jueves, 16 de diciembre de 2010

Dos centenarios: Luis Rosales / Màrius Torres

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No sólo Miguel Hernández nació en 1910, también lo hicieron Luis Rosales y Màrius Torres. Con vidas, obras y audiencias muy distintas. Algunos actos los han recordado, pequeñas acciones que apenas han logrado abrirse paso entre la marea popular que ha supuesto el recuerdo del oriolano.
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Luis Rosales
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Luis es uno de los grandes. Uno de los grandes poetas de la España del siglo XX. Aunque solamente sea por haber escrito la maravilla de “La casa encendida”, allá por 1949. Pero sobre todo por la personalidad de su voz. Un surrealismo de timbre humano y una construcción del verso personalísima han hecho de su voz un referente para la poesía en lengua española. Los accidentes de la muerte de Lorca y de su posición política tras la contienda en nada enturbian su enorme valor poético. En junio, el centro cultural que lleva el nombre de su libro, “La casa encendida”, le dedicó un homenaje con una multitudinaria lectura poética del texto. Y hoy, 16 de Diciembre, la revista “La hoja azul en blanco”, editada por Verbo Azul, hace público en Alcorcón el número homenaje que le dedica y en el que colaboran numerosos poetas madrileños. La poesía de Luis Rosales tiene su lugar asegurado, por encima de olas y modas.
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Màrius Torres
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Poeta leridano. 1910-1942. Las mismas fechas, la misma tuberculosis que Miguel. Murió inédito y solo, aunque no sin cuidados, en una clínica de montaña. Su familia, burguesa y republicana, estaba por entonces en el exilio. En 1947 aparecen en México sus Poesies, con 96 poemas de los casi doscientos que escribió en su vida. Poeta en catalán, el ámbito de su conocimiento ha pasado de la Lérida natal a Cataluña y poco a poco a España. Hay una edición antológica y bilingüe de DVD, reciente y aceptable y otra de su obra completa por Milenium. La Revistatlántica, gaditana, que dirige José Ramón Ripoll, le ha dedicado un monográfico, que con escaso público se presentó ayer, 15 de diciembre, en la Biblioteca Nacional. Poesía rigurosa, música de la soledad, de la serenidad en la derrota, de la aceptación.
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Por menos conocido, ofrecemos este poema de Màrius, en traducción de Alfonso Alegre Heitzmann

Dulce ángel de la muerte, si has de venir, mejor
que sea ahora.
Ahora ya no temo tu beso helado,
y una voz me llama en la tiniebla clara
de más allá del vado.

Del sufrimiento pasado tengo el alma madura
para bien morir.
Todo aquello que he amado solamente perdura
en mi corazón como una prenda de ayer,
fría de tan pura.

Del limo de esta tierra, empapada de lágrimas
mi anhelo me separa.
Morir debe ser bello, dejarse sin esfuerzo
llevar por una nave sin remos, timón, velas,
¡ni lastre de recuerdos!

Y todo mi futuro sembrado está de sal!
Me da pereza vivir aún mañana...
Más que el dolor sufrido me hace daño
el dolor que aún me espera,
aquel que se prepara.

Y casi ofrecería, por morir ahora
-¡morir para siempre!- mi alma inmortal.
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lunes, 13 de diciembre de 2010

Un poema: Como la playa...

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Como la playa ociosa
a final de septiembre, allí
donde la luz asume
que su vigor caduca
ajeno a la existencia de los otros,
así contempla el hombre
mansa y leve su mano, la herramienta
con la que atesorara
el esplendor azul de cada instante.
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sábado, 11 de diciembre de 2010

"El Juramento de la pista de frontón". Presentación del Ashbery de Julio Mas

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La poesía española vive en el atraso de creer que el poeta debe creer a las palabras, en las palabras. Ahora veo más claro: son las palabras las que deben creer a los poetas, fiarse de los poetas, que no lo hacen. De ahí la tiritera. Ashbery dijo -o no dijo- que la palabra es su pincel abstracto. No se fían, no le fían, está claro. Por eso Ashbery escribe de cuanto falta, habla con ausencia de dibujo ¿Pollock?, sonoriza lo que de ritmo tiene la violenta luz ¿Rothko? Lo pensaba la tarde del jueves 9 oyendo a cuatro voluntarios -JCMestre, ACéspedes, VanesaPS y GGrande- beberse en público el credo oral que les habían fríamente ofrecido. Bien cierto que cada uno con distinta fe, como veremos.

