martes, 9 de septiembre de 2014

N-II. Monegros (metáfora vitalpoética)


                                 
Cruzamos los Monegros. Aquí –dicen-
talaron las sabinas, las que daban,
-cuentan- techo al amor.

La historia
de su final inunda
de sombras o de luz el automóvil,
nos da sentido.
No hablamos del final
de nuestra historia,
del sol endurecido en nuestro cuerpo.

Junto al asfalto apenas
dos mínimas acacias
con las que conversar, y el aire que venía
desde los esqueletos
lejanos de las rosas.

Tú y yo volviendo a cuatrocientos
ocho kilómetros
de Madrid.
Dos tierras áridas bajo el azul oscuro.
Dos nómadas en nómada desierto.
Una sola esperanza, una sola
longitud en el filo de los labios.

Dos buitres que navegan
hacia el hogar
devorador del cobre. Digo:
¿Escuchas tú mi corazón
envuelto en los recuerdos?

Conduzco. Somos dos
pequeños nombres, ásperos
bajo el calor. Dices:
Hablas de tus recuerdos, yo me agobio
con tu lírica lenta:
amor mío, 
nos ha vuelto a pasar otra vez el camión.



2 comentarios:

Jesús Díaz dijo...

Mágnifico. Sensibilidad a flor de piel.

Sara Pérez dijo...

Me gusta! Limpieza y transparencia en un quehacer poético muy contemporáneo.

Un beso.
Laura