martes, 3 de diciembre de 2013

También termina noviembre

La mesa (Foto FB)
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La alevosa huida de algunos de los folios que debían estar en la mesa, y no estaban, no hizo perder los papeles a Cecilia Quílez. Decidida a pesar. Se trataba de una mesa redonda sobre el estado de vigencia y el estado de proyecto de los Festivales Internacionales de Poesía. Esas ferias promocionales que logran concitar por unos días la atención sobre lo semioculto. Pérez Azaústre estuvo elegante con sus antecesores al hablar de Cosmopoética, de sus limitaciones y deberes al ser financiado solamente con dinero municipal. Renato Sandoval apareció exultante ante el vigor de su recién festival limeño, planeando su ampliación en un país pujante. El Harbi El Harti, desencantado, y en retirada después de organizar innumerables citas en Marruecos, se inclina ahora por rechazar el gigantismo escaparatista. Trabajar para menos, dijo. Martín Prieto pareció conforme con el tamaño del que regenta en Rosario, argentino primero y centroamericano después, vino a decir. Todos coincidieron en sacar la poesía de los recintos sabidos, en airearla por  barrios, bares, cárceles, plazas…. Cecilia moderó. Todo fue moderado el lunes 25 en la Casa del Lector. Incluso el número de asistentes.      

Juanjo Alcolea y Teresa Núñez
(Foto MCBarri)
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Casi lleno, martes 26, en la Casa de Castilla-La Mancha para la presentación de Cuando los nombres estén dados, de Juanjo Alcolea. Premio que fue Pastora Marcela 2012. Juanjo es un hombre de palabra poética permanente, a la que suele dotar de una tensión vivificadora. Habita en ella un afán de ave fénix capaz de resurgir, probar el vuelo y desafiar nuevas acechanzas. Este libro es un homenaje a la poesía, a su hacer, a su modo de vida y a las personas que la encarnan, a los poetas (que él ha querido en su mayoría cercanos al abrazo). Hizo la presentación Teresa Núñez, avisada y exacta, y hubo después turno de lectura con Ana Garrido, F. Caro y María Jesús Pizarro. Textos que subrayan la intención necesaria para aquel que pretende beber en el manantial de la poesía, para el que elige el oficio de hacer versos. Se sabe que la verdad en este aprendizaje es siempre subjetiva. Juanjo también lo sabe.     

Euraca. Página 
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El miércoles 27 aprendimos que La Zanjita es un pliego de cordel producido por los de Euraca. Los del seminario sobre lenguaje. Las que llevan a Luz Pichel como bandera. La Zanjita es un pliego de papel, o musical, o visual. Sirven para informar sobre lenguajes fronterizos, los que rozan y cambian, los que salvan y destrozan. Eva Chichilla y Patricia Esteban, en ausencia de María Salgado, explicaron. Son propensas a las longitudes, a los actos largos. A la belleza de la divagación divulgadora. Tienen una página, bastante atractiva, que muestra cómo exploran cuanto les atrae. Y les atrae todo aquello que el lenguaje tiene de confusión, de lugar en donde perderse y ser feliz. Se colaron en este ciclo de La Central de Callao llamado Tinta Roja y pensado para voz de mujer. Disfrutaron. Felices, mostraron algunas de Las Zanjitas mientras Luz Pichel esperaba expuesta y paciente el momento lejano de su lectura. Leyó apresurada, pero en gozo. Como siempre.

Pablo Méndez, editor de Vitruvio
(Foto FB)
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Todos los viernes, este 29 también, la editorial Vitruvio tiene un acto de presentación de libro de poemas en el Café Comercial, en La Planta de Arriba. Festivos, no. Es una editorial prolífica que atiende a multitud de poetas. Alivia urgencias. Este viernes leyó el también pintor y manchego (de Iniesta) Rafael Talavera. Lo presentó, hombre de la casa vitruviana y en elevadísimo tono, Alberto Infante. Rafael se da bastante al lirismo mágico, busca abandono en la Naturaleza. El editor celebra estos días sus 400 números de la colección Baños del Carmen con Las personas del verbo, de Jaime Gil de Biedma. Contrastes. La colección combina anhelantes y vacas sagradas. Es marca.   


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      Romper con las presencias.
      Dormir en otras lunas sin noche ni paisaje...
                                      Carmina Casala

Llegad
como si no hubiera ocurrido,

como si todo hubiese sido nunca tarde.

Dejad colgado el cuerpo entre dos luces,
la voz
en las techumbres del instante,

y, en el tronco desnudo de algún chopo,
prended el corazón como peaje.

Y no miréis atrás, idle de frente,
quemad hasta que el alma se os abrase,

y, luego, cuando el fuego se termine,

abrid la eternidad.  Si hay Dios:  que pase.


                                                           Juan José Alcolea

3 comentarios:

Ana Garrido Padilla dijo...

Gracias por estar, Paco, y por contarlo. Diciembre acabará como acabó noviembre, como acaba lo efímero, pero la poesía, la verdadera poesía, seguirá latiendo. Lo sabes, lo sabemos.

Enorme ese poema de Juanjo, inmenso en su terrible desnudez, en su desgarradora belleza.

Un abrazo enorme para los dos.

fcaro dijo...

Ay, Ana, estos afanes son deleitosos muchas veces. Vamos como abejas a pétalos. Volvemos a veces saciados, a veces con sed. En esta ocasión felices. Mi abrazo.

Juanjo Alcolea dijo...

Gracias, Paco, por el apunte, y gracias a la enorme compañía que me pronunció en poema. Gracias Ana, por estar también tú siempre.a En la Casa de Castilla La Mancha, en Torrejón, avistando poesía desde ópticas dispares. Qué siga el año por estos vericuetos.
Un abrazo.
Juanjo