Agustín habló. Habló Guinda alabando las canillas descubiertas de Cereijo y apoyando el proyecto. Habló Dot, el jefe de la brigada económico-social. Fernando de Castro Soubriet dijo bien de su experiencia personal con Ricardo Paseyro, uruguayo poeta conspidiletante a quien se dedica la sección monográfica. Leyeron poetas de cuerpo presente sus escritos publicados. Otros vocearon otros de ausentes. Tímidas palmas. Alguien por lo bajo susurró "trece números sería cosa excelente". Puse cara a Luque Pinilla, activista en esto de la cosa del poetiqueo. El lugar casi a tope y mucha gente con la revista en la mano tras desprenderse de nueve euros. Escueto el diseño, casi ausente. No habrá reseñas ni críticas de libros por razones de amistad y enemistades. Por dejar descansar a los amigos.
Luego unas cañas por Arenal con Isabel, Laura y Cereijo (a quien mi amigo Juampe llama el poeta de su vida, se lo dije). ¿Trece números? Ojalá. Mis mejores deseos. Aviso: para los ausentes se repetirá el acto el 3 de septiembre en el Ateneo.
.
lunes, 19 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Nieves Álvarez gana el XIV Premio de Poesía 'Nicolás del Hierro'
·
Nieves Álvarez Martín, natural de Mingorría (Ávila) pero afincada en Cantabria desde hace más de 35 años, ha resultado ganadora del XIV Premio de Poesía 'Nicolás del Hierro' con su poemario 'Los íntimos secretos de la voz'.
El premio, convocado por el Ayuntamiento de Piedrabuena (Ciudad Real), está dotado con 2.000 euros y publicación de la obra. Al Fallo del Jurado, celebrado el 1 de julio de 2010, llegaron 19 poemarios seleccionados (de un total de 293 trabajos presentados, 98 llegados por correo ordinario y 195 recibidos por e-mail) que fueron: Homo Sapiens, Keats, (Las cenizas del viaje), (Oníradas), Ayer, Solsticio, Osiris, (Desamor), Argos, El Guardagujas, Flush, Jessica Alegría, Oslo, Alfonso de Valdés, Font de Neu, (Los íntimos secretos de la voz), Pórtico, Dafnis y Diarium
Tras las correspondientes deliberaciones, alcanzaron la situación de finalistas los presentados como: (Los íntimos secretos de la voz) y Pórtico.
En la votación final y por unanimidad, alcanzó el premio el titulado Los íntimos secretos de la voz, cuya autora resultó ser NIEVES ÁLVAREZ MARTÍN, abulense y residente actualmente en Cantabria
.
El Jurado ha estado compuesto por los poetas Carmina Casala Díaz-Alejo, Vicente Martín Martín, Óscar Martín Centeno, actuando como Presidente de Honor, con voz pero sin voto, Nicolás del Hierro Palomo, y como Secretaria, Mercedes Navas Laguna.
Piedrabuena, 8 de julio de 2010. Universidad Popular. Ayuntamiento de Piedrabuena
.
Nieves Álvarez Martín es una escritora autodidacta y polifacética, ha tocado diferentes géneros literarios. Profesora enamorada de la lectura y de la Pedagogía, ha publicado cerca de doscientos materiales didácticos, algunos de ellos traducidos a otras lenguas (inglés, francés, italiano, portugués, griego, alemán, holandés, búlgaro, turco, eslovaco, esloveno, húngaro, letón, lituano, polaco, checo y rumano) Ha dirigido programas de radio y televisión. Es Team Europe y ha dirigido un buen número de proyectos europeos. Es colaboradora de diversas revistas educativas.
Ha obtenido once premios literarios (ocho de poesía, dos de relatos y uno de cuentos) y le han publicado los siguientes poemarios: Desde mis manos vegetales, 1981. Trenes de cercanías, 2005. Navegando Fantasmas: tras las huellas de Gulliver, 2006. Íntima trinchera, 2006. Manzanas Rojas, 2007. Intrusos en el tiempo. Teorema de la lírica, 2007. La memoria del bosque, 2007. Contrastes, 2007. Luces y sombras, 2009. La Magia de la voz (estará editado en 2010)
.
