jueves, 19 de abril de 2018

Poema: Nocturno


Tras soportar la vacua
claridad de los días, esa terca
extensión de la luz que tanto eludo,
acepto sin soborno acudir a las noches

aunque en ellas, y siempre,
tema la densidad de su grisura,
su aroma a desaliento,
los dientes hondos

porque es entonces cuando suelo
levantar en lo oscuro los andamios,
y disponer las sogas, las palabras,
los metros y escaleras  

por donde subo para
vivir en otra ruina, lo estéril de intentar
construir con tanteos
de memoria y adobes
poemas que precisan de exacta arquitectura.

6 comentarios:

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Honda es, en verdad, esa mordedura. Tanto que provoca, en esa oscuridad buscada, un incesante grito de belleza...
Mi abrazo siempre.

Diego Clemén dijo...

Magnífico poema, casi un manifiesto.

Saludos cordiales.

fcaro dijo...

Quién pudiera alguna vez lograrla, M Ángel!

fcaro dijo...

Casi, los manifiestos son demasiado rotundos, Diego.

Javier Díaz Gil dijo...

El refugio de la noche. La oscuridad en oposición a la excesiva luz. Lo temido y misterioso. Lo acogedor de la palabra. Enhorabuena, Paco, gran poema.

fcaro dijo...

La noche es siempre la posibilidad de lo insospechado, el mejor territorio para el poema, Javier.