viernes, 7 de octubre de 2016

Llenos y premios


      En esta época de tanto descreído del hacer poético, dos llenos han restablecido el equilibrio en el ambiente madrileño. La temporada había comenzado con un septiembre vacilante, pero octubre sin lluvias vocea su pujanza. Poco a poco han ido despareciendo del cielo y las terrazas madrileñas ciclos y salas de lecturas. O viven mortecinas. Las presentaciones y las jam´s dominan el escenario. El bar Aleatorio, de la mano de Marcus Versus, referente, procura hacer real el viejo adagio: ni un día sin poesía (o música). Hay nuevos aires. que parece no soplan para sacralizar la poesía ni hacerla templo de iniciados, como tampoco para reducirla al ámbito de lo masturbatorio y/o sectario.  Parece que los poetas, abandonados al contagio de las calles, intentaran que sus textos dejen de ser en exclusiva actos de lenguaje para, sin perder conciencia, infiltrarse en el hacer y los afanes de la inmensa mayoría. Y digo bien mayoría. Otra cosa es que lo sepan conseguir.

Primer lleno

Rafael Soler y José María Merino
Foto: Pablo Méndez
     Ocurrió el lunes, 3. Tiene por costumbre Rafael Soler presentar los lunes y en el local de la Asociación de la Prensa. Y tiene por costumbre reventar sus costuras, hacerlo diminuto. Casi 150 asistentes para su cuarto vitruvio: No eres nadie hasta que te disparan. Llenazo. Casi 150 para escuchar al gran José María Merino acercarse y penetrar la poesía de Rafael. No es fácil. Nunca lo ha sido. No es poeta de muleta y acomodo, de toreo de pico. Pero nuestro novelista lo intentó. Más que otros. Y dio claves suficientes. Otra cosa fue su decisión de ilustrar en demasía con lectura completa de poemas. No es fácil internarse en una poesía que ama el riesgo, la tensión lingüística, la concentración de significados. En una poesía a la que en esta ocasión se añade una negra y ligera trama narrativa que ahorma el conjunto sin enturbiar. A las lecturas de Merino se añadieron, claro está, las del poeta. Justas, potentes. Así supimos que hay damas, niñas swarovski, que ven crecer y mermar la pasión en sus riberas, muertos reflexivos que aceptan su derrota, pero que esperan turno. Que hay vengadores a sueldo con mal final y árboles de buen corazón que pagan sus impuestos. También guionistas de atrezzo y versos flahsback, de ida y retorno, que no ceden. Un silencio respirable, transitivo, a lo largo de toda la sala. Un texto que lo afirma en un hacer poderoso, original, exploratorio, sorprendente, joven, decidido. Humor y sarcasmo. Poesía al ras de la vida, a roce de lo canalla. Para contarla, nunca para la explicación. Un libro Soler en toda su pureza. Un libro que dispara. (Vean aquí el video si lo desean.)
Otro sí. Porque es normal que los libros se agoten en las presentaciones de este poeta, es cuestión que precisa ser prevenida.    

Segundo lleno
Ana Galán y Tulia Guisado
Foto: Carmen Fabre

      Ocurrió el martes, 4. en la Casa de Fieras, ahora biblioteca, del Retiro madrileño. La editorial Lastura había convocado para la presentación de Detrás de la sonrisa, el nuevo libro de Ana Galán. Público de pie, lleno, público de pie. Casi 100 contadas personas. Abrió Lidia, la editora, con palabras acostumbradas a la ocasión. Tulia Guisado, que presentó, centró pronto el dilema. El libro basa su hacer en la experiencia docente de la autora, en los problemas acuciantes de los adolescentes, alrededor de los cuales se construyen los poemas. Señaló cómo la autora, orientadora en un insti, se acerca a la angustia, al grito de los adolescente, sin superioridad moral, sin consejos de carril. Cómo todo el libro destila una mano tendida, una silla al lado, el respeto a la libertad de los que se enfrentan al aullido de la vida. Que los poemas, en general, se estructuran a dos voces, la del joven y la de la autora, Declaró luego Ana que se pensó mucho su escritura, pero que siguen vivos en ella los rostros de los mordidos, sus caminos cerrados. Cada poema viene introducido por una petición de auxilio: el maltrato familiar, el desprecio por el color de la piel, la gordura juvenil, la homosexualidad, las drogas… los precipicios estudiantiles de la emoción. La lectura de cada poema se introducía por la autora con explicación del contexto. Pero no. El libro es algo más. Algo más que un escaparate de angustias y desvelos, el libro es un libro de poesía. Y de nivel. Poemas que sin perder lo descriptivo no se embarran sino que se alzan serenos en busca de tensión propia. No son meras ilustraciones. Ana Galán es una poeta que recuerda y que decide volar sobre un mundo de sensaciones permanentes. Clara y alta en su voz. Poesía contagiada del dolor. Poesía que sabe su manantial. Poesía impura, sí, y por lo mismo necesaria.     

Dos premios
Antonio Daganzo, José Elgarresta y Nieves Herrero
Foto: FB

      Dos buenos poetas, dos buenos amigos de Mientras la luz, terminan de ser distinguidos con sendos premios. Antonio Daganzo, por su Juventud todavía publicado en Vitruvio, ha obtenido el llamado Premio de la Crítica de Madrid 2015, que concede la Asociación Madrileña de Escritores y Críticos Literarios presidida por José Elgarresta. Por otra parte, El sueño de la vida, del manchego Manuel Juliá, publicada en Hiperión, ha sido señalada como Mejor obra de poesía de habla hispana 2015. Premio que concede, según la nota de prensa, la Asociación de Editores de Poesía.presidida al parecer por Javier Pérez Ayala, en cuyo domicilio social tienen su sede las asociaciones que conceden ambas distinciones. Nuestra felicitación a los dos poetas.
(Aquí entrevista a Manuel Juliá)

4 comentarios:

mayusta perez dijo...

Leido...y disfrutado, por vivido. Abrazo

fcaro dijo...

Compañero de sala fuiste. Y algo más.

Soraya dijo...

Una mágica tarde de versos y encuentros. Un abrazo

fcaro dijo...

Cierto Soraya, que compartimos.