viernes, 27 de noviembre de 2015

Crónica en dulce otoño

     Errante anduvo la redacción de Mientras la luz durante el dulcísimo otoño del pasado fin de semana. El viernes en Albacete, lugar donde se hace la mejor poesía de Castilla La Mancha. Convocados por Amuni, asociación que guarda y acrecienta el Museo del Niño. Era el caso que se presentaba su segunda publicación, un bellísimo tomo en donde colaboran más de 100 poetas españoles rememorando o glosando sus juegos infantiles, ilustrado por 18 espléndidos artistas. Antón Pirulero es tu título y Pilar Geraldo su constante y genial coordinadora. Asistieron colaboradores de toda España con obra en el libro. Manuel Cortijo Rodríguez tuvo a su cargo el saludo de los poetas. Lola Catalá el de los ilustradores. Al mismo tiempo se celebraba en la ciudad el Festival Fractal de poesía que organiza, entusiasta y sin dinero, la asociación del mismo nombre. Asistimos en la Librería Popular a la presentación del libro editado Armonía en rebelión de Luis Alfonso Iglesias Huelga, asturiano residente en La Rioja, que leyó acompañado por el albaceteño Antonio Rodríguez, que hizo lo propio de su segunda edición de Insomnio.  El sábado, y tras la sorpresa del 0-4 en el Bernabeu, en Torre de Juan Abad, señorío que fue de Francisco de Quevedo, se presentó otro libro colectivo: la entrega anual que, bajo la coordinación de Luis Díaz Cacho, ejecuta el sello editorial Oretania para poetas de Ciudad Real, en esta ocasión dedicado a la poesía de humor. A risas con la palabra es el título del tomo que reúne a 18 poetas de la llanura. Errante anduvo la redacción. Kilometrera.

23 lunes

FedericoRico, Charo Fierro y Juana Vázquez
Foto de Federico Romero
     De todas las convocatorias que empedraban Madrid el lunes 23, el Jefe eligió la del Círculo de Bellas Artes. Tendría sus razones. En la sorprendente y bella, dotada de comodísimos divanes, Sala de Juntas, se presentaba el libro El incendio de las horas de la poeta, novelista y ensayista Juana Vázquez Marín. Mesa enorme, 60 asistentes, sitio extraño para un evento que Charo Fierro, la editora, se encargó de humanizar y que Federico Rico, músico dijeron, quiso aromatizar con sus abstracciones sonoras. Juana venía guardada por dos palabras previas. Una, Rosa Silveiro, tocada y bella toda la tarde, consciente de la ausencia de megafonía levantó su voz para decir que es un libro descarnado en donde el tiempo se trocea en carne de psiquiatra, urbano, libro donde la poeta vive la ciudad desde la matinal melancolía hasta los ruidos, el alcohol y los cigarros que la llegada de tarde aportan. Dijo que es el grito desnudado de una poeta cada más transgresora, cada vez más auténtica, desde que fue capaz de Tiempo de caramelos. Dos, Enrique Gracia Trinidad. Templó la voz, como suele, para recordar los orígenes extremeños de la autora y las circunstancias de su primer poema, el que dedicó a la señora Orosia, la blanqueadora de Salvaleón. Luego habló de su amor por las palabras tristes, de su madrileñismo, de su afán por estar y escribir en el Café León. Coincidió en que el libro es un despojamiento de velos, un toque bohemio de una bohemia roja de toda la vida, de una mujer sin pose. En fin, poesía impura, contagiada de mundo, de roce, de gentes. Tras las presentaciones emergió Juana, decidida: Pues no, hoy no pienso leer los poemas en los que me desnudo, leeré poemas dulces. Soy bipolar y eso es lo que ahora me apetece. Y leyó seis o siete poemas de su incendio, poemas en donde el tiempo y las sensaciones iban de la mano, desde la melancolía de las mañanas, las tristezas de los mediodías, la exaltación de las tardes y la complicidad de las noches. En el pequeño diálogo, animado por Rafael C. Montesinos y Marga Clark, nos advirtió de su estado actual de libertad individual y del gozo que le produce el verse libre de tantos compromisos y tantas metas como la tenían atenazada. Hago lo que da la gana –repitió- y soy feliz. Lo parecía a las 20:35.   

