viernes, 22 de marzo de 2019

Poética tras el día mundial




      En este momento, tras el día de ayer, 21 de marzo, y según las últimas estadísticas, unas 17.234 personas de la Comunidad de Madrid están escribiendo un poema. Una de ellas ha parado un instante, tras el cuarto verso, su emocionada labor. Y se ha escuchado decir, preguntarse.

Escribir, escribir un poema, por qué insisto en escribir otro poema, para quién escribirlo, por qué hoy, de qué escribir sin que se altere el aire, es este el tablero adecuado, la voluntad adecuada, cómo escribir, desde qué vientre escribir un poema, a qué agresión exterior culpar de la escritura de este poema, de qué óxido se alimenta un poema, cuál será la función del poema que escribo en una sociedad que amasa lo transparente, qué poetas leerán el poema que escribo o me escriba, si escribo pan comeré, aún no sé si debo escribir un poema para que crezca un árbol en el otro extremo del mundo o preguntar a los pájaros si ven volar poemas entre nubes, si escribir un poema con vértices obtusos o para que oculte andamios, escribir desde la alegría, hacia el futuro ocioso, escribir como se habla, como se anda, como se come, no sé si me gustaría escribir un poema que entiendan hasta los perros sordos que dice Simic, si escribir en subjuntivo o desde lo consuetudinario, si deseo escribir un poema elegante para ganar un certamen sideral o para decorar pasos de cebra, tal vez mejor escribir sobre el vino y la uva airén antes que sobre la luz indefinida... si escribirnos poemas y numerarlos, si alentar la escritura de poemas recíprocos...

Pasado el instante, continúa haciendo versos, Bien feliz, bien del oficio. Feliz o del oficio, tal es la cuestión de cualquier poética, de esta también.

viernes, 15 de marzo de 2019

Un poema: Conmigo



Has cerrado la puerta con sigilo
y ya estás solo

confías que la sombra quedó atrás
y extraño entre las luces de la casa
te buscas al mirarme con fijeza

insistes, quieres
saber con decisión que yo me sienta
por ti interpelado

puede ser el instante que esperaban
nuestros ojos –los tuyos y los míos–, 
alzo
hacia el tuyo mi rostro 
y espero tu pregunta

la pregunta no nace

sabe también
que entre los dos se alza, opaco y duro,
un hueco vertical que no caduca:
la soledad que somos.


                               (Para Rafa Escobar, que se inquiere)

jueves, 14 de marzo de 2019

Seis haikus de Luis Alberto de Cuenca


JAUFRÉ RUDEL (1972)

Talle de viento.
Un jazmín se desploma.
Llanto del agua.

CONTIGO (2006)

Viajar a Marte
o al cuarto de la plancha.
Pero contigo.

RUMOR DE MIEL (2006)

Rumor de abejas
en la piel de tus ojos
cuando me miras.



EL HÉROE (2006)

Vivió. Murió.
Supo ser nadie y todos
al mismo tiempo.

ABSTINENCIA (2010)

El dinosaurio
de tus sueños se ha vuelto
vegetariano.

DEL MYTHOS AL LOGOS (2018)

Desilusión:
es un avión o un pájaro,
no es Supermán.


LUIS ALBERTO DE CUENCA (Madrid y 1950) termina de publicar sus Haikus completos con Libros del Mississippi que dirige Antonio Benicio Huerga. Dice no creer que los occidentales podamos trasladar los haikus japoneses, por ello se concede libertad hasta para titularlos. O asonantarlos. Declara que escribe pocos, por lo que anota fecha. También hacerlos participar del humor paradójico que caracteriza su última producción.


lunes, 11 de marzo de 2019

Crónica primaveral: Raquel y Corredor-Matheos


      Puede que no orbital, pero sí atmosférica y poética: estamos en primavera. Y dos poetas una joven, y otro también lo celebraron la semana pasada en Madrid. En lugares que son ahora centros ciertos de atención primaria: Café Comercial y Librería Alberti. Madrid está agitado y hay praderas de hierba tras cualquier esquina.


