miércoles, 29 de enero de 2014

Poema: Claustro (de Santa María la Real de Nieva)



                  Para Carmen y Javier

Sentir lo prescindible,
callar los dos en gótico,
ver sin verse en las bóvedas
que forman la armonía de un cuadrado

geminadas también,
las columnas soportan la razón
extraña que nos turba,
un dictado de siglos.

¿Por qué venida –pregunté-
desde los graves pulsos
de los picapedreros
toda esta fronda medieval de recios
capiteles nos siguen intrigando?

¿Tan sólo porque cuentan
deseos de iniciados, 
angustias y delirios,
riberas de lo oscuro y del enigma?

Ni herméticos
ni explícitos mensajes
–dijiste- tienen esa
compleja sencillez
que vive en el idioma amanuense
del que está en el secreto, son poemas

signos con que vencer, junto a los otros,
el tedio de la vida, lo vano de los arcos.

Después continuaste:
Ni púlpitos ni tumbas, no son tinta
ni piedra traicionada los poemas,
qué sino presos
cadáveres en jaulas
que pacientes aguardan 
su hermenéutica.

                                                   (De Cuerpo, casa partida)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso poema, Caro. Y mis felicitaciones a la becaria por la foto. Carmina

Natividad Cepeda dijo...

Si todavía conmueve al poeta Francisco Caro Sierra,el lenguaje callado de la piedra y le hace crear la belleza de unos versos convertidos en poema, algo transcendental acumula el mensaje tallado de los anónimos canteros cuando de su contemplación nace la palabra poética.