viernes, 19 de septiembre de 2014

Consejo (de redacción)


   Aprovechando la ausencia temporal de la becaria, que suele desmontar con inocencias todas sus imposturas, el jefe convocó consejo de redacción. Al igual que si hablara desde el plasma, como si no estuviéramos, desconociendo, desplegó su papelito y dijo hacia la posteridad 
   Pienso que de la misma manera que el movimiento de los astros nos sirve para ordenar el sin comienzo y sin final del tiempo; del mismo modo como la destreza de la arquitectura no es sino la más audaz de las estrategia para limitar el infinito del espacio, la disposición de las palabras para acotar las longitudes desbordadas del silencio, y así crear segmentos aleatorios de significados, es una de las funciones esenciales, si no la única, del hacer poético.  Izar abismos, vivir en las afueras de la lógica, fijar el vértigo, hacer sonar los crótalos, son algunas de sus herramientas. 

   Luego añadió 
   Busquen en el arrabal en que Madrid se ha convertido si estoy en lo cierto. Tienen el curso entero para ello. Y no olviden que la verdad no puede ser partida. Ya me contarán.
  
 Se fue. No recuerdo quien apagó el televisor, que temblaba.