24 martes

   
Rosa Jimena, Ángeles Fernangómes y Carmen Fabre
Foto Manuel M-Carrasco
 En el Café
Ruiz, sesión terapia entre amigos, auténtica tertulia, abierta, libre, sensitiva. Rosa Jimena, como coordinadora del grupo Poesía en Sidecar, explicaba las motivaciones y las características del grupo que durante cuatro años mantuvo un hermoso ciclo en Libertad 8. Dijo que, surgido alrededor de los asistentes al taller de Enrique Gracia, decidieron actuar para dotar a la poesía de un ambiente lúdico que atrajese a los no iniciados. Habló de los componentes del grupo, de los iniciadores. Presentes estaban Jesús Arroyo, Ángeles Fernangómez y Manuel Martínez-Carrasco que matizaban en sus intervenciones. Y de la preocupación porque otros muchos poetas cercanos se incorporaran, de las salidas a otros escenarios, de las antologías editadas, del éxito de las tres primeras temporadas y de la sensación de cansancio o de rutina, no pudo despejarse la proporción, que les llevó a tomarse este año de reposo y reflexión. Aire franco para una experiencia que ha marcado. Mientras la luz, que ha dejado constancia de algunas de sus sesiones, espera.  

25 miércoles

   
En la presentación de 21veintiúnversos
Foto de JL Torrego
 Es sabido que
en las galerías de arte escasean las sillas por eso la mayoría de los asistentes atendían de pie. Sucedió en la NF de Monte Esquinza 25. Entramos junto a Manuel Rico, reciente y afanado director de la Colegial de Escritores, con la que pretende dotar a la voz colectiva de los autores del necesario peso en la sociedad española. Habían convocado Juan Pablo Zapater, Francisco Benedito y Víctor Segrelles, misacantanos editores de 21veintiúnversos, Revista de Poesía Contemporánea, que han decidido editar en Valencia ante la ausencia de otra y la urgencia de su voluntad. Hablaron de sus razones, aclararon que en cada número figurarán 20 poetas más un artista plástico responsable de la portada (de ahí el nombre). Y dieron gracias infinitas a Jordi Teixior, allí presente, por haber realizado la primera. Animosos y sinceros, hablaron también de micromecenazgos y de su voluntad de permanencia. Tres números anuales. Para ilustrar el acto, Cecilia Quílez y Raquel Lanseros leyeron sus poemas. En las conversaciones finales, con un vino en la mano, Cecilia comento a Mientras la luz la inminente salida, esperadísima por otra parte, del nuevo libro de Alejandro Céspedes y Raquel de su participación en la próxima y mexicana Feria del Libro de Guadalajara, parece que nos debemos acostumbrar a compartirla. 21veintiúnversos ofrece como anticipo un poema del libro inédito de César Simón, El pretexto y el fervor, que verá la luz junto a su poesía completa en el volumen que, preparado por Vicente Gallego, entregará Pre-Textos en breve. Lo ofrecemos.
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La fuente de la vida

Qué reclamo divino
al fondo de la hiedra,
gruta inmortal. El pecho cómo respira
el aroma abrileño de los mirtos.
Y qué fervor supremo
este fervor de cuerpo y alma.
Sólo desnudo ven a estos jardines,
solo desnudo acércate y olvida
esa muerte que deja
tu crisálida antigua sobre la antigua hierba.
No cantes esperanzas ni alegrías.
Sólo el hondo perfume de las flores
es… para todo y nada,
como tu propia desnudez primera:
una verdad inextinguible.      

                                                  César Simón