Nieves Álvarez Martín, natural de Mingorría (Ávila) pero afincada en Cantabria desde hace más de 35 años, ha resultado ganadora del XIV Premio de Poesía 'Nicolás del Hierro' con su poemario 'Los íntimos secretos de la voz'.
El premio, convocado por el Ayuntamiento de Piedrabuena (Ciudad Real), está dotado con 2.000 euros y publicación de la obra. Al Fallo del Jurado, celebrado el 1 de julio de 2010, llegaron 19 poemarios seleccionados (de un total de 293 trabajos presentados, 98 llegados por correo ordinario y 195 recibidos por e-mail) que fueron: Homo Sapiens, Keats, (Las cenizas del viaje), (Oníradas), Ayer, Solsticio, Osiris, (Desamor), Argos, El Guardagujas, Flush, Jessica Alegría, Oslo, Alfonso de Valdés, Font de Neu, (Los íntimos secretos de la voz), Pórtico, Dafnis y Diarium
Tras las correspondientes deliberaciones, alcanzaron la situación de finalistas los presentados como: (Los íntimos secretos de la voz) y Pórtico.
En la votación final y por unanimidad, alcanzó el premio el titulado Los íntimos secretos de la voz, cuya autora resultó ser NIEVES ÁLVAREZ MARTÍN, abulense y residente actualmente en Cantabria
.
El Jurado ha estado compuesto por los poetas Carmina Casala Díaz-Alejo, Vicente Martín Martín, Óscar Martín Centeno, actuando como Presidente de Honor, con voz pero sin voto, Nicolás del Hierro Palomo, y como Secretaria, Mercedes Navas Laguna.
Piedrabuena, 8 de julio de 2010. Universidad Popular. Ayuntamiento de Piedrabuena
.
Nieves Álvarez Martín es una escritora autodidacta y polifacética, ha tocado diferentes géneros literarios. Profesora enamorada de la lectura y de la Pedagogía, ha publicado cerca de doscientos materiales didácticos, algunos de ellos traducidos a otras lenguas (inglés, francés, italiano, portugués, griego, alemán, holandés, búlgaro, turco, eslovaco, esloveno, húngaro, letón, lituano, polaco, checo y rumano) Ha dirigido programas de radio y televisión. Es Team Europe y ha dirigido un buen número de proyectos europeos. Es colaboradora de diversas revistas educativas.
Ha obtenido once premios literarios (ocho de poesía, dos de relatos y uno de cuentos) y le han publicado los siguientes poemarios: Desde mis manos vegetales, 1981. Trenes de cercanías, 2005. Navegando Fantasmas: tras las huellas de Gulliver, 2006. Íntima trinchera, 2006. Manzanas Rojas, 2007. Intrusos en el tiempo. Teorema de la lírica, 2007. La memoria del bosque, 2007. Contrastes, 2007. Luces y sombras, 2009. La Magia de la voz (estará editado en 2010)
.
jueves, 1 de julio de 2010
MANUEL R. MORA Y EL VIGOR DE LA BIOGRAFÍA.
.
No está exenta de verdad la afirmación de que unas cuantas biografías, buenas y bien hechas, pueden contar mejor la historia de un siglo que sesudos y globalizadores tratados. Tiene la biografía como género el añadido de la testificación personal sobre lo acontecido y el peligro de la subjetividad de la mirada sobre el biografiado, por eso es tan necesario el buen tino y la labor rigurosa del autor para que el género pueda ser considerado una más de las bellas artes históricas.
Tal es el caso de Manuel R. Mora (Piedrabuena, 1942), periodista, que ha llevado a su fin el empeño por contar la vida de José Félix Llopis, exiliado español durante la contienda incivil, para quien la obligada ausencia de la patria se convirtió en una oportunidad aprovechada. El libro “José Félix Llopis: Violencia, perfume y humo” ha sido editado, magníficamente, por Turner y fue presentado el pasado 17 de junio, con un acto multitudinario en el Circulo de Bellas Artes madrileño, por Virgilio Zapatero, instigador de la biografía, y por Nicolás Sánchez-Albornoz, amigo de la familia del biografiado desde los lejanos tiempos de su novelesca huida de Cuelgamuros.
