domingo, 27 de septiembre de 2020

10 de América / 1 / Eliseo Diego

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     Cien estíos desde que naciera en La Habana Eliseo Diego

Padre asturiano, madre  cubana, como tantos. Escribió luego con la mirada puesta en los que defienden que la poesía es temblor y lenguaje, tensión y ternura, sabias maneras de ordenar lo perdido, aquello que buscado se encuentra. No importa si dañado o ileso. También para aquellos que esperan que alguno diga lo que ellos aún no saben que sienten. Poeta de vanguardia íntima y barroco mostrar. Su decir amaba con idéntico afán lo sencillo y la esbelta discordia. 14 libros de poemas, algunos póstumos. El tiempo ha sido piadoso con él. Él fue piadoso con los calendarios, humilde con las sílabas y los espejos. Capaz de hacer presente del pasado y vivencia los futuros. La vida le cercaba y él rodeaba a la vida.  Eliseo Diego, este ebanista, murió en 1994. Nos quedan los dones es el título de una antología que para celebrar el centenario ha publicado Cátedra, a cargo de Yannelys Aparicio y Ángel Esteban. 15 euros.

Ofrecemos dos de sus poemas más nombrados No es más y Comienza un lunes. Y un tercero, el fragmento 4 de Cuadernillo de bella.  

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 No es más

Un poema no es más
que una conversación en la penumbra
del horno viejo, cuando ya
todos se han ido, y cruje
afuera el hondo bosque; un poema
 
no es más que unas palabras
que uno ha querido, y cambian
de sitio con el tiempo, y ya
no son más que una mancha,
una esperanza indecible;
 
un poema no es más
que la felicidad, que una conversación
en la penumbra, que todo
cuanto se ha ido, y ya
es silencio.

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Comienza un lunes

La eternidad por fin comienza un lunes
y el día siguiente apenas tiene nombre
y el otro es el oscuro, al abolido.

Y en él se apagan todos los murmullos
y aquel rostro qua amábamos se esfuma
y en vano es ya la espera, nadie viene.

La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo rojo que azul tierno,
se inclina al gris, al humo, a la ceniza.

Nombre y fecha tú grabas en un mármol,
los roza displicente con el hombro,
ni un montoncillo de amargura deja.

Y sin embargo, ves, me aferro al lunes
y al día siguiente doy el nombre tuyo
y con la punta del cigarro escribo
en plena oscuridad: aquí he vivido.

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Cuadernillo de bella / 4

Quién sabe cómo fue ni cuándo y dónde
me dijiste que sí, que me entregabas
el huerto de ti misma, paraíso
de magias y delicias y qué glorias.
Y yo ciego de mí te acepto a ciegas
del esplendor terrible de tu llama
tan frágil y menuda entre mis brazos.
Pues tú eres tú y eras la vida y todo
cuanto va desde el júbilo a lo trágico,
desde el alba a las fiestas de la tarde.

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