jueves, 28 de enero de 2021

Un poema: De la palabra que ama


 

Su palabra, su amor, tarda a la cita,
ahora que es su invierno y necesita.
 
La escribió como ruego en un poema,
la tomó luego suya, la hizo lema
 
de un vivir menos cruel, menos airado,
más sereno en su viaje al “tiempo helado”.
 
Hoy que dicta el reloj tictac de ocaso
recuerda el tiempo, el verso, a Garcilaso
 
y al ver lo helado que a su vera acude
dulce ruega a quien ama que le ayude.
 
Escribe y su palabra aún se niega
a visitarle… y se desasosiega.
 
Está triste su cuerpo, nublo el día
mudo el lápiz que supo su grafía.
 
Mas un gris de ventana y frío cielo
la escribe, mano y tiza, sobre el suelo.
 
No me olvidó, susurra. Se levanta
del silencio y la edad, la fe le aguanta.
 
Ha venido por mí, dejadme que abra,
sé que espera en el patio mi palabra.
 
Abre la puerta y ve, callada leve,
borrar la nieve su palabra: nieve.


8 comentarios:

Soraya dijo...

Este Enero de hielo y nieve, nos cambia hasta la nieve...
Siempre desde el silencio a la fe...
Un abrazo querido Paco y ya está más cerca la primavera...

Pedro Torres dijo...

Como dirían los jóvenes: poemazo. La nieve viene a salvarte la palabra nieve: sola y tuya.

fcaro dijo...

Vendrá la primavera, Sotraya, y tal vez la alegría de ver el final. Y vernos.

fcaro dijo...

La decisión de la forma lo hace mas encerrado y criptico, Pedro. Cada momento tiene su afán.

Mayusta dijo...

La forma no limita ni aprisiona, da fe de la palabra que grita libertad, que ansía acudir a la llamada del Poeta del Patio que la busca, la encuentra y la derrama como nieve, como bendita lluvia aquí y ahora...

fcaro dijo...

No siempre, Yusta, depende mucho del instante, del hallazgo. A veces la palabras se resisten, forcejean, quieren escaparse, se rebelan.

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

Me encanta ese impulso formal que encierra el verso en el cauce medido de la rima. Enhorabuena querido poeta, siempre un aula de sabiduría tu voz y tu palabra.

fcaro dijo...

La rima como obstáculo del poema o como vitud de dejarse mecer. Hay veces que es bueno abandonarse y caer en tentaciones. Mil gracias, José Luis, por tu presencia.