Joaquín P. Azaústre y Raquel Lanseros
(Foto: L. Comba)
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      Está que arde el Café Comercial en esta primavera de 19. A los llenos de la planta baja añaden las llamas que se prende a media tarde en el “piso de arriba”. Rafael Soler, sabedor de la dejación de otros foros, es responsable de tales calores. Si mañana martes está prevenida una sesión conmemorativa de los 66 años de la Tertulia Montesinos, el lunes 4 tuvimos un acto de alta temperatura. Raquel Lanseros leyó y vivió de Matria, libro que recoge poemas urgidos por su reciente maternidad. Estuvo acompañada en conversación por Joaquín P. Azaústre, que hurgó en sus quehaceres actuales. Y lo hizo con la habilidad suficiente para que además de su sonrisa, de su buen ser, brillaran sus nuevos poemas. Estos que vienen envueltos en el estuche de lujo de la colección con que Visor pretende competir con Tusquets. Estuvo Chus, por cierto. Raquel añade aquí a sus provocaciones habituales (tiempo, historia, orígenes, lengua, los otros…) un nuevo lugar de extracción: el hecho de ser madre –qué enorme poema Todo corazón, con que obsequió. Toda Raquel es una palabra en busca de identidad, personal, poética y colectiva. No hay poema suyo en donde no se perciba la tensión de ser, el desafío de estar. Es poeta en el borde de claridades e intuiciones, en la frontera de lo celebrativo y lo significativo, en los límites de la constatación y la paradoja. Poeta de la dulce lezna y/o acerado bálsamo, vive en la elegancia de lo no fingido, y lejos, muy lejos, del acostumbrado patetismo español de cartón piedra. Poeta de una generación que pregunta desde lo joven al pasado y al futuro –poemas como Europa, el nuevo Frankenstein, como Epifanía en La Boca–, aparece también preocupada por el hacer poético: ese La loca más cuerda que abre el libro y que leyó en la tele hace unos días. Dijo de ella Joaquín que es capaz de fundir el verso claro y la exigencia, la técnica y la frescura. A lo que respondió que la poesía es un río que nace en la tradición, y corre para ser compartido. Agua y orillas para crear realidades paralelas, remarcó. Leyó con desparpajo contenido, habló de América como esperanza fecunda, agradeció a la vida. Matria (20 euros) es un paso firme que la confirma en sus lectores, esos que recuerdan sus impecables Croniria y Las pequeñas espinas son pequeñas y a los que acaso despisten poemas como el soneto incluido o los descritos en inglés (su otra lengua).


José Corredor-Matheos dedicando
(Foto MCBarri)

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      Sepan los que ignoran que José Corredor Matheos cumplirá dentro de poco 90 años y es un poeta en flor. En agua, en montaña, en paisaje, en pez, en vuelo, en geranio, en vida. Desde hace años, desde su Carta a Li Po. Es el asunto que la extremeña Fundación Ortega Muños ha editado, al cuidado de Álvaro Valverde y Jordi Doce, la selección El paisaje se hace en el poema (12 euros). Buen título, porque refleja la manera de entender que tiene este extraño, por singular, poeta manchego-catalán. Dicen que su poesía aspira a no ser notada, por ser fusión, contagio. Deseosa como está de ser palabra adherida al pájaro que pasa, a la hoja que cae, al son de una campana. Que procura ser de la misma naturaleza de cuanto existe y maravilla. O de cuanto es nada.  Corredor-Matheos es amigo del poema transparente. Más aún, si pudiera lo haría desaparecer. No las palabras, que venera, sino el objeto escrito que llamamos poema. Y todo para que no sea obstáculo que nos impida ver cuanto importa: léase las cosas que viven y nos dejan vivir en ellas, con ellas o en sus alrededores. Si pudiera, suprimiría al propio poeta como tal. El lector, el buen lector, percibe esa intención y se sabe con él sosiego, y se transforma con él en mirada caminante. Dijo Jordi Doce al presentarlo que es poeta de lo breve, del verso corto y decir ligero, de los instantes iluminados. Que es poeta reconciliado y reconciliador. Zen o franciscano, a elección. Dijo también que el libro se ha elaborado como una unidad y debe leerse como libro exento y único, que contiene poemas nuevos. Dejó tiempo, qué bien, para que el poeta dijera. Y Corredor dijo de su amistad con Godofredo Ortega Muñoz, el pintor de los paisajes místicos. Y dijo de sí mismo. Declaró ser moderada y felizmente apocalíptico, porque caminamos como sociedad hacia un derrumbe necesario y oportuno. Que cada poema es para él una sorpresa. Que todos nacen del no planteamiento y se levantan sin permiso. Que es también sincrético: todos somos todo. Y lo dijo varias veces. Viéndole hablar, moverse, hacerse fotos, preguntar a todos y escuchar a tantos amigos como acudieron, cualquier testigo declararía en juicio que es uno con el tiempo, que la mitad del camino no ha llegado aún para Corredor-Matheos, que su cuerpo y su mente están recientes y limpios. Y que todo sucedió en la Alberti y en la tarde del 6 de marzo.

