Todo poema acontece en sí mismo,
es en sí, para sí: acto que tiende
hacia la perfección,
edificio al encuentro con su felicidad
todo poema acontece en sí mismo,
es un útero,
es una ciudadela,
un cerrado fortín que desafía
¿y a nosotros —lo externo—,
qué nos es dado hacer?
¿asediar el poema?, ¿conseguir asaltarlo?
¿lograr el egoísmo de que entonces habite
en él nuestra emoción?