viernes, 20 de enero de 2023

Un poema: Santa María de Melque

 







Esta piedra es silencio.
Que permanece,
que nos contempla y fue murmullo antes.
 
Escribir fue tallar
su desgastada hondura, poetas extrajeron
palabras con que hacer sueños, sillares.
 

Siempre es un artificio
la huella de lo humano: golpear,
tramar huecos, trabar horizontales,
alturas, recios versos, fustes 
toscos y capiteles 
que soportan, dovelas que son aves.


El silencio es la piedra.
Denso. Mientras la escribo ahora
roncos escucho en él ecos tribales,
los primitivos sones
de un cincel golpeando, de la tinta.
La voz, como la luz, se sabe aire.

10 comentarios:

Pedro Torres dijo...

El poema le hace honor al sitio: ambos formidables.

fcaro dijo...

Melque es un lugar delicioso. Siento una extraña sensación en este templo y en otros mozárabes de su mismo tenor.

Anónimo dijo...

Santa María de Melque y tu poema es creación unánime de belleza. Gracias.

a dijo...

Aire y luz que saben de oración en el tiempo. Gran poema, gracias por compartirlo, Paco.
Isabel F. Bernaldo de Quirós

fcaro dijo...

Gracias, Natividad, pero Melque es una armonía sencilla que llega al alma. Imposible atraparla.

fcaro dijo...

Isabel, el tiempo es un juez implacable. Con qué justicia trata a las piedras de Melque. Calladas y luminosas a la vez. Tú bien lo sabes.

Sergio Gaspar dijo...

A veces al leerte pienso que estoy escribiendo el poema que leo, en vez de estar leyéndolo. Es algo curioso. El lector también autor, sin serlo. La
psicología de la lectura. Hace frío hasta en Barcelona, que ya es decir.

fcaro dijo...

Sergio, sabes que suele concederse al lector la facultad de construir el poema (lo que el autor ofrece es solo una pauta). No te pasa a ti solo. El mundo altomedieval es un misterio y un asombro.

Anónimo dijo...

Escribir es esculpir con el lenguaje, el poeta es el arquitecto de sus piedras- palabras con las que dibuja mensajes, emociones, como las que tú sabes muy bien construir . Gracias, nos haces sentir el silencio de la piedra

fcaro dijo...

Yo creo que la piedra, que es muda, sabe de nuestras miradas, toma nota de nuestro calor cuando pasamos cerca. Dialogar con ella es otra manera de darle forma. Tanto como de sostenernos mutuamente. Gracias.