Manuel R. Mora ha desarrollado la mayor parte de su vida periodística en diversos países de América, en especial en Panamá Colombia y México como delegado de la Agencia EFE, su casa durante tanto tiempo. Al comienzo de los años ochenta, y en Panamá, conoció a Llopis, relación que ha mantenido desde hace un cuarto de siglo. Y fue en América donde pudo comprobar, según dijo en la presentación, la génesis y los efectos de la violencia en las sociedades hispanas, su necesaria consideración como factor determinante en la vida económica y política de la zona y sus efectos devastadores para la convivencia social. Por eso, cuando decidió emprender la labor de contar los trabajos y los días de este español peregrino y pacífico, empresario y amante de las artes, entendió que sólo era posible hacerlo insertándolos en el marco violento que desde su infancia le tocó vivir, y que hábil, aunque comprometidamente, pudo ir sorteando.
José Félix LLopis, madrileño, fue niño republicano español en el Paris de la invasión nazi, iniciador luego del cortometraje científico y antifranquista católico. Después vino el traslado con su familia a Venezuela, territorio desde el cual logró posteriormente el éxito empresarial como representante en América de los perfumes Dior. Su don de gentes, su personalidad, y su afán por el arte le permitieron el contacto con numerosos personajes históricos de la segunda mitad de siglo XX: desde María Zambrano y Picasso hasta Fidel Castro, Jimmy Carter o el líder panameño Omar Torrijos, al tiempo que le facultaron para estar en el secreto y el glamour de la vida parisina y, especialmente, en la creación de los grandes perfumes de la Casa. Como también le capacitaron para reunir una enorme colección de arte precolombino, colonial y contemporáneo que hoy, y para todos, mantiene en Madrid una fundación con su nombre.
Por todo ello, haciendo virtud de la necesidad, Manuel R. Mora aprovecha la vida de Llopis para trazar, como si de un nuevo friso de Fidias se tratase, el escenario histórico en donde la victoria de la voluntad de este español sobre las circunstancias se ha desarrollado. Y es ahí donde la sencillez de la sabiduría de este periodista manchego logra llenar de contenido la verdad de una existencia. Los datos y las situaciones, abundantes unos y esclarecedoras otras, aparecen en el relato para iluminar, para acompañar, organizados para el lector. Y tan lejos siempre de la sensación de agobio como cerca de la emoción de estar reviviendo paisajes y momentos. El libro, escrito en Contadora, isla en Pacífico panameño y residencia habitual del biografiado, está estructurado en dos bloque que se alternan, pero que se funden: uno, el de las palabras directas que acuden a José Félix desde el recuerdo; otro, el del exacto marco socio-político que, para dotarlas de sentido, el periodista ofrece. Escrito todo y siempre desde la pulcritud medida, desde el respeto y la valoración de las situaciones, nunca desde la asepsia de la falta de intenciones o desde la ambigüedad en la opinión.
Manuel R. Mora, piedrabuenero, que hace ya dos años nos ofreció su novela “Los caminos encontrados”, en donde también nos acercó a los problema de la violencia y el convivir, aporta con el libro recién presentado un vigoroso argumento más a favor de aquellos que creemos que la Historia debe verse desde los hechos, cotidianos y/o públicos, de aquellos que la realizan o la sufren; única manera de entender algo de todo lo que colectivamente hemos sido obligados a vivir.
José Félix Llopis y Manuel R. Mora en Contadora
Tal es el caso de Manuel R. Mora (Piedrabuena, 1942), periodista, que ha llevado a su fin el empeño por contar la vida de José Félix Llopis, exiliado español durante la contienda incivil, para quien la obligada ausencia de la patria se convirtió en una oportunidad aprovechada. El libro “José Félix Llopis: Violencia, perfume y humo” ha sido editado, magníficamente, por Turner y fue presentado el pasado 17 de junio, con un acto multitudinario en el Circulo de Bellas Artes madrileño, por Virgilio Zapatero, instigador de la biografía, y por Nicolás Sánchez-Albornoz, amigo de la familia del biografiado desde los lejanos tiempos de su novelesca huida de Cuelgamuros.