Todo porque Emilio Torné, el editor de los últimos premios nacionales, dijo sí a cierta propuesta. Él es un hombre con sentido del humor. Quedó claro. Otro sentido, el púnico del negocio, le dicta que lo único rentable es la poesía traducida (la otra, la de andar por casa, precisa de ministerios, diputaciones, ayuntamientos, obras completas, poetas septuagenarios y precios prohibitivos). Ashbery vende: acepto tu propuesta, Julio Mas. Julio es todo voluntad alargada, inteligencia capaz, amor anglosajón. Pepsi, Coca, Sexton, Ashbery. Tal el trayecto del ómnibus donde viaja. Y de donde parece decidido a no apearse. ¿Qué paisaje deparará la ventanilla a su próxima mirada?

En la sala del CírculoBA, 46 personas y dos máscaras (Alejandro tras una) escuchaban a las tres que llenaban la mesa. “The tennis court oath”, 1962 -las palabras tienen que creer, tienen que creernos- ha sido vertido al español. Ya habla. El milagro de Julio Mas. Calambur arriesga. Entre los 48, uno por cada año que tiene el original, multitud de vitruvios huérfanos de jefe. Ya estuvieron hace dos años en el Ateneo besando una sombra, bebiendo la perfo del monólogo de Sexton. Dos años de “Vive o muere” y lo físico de aquel milagro no vive ya en sitio alguno. Ahora se trataba de escuchar a los invitados. Subieron a leer, a beber las versiones, primero JCMestre, un sorbo de luz grave e inicial, cristalera extravagante de la estación de Atocha, el famoso poema esquina, dijeron, donde cambia su sentido la poesía universal del siglo XX, VanesaPS fue vértigo no vencido, GGrande, voz en sombra ovalada, y ACéspedes, drama pautado: “Nuestra juventud de ladrillos ¿quién la construyó?”

El ladrillo se ha ido de páginas, tanto como de título: “El juramento de la pista de frontón”. De la sala de pelota enseñaban en el insti, cuando lo de Mirabeau y su estado llano. John, niño de Auden, estaba entonces, 1962, en París, junto a Celan consagrado. Torné dijo que el libro exigía la sorpresa de su extensión. Hay un prólogo (que aún no he leído) extenso y documentado de Julio, su entrevista al genio, después el texto, luego notas, notas, notas… que no explican – faltaría mayor atentado – lo inexplicable, sino que contextúan, sitúan – dijo – los poemas. Y un añadido alimentario, una refacción: Jordi Doce, que pasaba por allí, o fue llamado, y es alguien en esto de lo anglo, cubre el epílogo. Cuestión de contrapeso. Que aprenda Cátedra.

Muy serio, Julio informó de sus contactos con los 83 años de Ashbery, agradeció la previa de El Cultural, y enmarcó con referentes el antes y el después. Hubo voz grabada del americano, no imágenes en directo como estaba previsto: se encuentra hospitalizado (nada que ver con que el libro se vendiera a 22 euros). Una magnífica edición para la tercera traducción por Julio Mas de poetas americanos. Todo perfecto.

“Mi obra se sostiene sobre una improvisación interminable”, dicen que dijo Ashbery. Lo dicho. No hay solución. No somos -por fin entiendo su vivencia- creíbles a las palabras. Vivir en filo, en su filo, es escribir.



Rosas blancas


La peor parte de todo,
la luz blanca del sol sobre el suelo pulido,
se pone en marcha
y entonces la ventana se cerró
y la noche termina y comienza de nuevo.
Su rostro se torna verde, sus ojos son verdes.

En el rincón oscuro suena «The Stars and Stripes Forever».
Trato de describir para ti,
pero no quieres escuchar, eres como el cisne.
No hay estrellas allí,
no hay barras,
sino el bastón de un ciego hurgando, por muy torpemente
que lo haga, en los rincones más íntimos de la casa.
¡Nada puede ser dañado! ¡Noche y día están comenzando
de nuevo!
Así que aparta el libro,
las flores que guardabas para dar a alguien:
sólo la espuma blanca y colosal de la calle tiene alguna importancia,
las nuevas flores blancas que comienzan a brotar ahora.
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jueves, 2 de diciembre de 2010

Aarón, con dos aes, García Peña

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Aarón García Peña se morirá en Menorca, a los 84 años, si no lo ha hecho en Oslo un año antes, en cualquier día del próximo 2062. No sé si para entonces recordará que a sus 30 era director del departamento de comunicación digital de la AEAE, profesor de la Escuela de Escritores, director de la Revista Digital “Poesía y Manta” y miembro del jurado del “Certamen de teatro abierto de Hortaleza”; si añorará que en 2010 dedicaba su tiempo a la escritura y la divulgación cultural, a la declamación y a las conferencias. Nadie sabe lo que la vida puede reservarle, reservarnos.

