sábado, 7 de noviembre de 2015

Es una antología y no una antojo-lía

Editado por Pre-Textos en coedición
con la Biblioteca de Autores Manchegos
de la Diputación de Ciudad Real

   

   Ante la ausencia de Ángela Vallvey, Corredor Matheos y Dionisio Cañas que apadrinaron, según nota de prensa, la presentación en Ciudad Real, la de Madrid (Librería Alberti / 4 noviembre) se conformó con la presencia de cuatro de los nueve incluidos. Martinez Sarrión no ha hecho acto de presencia en ninguna de las dos, Félix Grande falleció ha tiempo. Casi 50 personas escucharon. Fue un acto rápido, sencillo, claro. Se presentaba De mi tierra (Antología de la poesía manchega entre dos siglos), edición a cargo de los profesores Rafael Morales Barba y Ricardo Virtanen. Ambos poseen la suficiente sabiduría y la distancia emocional necesaria como para abordar con éxito el objeto de su estudio, como para poder hacer un buen trabajo. Y, al decir de la mayoría de los que ya la han leído, lo han realizado magníficamente en lo que toca al estudio de las poéticas de los nueve que la conforman.

     Morales Barba comenzó el acto asegurando que lo firmado para Pre-textos (al final fue Pre-textos) es una auténtica antología, no una antojo-lía, remarcando la pausa interna. Un asistente, a mi derecha, nos inquirió por la diferencia. Después lo aclaramos, le dije, a la salida. Que no intenta, prosiguió Morales Barba, canonizar a nadie sino hacer patente la existencia de los autores y su calidad, nuestra intención es que los demás visualicen a los poetas manchegos. Dijo también, ante las críticas recibidas por su concreción, ante la extrañeza generada, que la antología se sostiene por sí misma. Ricardo Virtanen, tras afirmarse rotundo en la necesidad de poner límites –no me interesan los centones, aclaró-, señaló que la disparidad territorial que muestra (siete poetas de Ciudad Real, uno de Toledo y otro de Albacete) se justifica por el absurdo de su contrario ¿Por qué un reparto igualitario?, dejó en aire. Ambos aseguraron, por enésima vez, que están preparando un segundo tomo. Este ritornello que ya aparece en la primera página del prólogo, fue causa de sospechas y dudas en el vecino de la izquierda: Parece que con ello quisieran evitar críticas de los ausentes (algo que por supuesto no ha ocurrido) o anunciar que en la segunda parte pondrán remedio a lo evidente, me dijo muy quedo. Le rogué silencio con un gesto de la mano. Sea como fuere, con desparpajo, buenas razones y aplausos pasó la primera parte del acto.

Carmen Bermejo y José Luis Morales leyendo a dúo
Foto: José Luis Torrego
     
En la segunda, leyeron los poetas presentes, en su mayor parte amigos confesos de este blog. Comenzó Pedro A. González Moreno, con cuatro poemas que lo representan en plenitud: tres poemas de erosión y uno de salvación. José Luis Morales apostó en su turno por algo muy suyo, por el poema inclusivo, llamado también poema paréntesis, el que se incrusta dentro de otro. Se ayudó para el segundo de ellos con la espléndida actriz Carmen Bermejo, allí presente. Siguió Manuel Juliá, austero y escueto en la lectura firme de unos de los poemas en prosa que configuran su Cuarenta latidos, el que atañe al ajetreo perturbador de los cementerios. Y cerró Beatriz Villacañas, ausente como Pedro A. en Ciudad Real. Aprovechó para hacerlo con la lectura de cuatro poemas, dejando para último sus afamadas liras levantadas en el ambiente dublinés.

     Durante el metro de vuelta y una vez superada la generosidad de los vinos con que el primer seleccionador quiso compartir su alegría, pudimos ojear el colectivo volumen añil. A vuela vista distinguimos el rigor y el compromiso con la totalidad de su obra que mantienen algunos de los seleccionados. Y la desconfianza de otros con su pretérito poético al hacer de su espacio escaparate actual. Cosas. Distintos y distantes. En todo el vagón se hablaba del asunto: La verdad es que son distintos los nueve incorporados, decían unos, y eso es un mérito. Pero al tiempo parecen demasiado distantes, matizaban los que desconocían los motivos de la génesis, y esa es una de las causas que originan la extrañeza,. Y como de pasada... de la necesidad del bruñido, de la obligación del cupo. Pero sottovoce, claro. Y mirando a los lados.
17 euros
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Nota: Como nuestro primer preguntón desapareció a la salida, no pudimos advertirle que cuando alguna antología se refugia en capricho, es cuando deviene en antojo-lía. Esta no lo es, al rotundo decir del profesor Morales Barba. Y eso es lo que me tranquiliza. Lo que nos conforta a todos. Lo que nos llena de alegría.
Dionisio Cañas y Manuel Juliá lo explican aquí