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AMOR PROPIO


Aún no la conozco, pero sé que me piensa
Me contempla también, de vez en cuando.
Tiene fotografías, vídeos, grabaciones, 
                                   quien sabe si hologramas.
Mientras yo me preocupo 
por cualquier nimiedad cuyo fin no recuerda, 
ella sueña la dicha que sería 
volver a estar un rato en mi lugar.

La anciana que seré me quiere más que yo.

                                             RAQUEL LANSEROS

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Sé que es una montaña 
porque vuela, 
porque nunca está quieta, 
indecisa 
entre el cielo y la tierra. 
Sé que es una montaña 
porque no necesita 
saber que estoy aquí, 
clavado, contemplándola.

                                 JOSÉ CORREDOR-MATHEOS



martes, 5 de marzo de 2019

Tarde de sábado en el patio



He podado el laurel y se derrama
por la tierra la anchura de su aroma,
el nogal ya vertió,
digno y silencio,
sus motivos, su queja, su desgarro

noto el aire de seda,
apenas un latido

tras recoger las hojas, el invierno,
escucho cómo un sol irreverente
pregunta a la pared
en yedra de mi patio sobre el recio
dolor de ser lo inmóvil

si vivir solo fuera atender a lo ajeno,
rozar instantes

tapizaré de gris, luego en la tarde,
este breve rincón -treinta adoquines 
que rescaté de escombros-,
quiero que su basalto me recuerde
las fértiles canteras de mi infancia

suenan las horas, suenan
las vértebras, mi pueblo, la luz arrepentida

resisto hasta que tú
y la noche hagáis ciertos
esta vieja niñez en compañía,
estos días que hieren, estos días coágulo.

martes, 26 de febrero de 2019

Consejo de redacción: marzo y regreso

(Teo Serna. Pastel)
   