José Félix LLopis, madrileño, fue niño republicano español en el Paris de la invasión nazi, iniciador luego del cortometraje científico y antifranquista católico. Después vino el traslado con su familia a Venezuela, territorio desde el cual logró posteriormente el éxito empresarial como representante en América de los perfumes Dior. Su don de gentes, su personalidad, y su afán por el arte le permitieron el contacto con numerosos personajes históricos de la segunda mitad de siglo XX: desde María Zambrano y Picasso hasta Fidel Castro, Jimmy Carter o el líder panameño Omar Torrijos, al tiempo que le facultaron para estar en el secreto y el glamour de la vida parisina y, especialmente, en la creación de los grandes perfumes de la Casa. Como también le capacitaron para reunir una enorme colección de arte precolombino, colonial y contemporáneo que hoy, y para todos, mantiene en Madrid una fundación con su nombre.
Por todo ello, haciendo virtud de la necesidad, Manuel R. Mora aprovecha la vida de Llopis para trazar, como si de un nuevo friso de Fidias se tratase, el escenario histórico en donde la victoria de la voluntad de este español sobre las circunstancias se ha desarrollado. Y es ahí donde la sencillez de la sabiduría de este periodista manchego logra llenar de contenido la verdad de una existencia. Los datos y las situaciones, abundantes unos y esclarecedoras otras, aparecen en el relato para iluminar, para acompañar, organizados para el lector. Y tan lejos siempre de la sensación de agobio como cerca de la emoción de estar reviviendo paisajes y momentos. El libro, escrito en Contadora, isla en Pacífico panameño y residencia habitual del biografiado, está estructurado en dos bloque que se alternan, pero que se funden: uno, el de las palabras directas que acuden a José Félix desde el recuerdo; otro, el del exacto marco socio-político que, para dotarlas de sentido, el periodista ofrece. Escrito todo y siempre desde la pulcritud medida, desde el respeto y la valoración de las situaciones, nunca desde la asepsia de la falta de intenciones o desde la ambigüedad en la opinión.
Manuel R. Mora. “José Félix Llopis: Violencia, perfume y humo”. Turner. Madrid. 2010.
.
lunes, 28 de junio de 2010
Tal como suponíamos. Pedro y Valdepeñas.
.
Tan cerca de los afectos. Sabiamente rodeado de amigos de la poesía. Pedro A. González Moreno, lejos ya del adolescente retrato de artista que le hiciera el lápiz del ciudadrealeño Vicente Martín, allá por 1979, estuvo en Valdepeñas. Leyendo desde el empotro de unas bodegas míticas. Sin premura. En el goce de situar cada uno de los ocho poemas a los que puso voz. Ocho de los 12 que componen la plaquette editada y que él ha querido dedicar al instante de cuantos le abrazaron con su amistad y su memoria. Alcanzada memoria. Una cerámica recordará el hecho de esta lectura, en ella y junto al dibujo de V. Martín, otro de Eulogio Carretero en el que la vid y su racimo devienen en la entraña de lo humano.
Hizo el introito Manuel Cortijo, estremecidadamente terso, con impecable vocación lírica, pero sobre todo plateadamente emocionado. Discurso en donde la amistad declarada no entorpeció la claridad serena del análisis. Antes, Julián Creis hizo declaración de lo hecho y lo por hacer; luego, Agustín, último de los A-7, habló de generosidad con y del pueblo de Valdepeñas, para, siguiendo su tradición de buen banderillero, excitar con un nuevo par la diligencia del primer edil en cumplir sus compromisos con un recinto ya de todos.
Tan cerca de los afectos. Sabiamente rodeado de amigos de la poesía. Pedro A. González Moreno, lejos ya del adolescente retrato de artista que le hiciera el lápiz del ciudadrealeño Vicente Martín, allá por 1979, estuvo en Valdepeñas. Leyendo desde el empotro de unas bodegas míticas. Sin premura. En el goce de situar cada uno de los ocho poemas a los que puso voz. Ocho de los 12 que componen la plaquette editada y que él ha querido dedicar al instante de cuantos le abrazaron con su amistad y su memoria. Alcanzada memoria. Una cerámica recordará el hecho de esta lectura, en ella y junto al dibujo de V. Martín, otro de Eulogio Carretero en el que la vid y su racimo devienen en la entraña de lo humano.
