miércoles, 2 de noviembre de 2016

Poema: Líquenes en la casa recobrada




De no usar el tiempo,
han nacido en las losas
que forman la escalera
mares de líquenes.

Contemplo la sorpresa,
su menudo decir y su sosiego

atrevidos, tenaces, han logrado
crecer en la humildad de la caliza,
viven.

Un caracol de sombras
los vela compasivo,
tal vez su voz recorra cada tarde
tanto existir sereno, el minúsculo
amparo que la piedra
parece permitirles.

Me he negado a pisarlos

no seré yo quien hiera su miniada
levedad de colores,
su luz raíz, en donde no distingo
ni baldíos reclamos
ni renuncias.

Mi casa recobrada,
mis hierbas minerales, la conciencia.



6 comentarios:

Natividad Cepeda dijo...

Es un poema con alma y detenimiento en esas cosas que casi nadie ve, ni se detiene. Me gusta. Es hermoso. Hay belleza en lo que veo con la mirada del alma.

fcaro dijo...

Son ciertos los líquenes, Natividad. Están en mi casa manchega. Es fácil escribirlos, porque provocan.

Alfredo J Ramos dijo...

Hermoso poema, Paco: se ve bien, como explicas, que nace de una atenta contemplación para poder sonar así, luego, desde dentro. Esos versos encabalgados: «no seré yo quien hiera su miniada / levedad de colores», me parecen de una precisión extraordinaria. Noraboa.

fcaro dijo...

los líquenes son delicados mundos en miniatura. me parecen una exaltación de la belleza, Alfredo. Un abrazo.

Javier Díaz Gil dijo...

Hermoso poema, Paco. La naturaleza, como estos líquenbes delicados, que nos aborda y nos contempla a su vez a nosotros. Un abrazo grande
Javier

fcaro dijo...

Un abrazo, Javier. Ayer me sonó bien mientras lo leía.