miércoles, 1 de abril de 2026

Un poema de César R. de Sepúlveda


 (Viene el asunto de una lectura poética que Carmen Palomo Pinel realizó en la BP de Madrid "Vargas Llosa" el 26 de marzo (2026) y a la cual asistió el poeta César Rodríguez de Sepúlveda. De la impresión que en él causó la poesía de Carmen nació este poema que publicó en face. Yo lo traigo aquí porque fui testigo compañero en aquel acto y me parece que describe justamente lo que yo también sentí).



Para Carmen Palomo Pinel

 

𝑇𝑜𝑟𝑟𝑒𝑠, 𝑝𝑜𝑛𝑒𝑑 𝑎𝑙 𝑝𝑎𝑏𝑒𝑙𝑙𝑜́𝑛 𝑠𝑜𝑛𝑟𝑖𝑠𝑎

Rubén Darío

 

Con todo y la que está

                                             cayendo

en este mundo que boquea y muere;

con todo y el desplome de los precios

de la carne de niño en los mercados;

con el odio creciendo como un cáncer

en los telediarios;

con todo y con la vida

hecha una pura llaga insoportable,

qué suerte que alguien diga ahí está,

venid a ver conmigo,

dejaos traspasar, brote la luz

de la herida.

 

El ciervo vulnerado

por el otero asoma,

por ejemplo, esta tarde

de marzo

escuchando una voz también sonrisa.

 

No cura

—¿quién podría

sanarnos?—, pero deja

                                               entrever

que hay algo de esperanza

entre tanta ceniza.

 

Que la fragilidad es resistencia.

Que existe, oh maravilla,

con todo y la que está

cayendo, la promesa,

el corazón en llamas, el milagro.

 

Eso que algunos llaman poesía.

 

                                  26 / 03 / 26. En la Sala de Cristal.

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

El asedio. Un poema 2026











 

 

Todo poema acontece en sí mismo,
es en sí, para sí: acto que tiende
hacia la perfección,
edificio al encuentro con su felicidad
 
todo poema acontece en sí mismo,
es un útero,
es una ciudadela,
un cerrado fortín que desafía
 
¿y a nosotros —lo externo—,
qué nos es dado hacer?
 
¿asediar el poema?, ¿conseguir asaltarlo?
¿lograr el egoísmo de que entonces habite
en él nuestra emoción?
 

viernes, 2 de enero de 2026

Un poema: Latus en Melórica

 













por accidente hemos
arribado a la isla en donde
nos dijeron que vive Marco Polo,
no el viajero futuro, sino aquel
—botánico y poeta—
que urde con las palabras
altas transformaciones
 
no nos fue
posible hallarlo,
con afán le tuvimos en pregunta
y solo algunos
supieron en Melórica
darnos nueva:
que buscaba ser árbol,
tal su deseo;
que duda con tesón
de las realidades,
que no es habitual del ágora
 
después, alguien dijo que Circe
lo tenía alojado entre los invisibles.