     Buenos días, buen humor, sepan que vengo refrescado en cuerpo y mente. Y contento. Contento porque veo que la redacción ha seguido funcionando en mi ausencia. Nadie es imprescindible, ni siquiera ciertos poetas ciertos, ni siquiera esos que en las presentaciones suelen ser tildados de necesarios. Mi felicitación a todos. Venía el Jefe renovado y feliz. Y contagiaba. La becaria se entretenía abriendo los sobres que han acarreado libros en la última semana. Por la mañana, ella misma había franqueado otros tantos en la estafeta. Do ut des, volvió a repetir el mandamás a pesar de ser ágrafo en latines. Cada libro, se puso serio, debe ser respetado y leído con atención hasta el mismo instante que muestre si es verdadero o impostado. En el segundo caso cedan sin rubor a la tentación de su abandono; en el primero, entiendan que hay en él un conflicto permanente entre la “voluntad extenuada y el fracaso asumido”. No, no… por favor, no aplaudan, la frase no es mía se la he tomado a José Luis Morante, que sabe de los asuntos. Con claridad: estaba contento. ¿Ha leído usted mucho en su retiro de siete días?, preguntó por preguntar el redactor novato. Lo suficiente como para saber que son escasos los rematados. Descendimiento de Ada Salas, por ejemplo, aunque la máscara de unos estilemas esperados embarre un poquito. La poesía es un revolver... del renacido y "sucio" Roger Wolfe, comprado en su presentación de Madrid a la que asistimos 15 personas,. Todos los relojes de Antonia Álvarez Álvarez, leonesa de Gijón, que sabe como pocas del orden y el temblor. Un repaso al trallazo existencial, ay los 60, de la Pizarnik y la Vilariño, dos que vienen a ponerme las cosas en su sitio. Y mostró los libros. Ufano. Casi todo mujeres -dijo el del colmillo avisador-, bien guardado ese flanco, Jefe, pero… ¿y traducidos?, aquí nunca se habla de traducidos, y esa carencia nos quita prestancia, seguidores, favores editoriales, sueldo en definitiva. En España, quien no traduce es pura filfa, léase nada, quien no se extasía ante un nombre nuevo, sueco o danés, ni es alguien ni saldrá jamás en Babelia. El Jefe, descubierto en sus flaquezas pieldetoro, no supo qué responder. Él sabe, y bien, que no es Jordi Doce. Y se azoró. Miró al soslayo, callose, silbó sin notas, inició un amago de tos como de arte y ensayo, escarbó en los bolsillos, palpó su papada cara, hurgó en el móvil, sintiose raro. Levantose. Cerró desde el pasillo con suavidad la puerta. En bar, en humo, en vino, en sombra, en nada...

domingo, 17 de febrero de 2019

Poema: Desiderata y despedida temporal (Divertimento)





                                                                 Estaré hasta que llueva
                                                                                              DIONISIO ROBLES



Que brote una semilla de algodón 
en mitad de olvidadas montañas de neumáticos,
que festeje mi cuerpo cumplir setenta y dos
mientras yo espero turno, que recluyan
en un piso de Ibiza a eclesiásticos fofos,
que sobadas luciérnagas no vuelvan
a alumbrar ningún verso, 
que El Corte Inglés bienaventure
con tarjetas de crédito a los tercos de espíritu,
que los premios se amañen limpiamente
por fidedignos maños de Aragón,
que los inviernos sean
duros sólo de oído, que Yahvé llame y lleve
al averno al que ceba esta nueva Babel 
de ávidos móviles, que rueden en Legazpi, por favor, 
películas de chonis y romanos,
que la melancolía cueste un euro coma quince, 
por ejemplo (o sea la mitad de lo que vale
enviar por Correos cualquier libro),
que atornillen sin prisa y con cuidado 
a Carmena el tobillo, y que los sindicatos de poetas 
breguen por unos 
salarios donde nadie 
confunda el fin de mes con la metáfora.

Ojalá y que se cumplan, total o parte, mis deseos
mientras huyo de aquí, del Madrid que se aturde,
con mi automóvil diésel desahuciado
a los semidesiertos de Almería, que me esperan
ciertas gentes que escriben y no editan, rojeros fósiles,
para recolectar -antes que llueva-
pequeños ocios, 
hundidos sueños, 
alcaparras.

jueves, 14 de febrero de 2019

Seis haikus de Francisco Jíménez Carretero






Cuarto menguante: 
roza la luna el cedro
del Himalaya

***
Sabrá el camino
donde empiezan y acaban
todos los pasos.

***
Cesó la niebla,
pero aún el barbecho
sigue humeando





Pino carrasco:
del corazón grabado 
brota resina.

***
Revolotea
en el pico del mirlo
la mariposa

***
Escarcha en flor
en las desnudas ramas
de los alerces.



FRANCISCO JIMÉNEZ CARRETERO (Barrax y 1948) pertenece al grupo que en Albacete ha cultivado el haiku con enorme acierto. Es en los llanos que le vieron nacer donde halla respuesta a su mirada. Exigente en la construcción, busca el aroma de temporalidad que el género exige para reconocerse. Y no te vi, Señor, y estabas (2018) es su último libro publicado