viernes, 19 de junio de 2009

NOTICIA DE MARÍA JOSÉ MAESO


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.María José Maeso es una poeta nacida en Madrid, pero manchega ya por su larga permanencia en Manzanares. Su obra poética, elaborada con paciencia y desde la intuición salió a la luz con motivo de haber obtenido el premio Gerardo Diego que concede la Diputación de Soria. El libro Residencia del fuego es una auténtica delicia por el gusto exquisito que gobierna su construcción. Hay en todo él un pálpito de biografía personal, existencial y lírica; una proclamación del compromiso con la palabra, un inventario de asombros, hay nocturnos que declinan en largas ceremonias tras haber vivido las excitaciones del mediodía.


Residencia del fuego está elaborado a partir de la premiosidad, sin prisa, demorándose en los relojes del verso amplio, rebuscando entre la música de los colores y los sonidos pigmentados, haciendo del vocabulario jardín donde encontrar lugar para el sosiego, residencia donde guardar al fuego del olvido.


Valga este Nocturno II como noticia de la toma de conciencia de su compromiso con la poesía.


Aquí arriba con un dolor al fondo de los ojos,
en mi cuarto me sueño como un perro en mi cama
y pánico de luz arañando las calles,
abajo ya dejé aparcadas las dudas, las cadenas,
el miedo entre las uñas y un grito en la tormenta.

¿Has visto alguna vez la calma de la lluvia sobre los adoquines?

Detrás de la mañana aún brillan los relámpagos
y me tañen los truenos

y los hombres de blanco como ardiente reclamo,
al brillo de sirenas,
tocan tambores nuevos en esas ambulancias,
(¿será acaso guerrero?, ¿princesa de extrarradio?)

Es tiempo de deshoras, de ilimitada espera,
se rompió la unidad y la bisagra,
leyendo el corazón escribo con mi hígado,
y libros amarillos y ventanas y windows,
bisutería barata, las joyas encerradas
con las preciosas piedras y el roce de los dedos,

la luz cruza el cristal, la incierta cucaracha...

Extendiendo sus alas con el roce afilado
el tiempo lame días vulnerables
y los hermosos cuerpos aquí en la vieja Europa,
monosabios en este simulacro que habita las ciudades.

Nunca es tarde
si descubres el fuego y el vértigo del blanco,
el horror vacui como un cuadro de Hopper,
el frío en los papeles
(papel de buen gramaje, empapa bien la sangre),
y aquí está mi inventario:
algunas tristes nanas, los dobles apellidos,
el uniforme gris y las cinco mudanzas,
y estas uñas cortadas, mis restos de planeta,
la cruz, sus clavos verdes, y el párpado sangrante
(pues no soporto el sol a palo seco...)
y a menudo me he dejado caer
en la eterna frecuencia de lo amargo
venerando el asombro,
el oro de los días y el ángel de la calle,
los cielos rasos... falsos
y el ara de este cáliz...
.

1 comentario:

Oda dijo...

Navegando por este mar inmenso que es internet me he encontrado con la grata noticia de que María José Maeso escribe poesía. Hace unos años trabajamos juntas en Madrid y nunca supuse esa pasión suya por los versos (imagino que ella tampoco supuso la mía). Me ha alegrado saber de ella de esta forma, he leído dos poemas suyos y voy a intentar hacerme con el libro. Desde aquí, aunque dudo le llegue siquiera mi eco, mi enhorabuena y el grato recuerdo de un tiempo. Teresa.