sábado, 30 de enero de 2016

Un poema: Aula

 





Ayer
mientras leía (lo leía)
hablé con Ungaretti.

Ya no a sentarme dócil
en el primer pupitre
y esperar que me enseñen

pero aún, le dije,
dispuesto a la invisible 
terca belleza 
que supone aprender
(te).

2 comentarios:

Eduardo Merino Merchán dijo...

"Mi pobre corazón
atemorizado
de no saber"
Desde la lejana juventud no dejo de leer a Ungaretti y a Quasimodo. Me consuelan.
Un abrazo, Paco.
Eduardo

fcaro dijo...

Algo así, Eduardo. Hay poetas que provocan constantemente. Así surgió. Un abrazo.