Hizo el introito Manuel Cortijo, estremecidadamente terso, con impecable vocación lírica, pero sobre todo plateadamente emocionado. Discurso en donde la amistad declarada no entorpeció la claridad serena del análisis. Antes, Julián Creis hizo declaración de lo hecho y lo por hacer; luego, Agustín, último de los A-7, habló de generosidad con y del pueblo de Valdepeñas, para, siguiendo su tradición de buen banderillero, excitar con un nuevo par la diligencia del primer edil en cumplir sus compromisos con un recinto ya de todos.
Pasado, bien pasado, el mediodía y tras las fotos en las alturas: el duro sol y el empedrado. El fresco Ágora. La corta sombra. El aire niño por las blusas. Las copas y las bocas. La amistad renovada. Mirar y ser mirado, y ser mirada. Galanes, Miguel, elegante, desparejado. El bautizo de Raúl Nieto y Aurora, la pareja. José Luis Morales y Carmen, esperanzado todo, y sus ajardinadores amigos. MC Matute y Davina comprometidas para un duetto. Pilar Serrano y el cariño. Natividad es Mancha y alegría. Esteban Rodríguez y Nieves a los que hace tiempo no veía. Arce Lérida y los trajines de Guadiana. Amador “Crespo” Palacios, el empeño de la biografía. Fugaz Brotons y agradecido. Teo Serna (logré reconocerle), Nicolás del Hierro como paterfamilias, Joaquín Benito, en unidad, cual Matías. Marisa Montesinos, el alborozo. Vicente Martín casi en el júbilo. Contó Matías Barchino de San Juan de Cruz que a una pregunta de si sus versos los recibía del Espíritu Santo respondió: algunos, pero casi todos los hago yo. Estuvo Maxi Rey dolorido y grabando, y Aníbal de la Beldad, de quien son las fotos. Y la familia Creis talaverana, que aportó brindis y helado. Cristóbal y Mercedes, el contento. ¿Las seis? Múltiples despedidas.
Lucía Pedro A. un terno beige bajo la crespa y negrísima melena y una mirada calmosa y emotiva. Habló, firmó, recibió algo de cuanto ha dado. Siempre deja la duda si cuanto ha escrito es ya lo escrito. Yo sé que no, aunque nos abandone en la sospecha. Además, mientras él viva vivirán con él, y con él en todos nosotros unos cuantos: Rosales, Eladio, Crespo, Vicente Cano, Montesinos, Antonio, Pepe Hierro, Sagrario, Claudio, Paco Creis. Y una intemperie que le cuesta.
martes, 22 de junio de 2010
Pedro A. González Moreno en Valdepeñas
.
Añil y blanco. Será el domingo 27 de junio. Sobre las 13 horas, rayano el mediodía y en Valdepeñas. Los de A-7, todavía en el milagro de permanecer, celebran su X Vino de la Tierra en la persona del poeta Pedro A. González Moreno. Presentado por Manuel Cortijo, manchego también, como todo el ambiente. Poco a poco se va haciendo presente la justicia en una excelente generación de poetas de la tierra. El año pasado el vaso de vino se levantó en honor a Miguel Galanes.
Cada año, los poetas de Madrid, los más cercanos -afectiva, geográficamente- y los amantes de la poesía esperan con sosiego el acto y sabiamente acuden. Como harán en este solsticio, reclamados por una voz, tan poética como crítica, que ha sabido acompañar los instantes en la voz de tantos y tantos. También en la mía. Allí estaremos. En la bodega A-7, calle Buensuceso 54 de Valdepeñas.
Matías Barchino y Julián Creis se han preocupado, con su conocida meticulosidad, de que todo salga bien.
.
Teseo sin Ariadna
Para Elisa
Tú trajiste la lumbre
y delicadamente la fuiste separando,
una por una, en hebras
de luz; luego sembraste
la brasa en buena tierra
para darle raíz, tallo y altura
a la hoguera. Yo traje
sólo sombras gastadas por el uso,
algún desván poblado de fantasmas
y hojas de calendario todavía
sin ti. Vine de inviernos
y largas intemperies donde nunca
hubo ramas con savia para nidos.