Estuve, a medias, en su lectura del pasado 30 de noviembre en la tertulia de los Montesinos. Inaugural para él y emocionada. La sala casi llena. Buen ambiente. Enrique Gracia Trinidad, su confesado amigo y tutor inicial en el mundo de la poesía, lo presentó con la afabilidad y las maneras en él características; es decir, centrado en su biografía personal, evitó hablar de la poesía del presentado. Por él supe de los múltiples afanes y oficios que Aarón ha ido abandonando en su corta existencia. Hizo enumeración de las cosas que ha dejado. La poesía, dijo, no la ha dejado. Tal vez no pueda, tal vez no quiera. Y en ello está.

Estuve a medias, porque cuando Aarón terminaba el exordio obligado de los agradecimientos, una complicación me obligó a abandonar la sala. No sin antes escuchar que, si todo iba bien, al final anunciaría un proyecto literario al que pensaba dedicar toda su vida futura. Sólo pude regresar para escuchar el último poema. Audición interrupta la mía. Yo que llegaba con la intención de conocer en su voz a quien tanto me sonaba. Pero no defraudó el coloquio. Alguien preguntó por la entidad del proyecto anunciado. Como todo fue bien, Aarón cedió. Confesó que es España el tema que le obsede, que necesita explicársela, explicarla. Que irá por partes, que precisa su tiempo y que tendrá diversas formas, pero ya está escrito el poema-prólogo.

Otra pregunta solicitó la opinión de la mesa, EGT y Aarón, sobre el panorama poético actual. EGT, rápido, se reafirmó en lo escrito (que mis lectores conocen). Aarón proclamó la inútil influencia de la poesía actual española, su falta de presencia pública, debido sobre todo a la vagancia de los poetas, a su falta de compromiso con el lenguaje, a la ausencia de ambición, de exigencia y rigor en su obra. Dicho todo muy serio. Alguien gimió, elevó su queja suave, pidió el modelo. Hubo murmullo. Un aire tibio bañó la sala. Otro alguien buscó seculares culpas en los planes de estudios – el Ministerio de Educación lo aguanta todo- por no enseñar en las escuelas pausa versal y pareados. Inenarrable. Un conato de reto hirió los aires. Luego paz. El cierre fue la lectura del poema-prólogo a todo lo que Hispania provocará.

El bar estuvo alegre. Noté la ausencia de Porta. La turbación de Santiago Tena tras el gemido. La excitación de Juana Vázquez contando que corrige la tercera galerada, eso dijo, de un nuevo libro, en estos tiempos de pedeefes. Julio Santiago marchó pronto, pensentaba en Libertad al día siguiente. Hablé un instante con Aarón. Me dedicó su libro “Dios y su cómplices”. España y Dios ¿no era éste el mundo de Blas de Otero? Le advertí que es de mayor utilidad las reflexiones compartidas que las admoniciones; me previno de la inutilidad de los premios literarios para hacer valer la poesía que uno escribe. Tomé el compromiso de intercambiar el cromo.

“Dios y sus cómplices”. Poesía rotunda, piedra tallada. Resquicio escaso para el aire y la duda. La conciencia del hombre que niega lo revelado. El sermón viceversa. Los poemas no hablan de Dios, ni a Dios siquiera, hablan del hombre agarrotado por Su idea. Búsqueda de modelos, esbozos de ironía. Hallazgo de pasos. Afirmaciones. Dislocaciones: las tres eucaristías son tres sextinas. ¿Obsesión por la rima? Hay liras. Sí, liras. Encadenados tercetos que Le explican (a Dios). Cristo y la Magdalena, una pasión narrada por sonetos. Obsesión por las formas clásicas como vehículo. Conozco otro poeta que camina con esa fe, con ese útil, por el sendero. Todas las veredas llegan.

