lunes, 16 de mayo de 2016

Un poema. La sombra del ciprés




El sol cede y escribes. Tras el cristal has visto
en tropel, diminutos, acudir los gorriones
al árbol donde guardan. Cómplices del instante,
de la luz como rito, el cansancio del día
no impide su canción.

Va la tarde al secreto y tú, mientras, escribes.

Con el lápiz intentas 
dibujar en la hoja donde el poema crece 
el amparo, la forma, la sombra del ciprés. 
No buscas añadir oscuro a las palabras 
que acudieron, pequeñas, para salvarte, sino 
que en el papel se escuche un revuelo y un canto
Como el que escuchas tú.


6 comentarios:

Jeronimo calero calero dijo...

Este, Paco, es uno de esos poemas descriptivos -como a mí me gustan- que por su hermosa sencillez, refleja esa comunión con la naturaleza que nos hace poetas. Felicidades.

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Tus palabras destierran a las sombras,
portadoras de luz sobre la tarde...
Un abrazo.

Eduardo Merino Merchán dijo...

¡Ay, ese ciprés que suena!
Abrazos, Paco.

fcaro dijo...

Ya sé, Jerónimo, de tus gustos. Poco a poco nos vamos acercando. Un abrazo.

fcaro dijo...

Ojalá desterrasen las sombras. aunque las sombras son tan necesarias como la luz, Miguel Ángel.

fcaro dijo...

Eduardo
Ese ciprés que tú escuchaste y sigue dando. Me parece excitante.Provocador.
Un abrazo.