Tú tejiste las hebras
que alguna vez serían necesarias
para hallar la salida;
yo sólo traje puertas
para tapiar por dentro el laberinto.
Trajiste mayos lentos y noviembres muy altos.
Yo esta voz que ha de darte
sólo un poema escrito desde el frío.
.
Añil y blanco. Será el domingo 27 de junio. Sobre las 13 horas, rayano el mediodía y en Valdepeñas. Los de A-7, todavía en el milagro de permanecer, celebran su X Vino de la Tierra en la persona del poeta Pedro A. González Moreno. Presentado por Manuel Cortijo, manchego también, como todo el ambiente. Poco a poco se va haciendo presente la justicia en una excelente generación de poetas de la tierra. El año pasado el vaso de vino se levantó en honor a Miguel Galanes.
Cada año, los poetas de Madrid, los más cercanos -afectiva, geográficamente- y los amantes de la poesía esperan con sosiego el acto y sabiamente acuden. Como harán en este solsticio, reclamados por una voz, tan poética como crítica, que ha sabido acompañar los instantes en la voz de tantos y tantos. También en la mía. Allí estaremos. En la bodega A-7, calle Buensuceso 54 de Valdepeñas.
Matías Barchino y Julián Creis se han preocupado, con su conocida meticulosidad, de que todo salga bien.
.
Teseo sin Ariadna
Para Elisa
Tú trajiste la lumbre
y delicadamente la fuiste separando,
una por una, en hebras
de luz; luego sembraste
la brasa en buena tierra
para darle raíz, tallo y altura
a la hoguera. Yo traje
sólo sombras gastadas por el uso,
algún desván poblado de fantasmas
y hojas de calendario todavía
sin ti. Vine de inviernos
y largas intemperies donde nunca
hubo ramas con savia para nidos.
Tú tejiste las hebras
que alguna vez serían necesarias
para hallar la salida;
yo sólo traje puertas
para tapiar por dentro el laberinto.
Trajiste mayos lentos y noviembres muy altos.
Yo esta voz que ha de darte
sólo un poema escrito desde el frío.
.
martes, 15 de junio de 2010
EL POEMA Y LOS DÍAS
.
Óleo de Pedro Castrortega
¿Puede la voz
atravesar el centro, la fatiga
perenne del combate
que a muerte mantenemos con los días,
reconocer las armas
y levantar
entre el polvo las tiendas
o tan sólo marcar
con tiza leve
indecisos los bordes de las tumbas?
.
lunes, 7 de junio de 2010
Poesía Digital y "Cuaderno de Boccaccio"
.
Poesía Digital es una página web que cuida la poesía, Es conocido su rigor, la calidad y altura de sus entrevistas. Su oferta de inéditos y su atención a las novedades son señas indudables del espacio. Para la sorpresa del blogero, lector habitual de Poesía Digital, se ha encontrado en el número de Junio con una crítica-reflexión de Carlos Javier Morales sobre "Cuaderno de Boccaccio", el libro editado en Alcalá recientemente. Ofrecemos aquí un fragmento de la misma, aunque en el apartado Páginas SEMBLANZAS es posible consultarla entera.
LECCIÓN DE MADUREZ
por Carlos Javier Morales
El título designa con precisión lo que en él se contiene: los apuntes conservados por el viejo mercader Massimo Novello sobre las lecciones que en sucesivos jueves del año 1373 impartiera el ya anciano Boccaccio de Certaldo, en su amada Florencia, a cinco jóvenes voraces de sabiduría y de plenitud vital, entre los que se encontraba Novello, quien exhuma y comenta esos apuntes en 1432, el hoy de la escritura de un Novello ya también anciano. Aunque pudiera parecer un recurso literario para desdoblarse en varios personajes (¿qué poeta verdadero no tiene sus recursos, además de ser poeta?), este marco histórico-cultural resulta especialmente idóneo, pues nos permite contemplar cómo los consejos poéticos de un auténtico maestro, transcritos con la máxima fidelidad, siguen desentrañando una verdad actualísima y muy necesaria para el lector situado a más de seis siglos de distancia. Y ello es posible porque la verdad y la belleza, que de un modo más o menos perfectible se hacen realidad en cada poema humano, son realidades imperecederas. He aquí la cuestión medular que nos plantea cada composición de este libro, aunque siempre de un modo distinto y sorprendente. Nos encontramos, sí, ante una obra enteramente metapoética que, a la vez, rebosa intensidad vital por todos los poros.