Os dejo esta contradefinición de Dios. Pertenece al capítulo “Dios se confiesa”
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Contradefinición


Ojos con fe desanimada.
Balcón para mirar a un río
usar de cauce mi mirada.

Soy todo aquello que no es mío.
Camino como el Dios supuesto
ocultamente en el vacío.

Alojo dudas en el cesto
de cuantos no me dan reposo
impropios de mi presupuesto.

Oigo la luz y la desposo
sin que la sombra dé permiso.
En el altar nunca hay reposo.

Nupcias sin mucho compromiso.
Tumba ocupada y sin olores.
Ola en un mar que siempre es liso.

Doy mi consejo a los errores
anchos, a las virtudes cojas
si se enemistan con mis flores.

Limpio el otoño de mis hojas
al mismo tiempo que me trago
sin compartir las venas flojas.

Comparto con el tiempo el trago
aquel que tenga más sustancia,
menos sabor a muerto vago.

Padre muy falto de lactancia.
Arbitro inútil sin objeto.
Nada de mí tenéis constancia.

A veces sólo me estoy quieto
si me utilizan como excusa.
Dios, como Dios, no me interpreto.
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Aarón García Peña en el sillón central de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles

domingo, 28 de noviembre de 2010

Conceden a Francisco Caro el XXI premio de poesía “José Hierro” de San Sebastián de los Reyes.

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Un comunicado de la Agencia de noticias Efe, fechado el pasado 19 de noviembre dice:

Francisco Caro Sierra (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947), con el poemario titulado 'Paisaje (en tercera persona)' ha resultado ganador del XXI Premio Nacional de Poesía 'José Hierro' que había convocado el ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes (Madrid) y que está dotado con 15.000 euros.

El jurado, presidido por Pablo García Baena y compuesto por Joaquín Benito de Lucas, Antonio Hernández, Ángel García López, Pureza Canelo y Luisa Castro, hizo público hace unos días el fallo del premio, que será entregado el próximo lunes, día 13 de diciembre.

El poeta manchego, en declaraciones a Efe, ha mostrado su satisfacción por el hecho de que su poemario haya logrado el reconocimiento del jurado del premio que, en la actualidad, es uno de los más prestigiosos que se entregan en España, no sólo por su dotación económica, sino también por su consideración literaria.

Francisco Caro ha explicado que el poemario titulado 'Paisaje (en tercera persona)' es un trabajo muy madurado que fue escrito a lo largo de los seis últimos años, entre 2005 y 2010, y se editará en la Colección Literaria de la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes.

El poemario, ha comentado, "es un intento de escribir la mirada del hombre sobre los instantes, sobre los espacios. La mirada de un viajero teñida por esa memoria colectiva que las lecturas de otros han ido forjando en el poeta e impregnada por el descreimiento que nace de la lejanía de la juventud, aunque ausente todavía del desencanto o la devastación".

En 'Paisaje (en tercera persona)', ha dicho, "podemos encontrar poemas que nacen de la melancolía, no tanto del tiempo ido, sino de la complicidad fugitiva del hombre con las cosas".

Caro ha reconocido que sus poemas están escritos con el mismo lenguaje "enjuto y limpio" que ha mostrado en las entregas de sus anteriores poemarios, aunque, ha ampliado, "siempre abierto a la pausa y necesitado de la complicidad del lector".

El poeta manchego, a pesar de su tardía incorporación al mundo de la poesía, cuenta con varios poemarios ya publicados y el reconocimiento de algún certamen poético.

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jueves, 25 de noviembre de 2010

Madrid en brasas, La Mancha es líquida

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Dicen por altavoces, por blogs y las esquinas que el ambiente poético en la capital de España está encendido. Encarbonado. Lo dicen entre otros EGT y Leo Zelada, que saben algo de esto. Me contradicen, yo lo notaba frío. Pero debe ser cierto. Lo de ellos, digo. Hace días Angelito Guinda se iba furioso, sin tomar un vino, a terminar un texto sobre poetas aragoneses, venía de la India ¿lectura x Cervantes? y acudirá raspado de tiempo a la presentación del número dos de El Alambique. Para él hay trabajo, excitación. Y para Porras y Cereijo, agobiados con la revista citada. Lavapiés, dicen, es el nuevo París literario, lleno de tabernas donde poetas de medio mundo se entrechocan. Leo Zelada ofrece a compradores un libro en donde los idiomas fluyen de verso a verso. La releche es esto. Por si faltaba algo, David Coll aventa un catálogo de métricas y rimas históricas, ejemplarizadas en poemas de su creación. ¡Qué falta hacía! Coll es el nuevo fenómeno creado por la generosidad de Basilio Sial. Verá presentada su rotunda propuesta por la ironía de LAdCuenca. Será el lunes 29, en lo que queda del XIX en Leganitos. Si puedo iré. La portada es antológica. No me resisto a incluirla. El momento puede que también.

