sábado, 19 de diciembre de 2015

Un poema de Carmen Jodra: Sebastián

    

    Recuerdo que escuché por vez primera este poema en un recital de "Los Viernes de la Cacharrería" en el que Carmen Jodra leía junto a Diego Román, La fugacidad del poema dicho y la pésima megafonía del Salón de Actos del Ateneo no impidieron que su belleza dejase herida en nuestro recuerdo. Se sabe que Carmen publica escaso, no conocemos las razones, pero poemas como este Sebastián, tan limpio en su emoción como bien construido en el desvelamiento, y que hizo público La revista áurea, en su número 9, hace que quienes descansamos en su obra sigamos esperando. Esperándola.


Sebastián

Cuatrocientos otoños me agrietaron, e inviernos 
cuatrocientos dejaron su nieve en el ramaje. 
Por eso la corteza es tan áspera. Dentro, 
detrás de la corteza, mi alma fluye. 

Mi alma mínima anciana, difícil conmoverla. 
Pero qué fina piel, qué dócil al tormento, 
qué fácil de arañar en las escamas duras. 
Cómo hubiera querido por amor desnudarme. 

Exhausto, derramándose en diecisiete heridas, 
descansó todo el peso de su carne en mis brazos. 
Soy un árbol muy viejo y él un hombre muy joven, 
y una vez lo sostuve entre mis brazos.