(Sigue en Páginas SEMBLANZAS )
Poesía Digital es una página web que cuida la poesía, Es conocido su rigor, la calidad y altura de sus entrevistas. Su oferta de inéditos y su atención a las novedades son señas indudables del espacio. Para la sorpresa del blogero, lector habitual de Poesía Digital, se ha encontrado en el número de Junio con una crítica-reflexión de Carlos Javier Morales sobre "Cuaderno de Boccaccio", el libro editado en Alcalá recientemente. Ofrecemos aquí un fragmento de la misma, aunque en el apartado Páginas SEMBLANZAS es posible consultarla entera.También invitamos a nuestros lectores a visitar Poesía Digital usando este enlace.
LECCIÓN DE MADUREZ
por Carlos Javier Morales
(Sigue en Páginas SEMBLANZAS )
jueves, 27 de mayo de 2010
Días de mayo: Carmina, Cristina, Pedro, Adolfo Celdrán
.Fotografía: Julia Caro
Días de amigos, los tres primeros del trato y del afecto, Adolfo de la canción, de la comunión en el futuro propia de unos años que siguen siendo los míos.
Madrid apura sus últimos días hábiles. Junio es la agonía de los decires poéticos. Martes 17. Leyó Carmina Casala, vapor de adolescencia recuperada, en el aula de los Montesinos. Poesía de calma alrededor del riesgo. Observadora, anotadora hasta el deleite. No tengo ninguno de sus libros, sólo soy amante de oídas, pero en ésta, la segunda ocasión, me sedujo la selección de sus poemas ordenados en torno al amor y al desamor, la elegancia de su melancolía. (Entre el público estuvo Jaime Alejandre, a quien al principio, por sus frases, confundí con el portero. Un común, Rafael Soler, deshizo el equívoco. Dijo que le sonaba mi físico. ¡Qué alivio! Fin.)
Cristina Cocca, la voz argentinita, jueves 20, cantó más que recitó, al lado de Pepa Nieto y mirando de frente a su público, en la Biblioteca de Retiro. Poeta de palabra escogida, de metáforas de lluvia y aves que traen, mojan y llevan sentimientos, dulzuras, nostalgias, colores, La poesía con ella es más que nunca un estado de ánimo. Alguno de sus espectadores, de sus admiradores, llegó a preguntarle si alguna vez reconocía algún desliz en la perfección con la que construye. No es posible estar siempre sublime, contestó Cristina, con quien tanto quiero.
En La Esfera de Alcobendas, martes 25, y ante un auditorio rematadamente nuevo, como debe ser, leyó, bordeando la emoción, Pedro A. González Moreno. Poeta de lento hacer, cronista de la erosión, de la sombra, del agua que anega. Poeta cuyos poemas, como zarpas, arañan desde una subjetividad lírica casi romántica. La vida como desgaste, el recuerdo, el amor, el recuerdo del amor como leña con que avivar el fuego. Los trigos en las espigas altas de la muerte. Y la literatura. Como herramienta para saber del cerco, de la vida. Oscar Martín Centeno lo presentó sabia y pictóricamente.
En el local de Comisiones, en mitad de las futuras pancartas de la próxima HG, leyó, cantó el jueves 27 Adolfo Celdrán. ¿Dónde los sueños sesentayochistas? Este físico nuclear sigue en la brecha a pesar de los pesares. Fue uno de los primeros y de los mejores musicadores de poemas miguelhernandianos. Leyó versos de sus cuatro libros, cantó canciones nuevas a capella, motivó un prolongado debate. Los viejos cantautores nunca mueren. Aunque encanecen.
El domingo 30 por la mañana, caseta de Huerga y Fierro, firma Miguel Galanes ejemplares de "El viento me hizo".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

