miércoles, 29 de febrero de 2012

Poema: Incitación (I) / (II) / ...

I
Como rosa que crece
sólo para mis ojos,
y luego muere

así tu lengua toma
-con qué pausa-
el sabor a deseo
de la tarde

de la tarde que busca
la tibia voluntad de la epidermis,
los cráteres instantes

el temblor

de las sílabas sábanas
donde el fuego agonice.




II

Sabes cuánto

erosionan tus pechos,
mujer caudal

tan pájaros, tan míos,
tan ciegamente densos,
prietos.

De las marismas suben
para arañar

para anunciar que llegan
las sales más voraces
–alba, lino-
las que viven y ofician en tu vientre.