Si Madrid es el fragor, la madre de todas las batallas, allí, en el mismísimo frente, estuvo hace unos días Isabel Miguel, poeta con quien quiero, leyendo poco, escueto, limpio, haciéndonos viajar hasta los interiores con su mirada. Sin estridencias y búsquedas subterráneas, sencillamente pasando, viendo, contando. Qué placer. Por oírla me perdí lecturas hernandianas de Soledad Serrano y Enrique Gracia ¿novedosas? Madrid es un verso encendido que diría Esperancita (perdón, ella dice suelto). Otras llamas fueron Pere Rovira y Luis Muñoz leyendo versos –catalanes y traducidos- de Marius Torres en Blanquerna. Marius también nació en 910 y murió solo y en la tuberculosis antes de publicar. De ahí su leyenda en su tierra natal, la lleidatana. O la lectura suicida y piconera de Pedro A. González Moreno en el hogar jovial de los Montesinos, con la sala a reventar y Marisa luchando por avivar la lumbre. Voto para que halle la leña suficiente con que mantenerla. Haces, auténticos haces, son los que amontona en su leñera Julio Mas, haces americanos, astillas de madera traducida, prontamente repartida por Calambur.
Madrid es una brasa. La Mancha líquida. El sábado 20 en Torralba de Calatrava, en su reciente Patio de Comedias surgido de la imaginación y de la voluntad de su alcaldesa, quince gotas poéticas se reunieron para celebrar el agua pasada y su esperanza. Luis Díaz-Cacho, solanero y Julio Criado, fomentan estas rogativas poéticas, necesarias, desbordadas. ¿Lloverá? La Mancha, bajo los pies, esconde el corazón del agua, el frescor de las voces. Muy cerquita, en Daimiel preparan un homenaje a su poeta. Y Matías Barchino, quijote del Juan Alcaide, manchego y madrileño, agua y brasa, pelea - siempre desde el sosiego– porque la lluvia no apague el más decano y prestigioso premio de la poesía ciudadrealeña. Este año atizó la lumbre con José Luis Herrera y su Cuaderno de Britania. Arde todavía.

En fin, la temporada, que dicen que se anima. . Noticias últimas: ya no es el lunes lo del libro de David Coll. Será cuando el fuego del futbol lo permita.

Del encuentro poético "Gotas de Esperanza" celebrado en Torralba de Calatrava.

De izquierda a derecha. En pie: Eugenio Arce Lérida, Juana Pinés, David de la Sierra, Teresa (alcalde de Torralba), Pedro A. González Moreno, Natividad Cepeda, Julio Criado (editor), Pilar Serrano Menchén, Juan José Guardia Polaino, Diana Rodrigo y Nicolás del Hierro. Agachados: Luis Romero de Avila, Francisco Caro, Luis Díaz-Cacho, Elisabeth Porrero, Santiago Romero de Ávila y Luis García Pérez.
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domingo, 21 de noviembre de 2010

Un nuevo libro de Federico Gallego Ripoll

Federico Gallego Ripoll (con bufanda) rodeado de amigos

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Escribe y vive frente al mar de Mallorca. Mirando las gaviotas trenzar o destrenzar la luz. Añorando algún río que resucita cuando él lo nombra. Es poeta. Escribe y vive. Relee. Lee a otros, en otros. Escribe. Algunos de sus poemas han deseado juntarse. ¿Cómo tantos? No, como únicamente él es capaz de entregarse a la poesía. Se llama Federico Gallego Ripoll y ha venido a veces a estas páginas por lo descrito.

Forma parte de una legión de poetas invisibles para las anticuadas tinta y papel o para las modernas pantallas de led. Resiste. Escribe palabras de análisis, de calma y aliento para devolver aquellas que le envían los amigos. En sus poemas se palpa la piel del aire, su guardada ternura. La nueva entrega, que se titulará "Dentro del día, acaso", se compone de ocho textos, demorados y calmos, en torno al desapego, a esa turbia lengua que a veces nos rodea sin advertirlo. Serán editados por Algaida: han sido señalados con el premio Ciudad de Badajoz.

