jueves, 27 de febrero de 2014

Poema: Escribirlas muy juntas


                         A los poetas amigos que fueron a Segovia 
                         para leerse a Machado y comer en Duque.
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Llegué a los verbos por los verbos, vine
a la mar por la mar, dije espiga a la espiga,
tal vez por eso
viví calladamente.

Con hambre anduve,
y el día incierto en que llamé
luz al pan que comía,
supe que las palabras no se doblan ni rinden
pero que guardan dentro
y muy oculto el pánico que sienten
cuando mi voz acude y nombra a su enemiga.

Las palabras nos buscan, nos abrazan
para esconder su agobio,
así consiguen
que parezcamos torpes,
angustiados o débiles: tenemos
la obligación escrita de responder al daño.

Las palabras
nos usan, mas se odian, en secreto se odian,
yo sé cómo se odian, cómo
entre ellas se miden y se temen,
es preciso por ello mantenernos alerta,
escribirlas muy juntas, enfrentarlas,
conseguir que se muerdan, que vacíen
una en otra su dosis de veneno.

Escribir es también un acto de defensa.


4 comentarios:

Eduardo Merino Merchán dijo...

Escribir es, sobre todo, un acto de defensa. Y tu poema la defensa de todos nosotros. Escribir es sobrevivir.Pero si se escribe como tú, es vivir mejor. Un abrazo.Eduardo

fcaro dijo...

Eduardo:
Escribir es defenderse de la vida, RSoler diría entregarse a ella. Al fin y al cabo es lo mismo. Se escribe porque hay sorpresa a nuestro alrededor, temor o entrega. Se escribe para ser otro entre lo mismo el mismo entre aquello que cambia. Como rebelión, como revelación.

Juanjo Alcolea dijo...

Como necesidad de hacerse en cada verso, como hito y señal para una vida. En mi caso como aliento de ser y ser querido. Me gusta Caro.

J.J.

fcaro dijo...

Escribir es multitud, Juanjo. Tensión que no se agota. Las palabras nos usan, no lo olvides. Escribir es ser mirada resistente.