martes, 16 de diciembre de 2014

Divertimento. Tres epigramas de M. del Palacio

 

   Es conocido que el esplendor de la prensa satírica española se produjo en los dos últimos tercios del siglo XIX. El Zurriago durante el Trienio y  Fray Gerundio en los primeros tiempos liberales fijaron una manera crítica de acercarse a las modas y costumbres de los españoles y de sus hombres públicos. La mordacidad inteligente era la norma, tanto en los dibujos como en los textos. En estos últimos el epigrama, de antigua raíz, hizo furor entre las gentes. Algunos han llegado hasta nuestros días. Otros han sido olvidados. No del todo. El último número doble, 81-82, de la revista Barcarola incorpora la semblanza de uno de aquellos gigantes del periodismo y el sarcasmo. Se trata de Manuel del Palacio (Lérida 1832-Madrid 1906). No me resisto a trasladarles algunos, tres, de sus picotazos. Helos

   Por el soneto que sigue fue encarcelado y desterrado, lo que no impidió que muchos se lo supieran de memoria. Los aquí citados vivían y alguno/a formó parte importante de la Historia de España, legando un canal y su incontinencia a la prole que siguió. El soneto se tituló Belenes. Lean.

Por ser cuestión que a todos interesa,
voy de belenes a ocuparme un rato:
joden la Castelani y Valcerrato
y jode Luis León con la Duquesa.

Se lo da a Pepe Arana de la Sesa,
la Riquelme a Cadenas el traviato,
y con Alba y cien más falta al recato
la de Hortega (con h) baronesa.

Saavedra a la Lombillo jode ahora,
Sanjuán, de Fernandina, es el segundo,
y D. Ramón con la Fonseca mora.

Mas si queréis ejemplo más profundo,
en Palacio hallaréis una señora
que es capaz de joder con todo el mundo.

   Dicen que un ministro, muy cansado ya de sus puyas lacerantes, decretó su jubilación y logró que lo apartasen de sus funciones. Épocas eran ya de fin de siglo, por ello en el banquete que le ofrecieron los compañeros (parece que esta costumbre viene de lejos), lo remató con esta quintilla

Parece grande y es chico:
fue ministro porque sí,
y en cuatro meses y pico
perdió a Cuba, a Puerto Rico,
a Filipinas… y a mí.

   También fue un visionario preocupado por el mundillo de las letras y sus acarreos, premonitoriamente dejó escrito de un zascandil merodeador de cafés literarios, buscador de fotografías con, y al parecer de raquítica obra, esta quintilla que aplaudió Rubén y por la que no fue castigado.  

Para ser como Soler
gasta caudales, afán,
escribe y se deja ver
el que nunca podrá ser
ni poeta ni galán.


   Con los tiempos que corren, cuantísma falta harían estas plumas severas y afiladas capaces de encerrar en pequeñas cajitas lo que tanto tardan tantos en decir. Y dicen mal. Y se ponen muy serios. Eso, Manuel del Palacio, del XIX. 

2 comentarios:

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Querido Paco: los hermanos Bécquer, con sus dibujos hicieron si cabe más gráfico este soneto. Si aquí andaban muchos en los satíricos dibujos de Valeriano solo andaba la de palacio pero nada más leer este soneto me han venido a la memoria aquellos dibujos publicados en prensa bajo seudonimo en la década del 60 (de 1800, naturalmente)Joyas necesarias, los tres epigramas, y el último de rigurosa actualidad para algunos. Un abrazo y gracias de nuevo, me has hecho sonreir esta mañana.

fcaro dijo...

La verdad, Manolo, es que lo pensé, pero no he querido editar con una imagen de los Bécquer, me parecía demasiado. Mejor dejar a la imaginación. El último parece de rigurosa actualidad por eso lo he elegido. Gracias por la sonrisa.