jueves, 18 de febrero de 2021

Un poema: Divagación

 







 

 

La siete de la tarde
de un jueves y la luz
 
(la luz es la tortuga
que mira entre las nubes).
 
Un hombre tose,
tose como si fuera
el hombre de Vallejo
 
ha dejado
de ejercer su obligada
lectura de los otros (sus lecturas:
una tribu,
una tribu sin tregua de verdugos
o de muertos testigos).
 
Siempre el mismo esqueleto,
piensa, siempre lo inútil,
el runrún del crepúsculo.
 
Ya en el semen se anuncia la ceniza,
-escribe en su cuaderno-
la vida son las llamas, la balanza, la nieve
 
vivir es equilibrio, solamente equilibrio.
 
(Sabe que una partida
de lobos continúa
tras sus huellas.)

 

De Paisaje (en tercera persona) 2010

Ilustración: Manolo Marcos (detalle) 

4 comentarios:

Mayusta dijo...

Y en el metal minúsculo, curvado, de las aguas....
Un abrazo... Grande.

fcaro dijo...

Eso es del poema Albarracín. El Guadalaviar al fondo del barranco. Pequeño y duro. Gracias por recordar. Miguel Ángel.

Esperanza Párraga dijo...

Cuando leo tus poemas me dan ganas de leerlo en voz alta, es una sensación cómo cuando, con una canción, uno no puede evitar bailar, así mi lengua

fcaro dijo...

Esperanza, no es la primera vez que lo digo. No escribo un poema que no lo cante y escuche a la vez. Sin cadencia no hay poesía, pienso. Gracias, lo que dices es un elogio. Nos veremos, ojalá y ¿en Cuenca?