Estamos a la espera. Mientras, es bueno revivir el que ofrecemos y que hemos extraído de su último libro “Los poetas invisibles” Premio Alarcos Llorach 2006.
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Autorretrato absorto

Quien oye el griterío de los pájaros
en este alba nublada, si no soy yo.

Para quién ven mis ojos
la luz desaliñada que se duerme
sobre los que regresan,
si no soy yo.

Y quien huele, quien toca, quien
saborea el humo dulce
que trae la brisa,
si no soy yo.

Ese que fui, el que escribió, no dura.
Tan sólo permanece lo escrito, en tu mirada:
el que ahora lee “quien oye, quien ve,
quien huele…”
Quien eres tú leyéndome:
quien soy, si no soy yo.
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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Temporada en crisis

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La verdad fetén es que está un poco triste la temporada poética en la endeudada villa. Como la gente. Tres años de crisis se van notando. Apabullan. Tiempos más elegíacos que hímnicos, por buscar un dicho muy común entre los obligados presentadores de poetas amigos. Un poco triste. O tal vez sea yo. El caso es que la asistencia a la tertulia de los Prometeos, en Trovador el 5 del 11, confirmó el análisis. Fue antológico el debate propuesto sobre qué término es el más indicado para las narraciones breves. ¿Cuento, historia, relato? Ruiz de Torres, animoso y feliz, lanzó un guante que nadie quiso recoger, si no fue escondiéndose de tan inútil enigma. Alguien dijo, tal vez, algo sensato mientras todos esperaban que el tiempo pasase misericordiosamente. La llama de la voz de Carmina Casala, leyendo poemas ajenos, trajo la calma. Era bonito contemplar el fuego.

Hubo después lecturas de textos de un libro colectivo y producido por prometeístas ilustres. Se leyeron tres. Tres obras de misericordia. La primera trataba de vaquerizos asturianos e incitaba a la huida. Otra fue un diálogo entre la araña de Soledad Serrano y el poeta Enrique Gracia: Aracne pensaba que los poetas son gente rara, pequeña, llamada a la depravación de ser ignorada, no comida. Para terminar, Enrique leyó solo un solo texto. Lectura rápida, texto ocurrente y bien tramado.

Tras la puerta, llegados a la calle, poetas asistentes daban la razón a la tejedora.

La verdad fetén es que está un poco sosa la temporada. Unos días antes, Jesús Hilario, tierno, humilde y sugerente, repito: tierno, humilde, sugerente, daba noticia a otro grupo de oyentes ¿o era el mismo? de su último libro. El de Calambur. En el grupo, unos habían asistido ya a la convocatoria del Bellas Artes; otros, yo, no. Me comentaron la ración de un Barja petulante, amigo de la autoescucha. Y sin duda lejano de la poesía sonora, cercana y bien construida del zamorano.

Lástima de pseudogeneración frustrada esta del sesenta; formada por buenos poetas que no han podido imponerse en la conciencia colectiva, carente de una voz crítica que la haya levantado y ofrecido a la lectura múltiple, perennemente laminada entre los anteriores y los siguientes. Joaquín Benito, Ángel García López, Antonio Hernández y Jesús Hilario, entre otros, han visto recompensada su obra este 2010 con la edición de sus completas o sus elegidas -que a su edad es cuestión solemne. Pues bien, un esmerado crítico, un tal de Paula, los despachó con una reseña colectiva en la que tras negarles la posibilidad siquiera de grupo, le bastaba con un parrafito para cada uno, limitadísimo y lleno de lugares comunes, para lidiarlos. Y en pleno agosto. Hay amigos que matan.

Dentro de poco sale El Alambique: un nuevo intento, en compañía de otros, de Porras, Agustín. Le dedican, han anunciado, espacio y tiempo a Crespo, Ángel. Otro sin generación. Veremos si algo se anima. Blanquerna le organiza unas jornadas a la poesía de Marius Torres, leridano traducido.

Las buenas gentes, mientras tanto, viven en los blogs. En donde se acometen y desafían.

La foto que acompaña es de Antonio Banderas, que expone en el Cervantes. (Por animar con algo castizo, de almanaque, ya que hemos hablado de lidia y temporada).
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