martes, 27 de septiembre de 2016

Ay, septiembre, primer fogonazo

Ay, septiembre, primer fogonazo, fin de la mansedumbre, armazón de entelequias, mueres y apuntas lo por venir, el calendario furioso de las lecturas, de las presentaciones.

      Ay septiembre, Comenzaste para nosotros en Valdepeñas, con la lectura de Antonio Hernández en el Museo del Vino. Sábado 3 y de mañana. Precedida vino de un texto de Pedro A. González Moreno que dibujaba con precisión las coordenadas del hacer histórico del poeta de Arcos. Su lectura, ante una sala repleta, estuvo dominada por la cercanía. La palabra de Antonio humanizó los textos ya de por sí hechos para la emoción. Uno de ellos ilustrará una de las tinajas de la bodega A-7, jalonada de versos de poetas que han sido premio nacional. 

Elvira


      En la mitad de todo, el fulgor de Cuenca. Luminosa de Júcar y dignidad. Ocurrió tal y como anunciamos. Convocados alrededor de la fragilidad sensible de Elvira Daudet, un grupo numeroso de poetas y amigos acudieron a compartir verdad y palabra, afecto y justicia. Es sabido que la excusa fue la lectura de la placa con su nombre que honra a una calle de Cuenca. Un gesto, un abrazo del Ayuntamiento para con una de sus hijas. Era necesario que no pasara inadvertido, era necesario vernos y verla. Elvira Daudet, conquense de origen, hija de maestros, Mujer con eme mayúscula, atenta a su alrededor, infatigable en el combate por lo justo, tan fuerte como tierna, acariciada por un sol apacible y fraterno, recibió el cariño emocionado, emocionado, de cuantos pudieron desplazarse. Amigos y poetas escucharon, bajo la placa, las palabras de bienvenida de José Ángel García presidente de la Real Academia Conquense de las Artes y las Letras. Sábado y 17.

Luego, trasladados todos al local de la Academia, comenzó el tiempo de la palabra. Los poetas Rafael Soler y Jaime Alejandre condujeron el acto con justeza, con la entraña. Lo abrió Julián Huete, como voz del Ayuntamiento, con un discurso nada protocolario y con atención abierta. Estaba Elvira en la mesa acompañada por Carmina Casala y por Paloma Corrales, dos poetas como dos ángeles cotidianos de amparadoras alas. Luego, la glosa de Jaime Alejandre señalando los motivos del acto y subrayando la categoría personal y poética de Elvira Daudet, tanto tiempo en mitad de la sombra y ahora, en que por fin es conocida, en los cielos de la luz. La agarrotada garganta de Jaime contagio a una sala que era puro temblor. Numerosos asistentes tomaron la palabra para expiar sentimientos, pero sobre todo para, con la lectura de poemas de Elvira Daudet, dejar patente el porqué de todo, para dar cuenta y razón de que bajo la mejor poesía puede latir la mejor persona, y cuando esto ocurre, como es el caso, es necesario que el susurro privado se convierta en vuelo público. Y reconocernos todos. Tras Rafael Soler, certero siempre y elegante, cerró el acto la poeta –temblor de voz y gratitud unidos– con la lectura de uno de sus poemas más indomables: Esperando a los bárbaros. En pie y largo, en comunión de todos, el aplauso que puso fin al acto, el que abría la Puerta de Elvira a los corazones.

Julieta

      Más cómoda en las respuestas que en la lectura de sus poemas, en donde nunca se sintió a gusto, Julieta Valero estuvo en Enclave de Libros –lunes 26– convocada por el grupo conVersos. Se atrevió a expresar su temor de que sus poemas no trasmitieran la emoción suficiente a los que escuchaban. Prefería no leer, se notaba. Prefería conversar, describir su posición ante el hecho poético. Con humildad en el tono y con sosiego, se confesó sierva de su hacer, incapaz de no escribir. Todos mis poemas, dijo, son parte de mi vida. Una vida que ha cambiado con el deslumbramiento de la maternidad, don que la ocupa de pleno. También aseguró que otra de sus preocupaciones es la Memoria Histórica, el hecho de que nuestro país no haya sido capaz de asumir el drama de la Guerra y superarlo. Y que cada vez se siente más comprensiva con los demás, más alejada de la radicalidad juvenil, más partidaria de poner, en el asunto de los afectos, antes a la persona que al poeta. Ya en los finales, confesó que le parece estar cambiando su manera de poetizar. Alejándose del magma, de las dificultosas construcciones lingüísticas que la caracterizan y acercándose a la concisión, a la esencia. Algo en lo que no ha puesto intención, advirtió, pero a lo que ha llegado. Que ahora no necesita más palabras para decir. Leyó algún inédito que lo confirmaba. Tal es el estado de cuestión.   

4 comentarios:

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

Un abrazo desde Rivas, poeta, vuelvo a tu agenda literaria para instalarme en la rutina mansa del otoño; gracias por tu continuo estar al lado de la poesía. Saludos.

Jeronimo calero calero dijo...

Nuevo curso. Nueva-mente. Las flores, aún en lozanía, esperan las palabras del poeta de Piedrabuena que, como una buena piedra, amojona las lindes de su blog y nos va poniendo al corriente de lo que sucede allí donde algunos no podemos llegar. Se te lee con gusto Paco, porque das todo lo que de humano hay en tu persona. Un fraterno abrazo.

fcaro dijo...

Lejos el ruido laboral, espero que al amor de la rutina, José Luis, acuda la voluntad creadora, aunque solamente sea pos fastidiarla. no tienes excisa para hacer madrileña alguna tarde.

fcaro dijo...

Jerónimo, nuevo curso y nueva ilusión siempre. Sin queja. Espero, ojalá y pueda, estar con vosotros y con Santos cuando el premio Ciega. Cuídate. No te encomiendo escribir porque sé que lo haces. Mi abrazo intenso.