miércoles, 28 de octubre de 2015

Un poema de Pedro A. González Moreno: Patria infame

     Dice JL Martín que los poemas son una partitura, que no pueden ser leídos como prosa. Por eso es tan importante su disposición topográfica sobre el folio. Y la disposición del lector al enfrentarse a ellos. Deben ser bien leídos si queremos que conserven la pureza de su magia. Leídos primero por el autor para el autor con el fin de romper la soledad en que han sido compuestos, Y leídos después en público de la  manera más convincente. Es preciso que la perfecta comunicación potencie su valor emotivo. Que las pausas, convertidas en silencios, se llenen de significados. Tanto o más que los que guardan las palabras.

Pedro A. González Moreno
(Foto: MCBarri)


   Así hay que leer este poema de Pedro A. González Moreno, titulado Patria infame, que traemos a Mientras la luz al hilo de la muerte del longevo Carlos Bousoño. Ahora que parece tiempo en que una generación de poetas se empeña en dejarnos. Si bien es cierto que Bousoño pudo conocer en vida su reconocimiento como poeta y como crítico, son más aquellos que sólo tras su muerte logran una fugaz aparición en la memoria colectiva. O comienzan a ser leídos y cantados.


Patria infame
            
                A Luis Rosales

Es costumbre entre la tribu honrar a sus poetas o, más exactamente, a sus cadáveres,

y condecorar sus esqueletos, sacar brillo a sus momias o pasear bajo palio sus cenizas.

Pero antes de ser urnas funerarias los poetas vivieron. Vivieron y tuvieron sed y frío y a algunos les negaron la luz y hasta esparcieron sal en sus umbrales.

Con mayor elegancia, a otros prefirieron ignorarlos. Y les pusieron trajes cortados a medida:

unos trajes de sombras que tenían la extraña propiedad de hacerlos a ellos y a sus versos invisibles,

o les pusieron trajes más estrechos, con olor a celda y trajes más exóticos que olían a los campos lejanos del exilio.

Y en sus labios, que tanto habían besado, no sembraron besos sino la amarga semilla del rencor.

O los fusilaron con balas de luna en cualquier descampado, a ellos que tanto habían amado la vida.

Patria infame la patria que honra sólo a sus muertos y deshonra a sus vivos.

Alguien con muchas ínfulas (o tal vez poderoso) alzó la voz y dijo: Que se vayan muriendo los poetas.

Que se vayan muriendo… Ya habrá tiempo de hacerles después un homenaje. No hay muerto que rechace una medalla. Costumbre es de la tribu… 

Que se vayan muriendo. Con un poco de suerte no hará falta matarlos, tal vez, piadosamente, ellos mismos decidan morirse por su cuenta.

Que se vayan muriendo… Siempre habrá un centenario en el que recordarles, y por si no tuvieran buen perfil para estatua, habrá al menos una flores que llevar a sus tumbas.

Continuó la voz: Que canten aunque no los escuchen. Hacen falta palabras.

Hacen falta poetas que nos llenen el mundo de palabras, para que así nosotros podamos enturbiarlas y nombrar la ignominia y amasar con ellas el pan de la traición. 

Costumbre es de la tribu honrar a los poetas…

Patria infame la patria que recuerda a sus muertos pero olvida a sus vivos.  

4 comentarios:

jaimexcritor dijo...

magnífico, gracias, jaime

Eloisa Pardo Castro dijo...

Ay!, don Pedro A. González Moreno, poeta. Siempre es un lujo, leer, saborear, desgranar y paladear, lento, sus poemas. Un saludo

Paco Jiménez Carretero dijo...

Extaordinario poema de un extraordinario poeta. Un placer poder leerlo. Abrazos

Javier Díaz Gil dijo...

Magnífico poema. Magnífixo poeta nuestro Pedro Antonio. Gracias Paco