miércoles, 26 de octubre de 2016

Llamas, vino























En el móvil tu rostro, tu llamada,
dices: mi cuarto frío… sé de un par de
cuerpos leña que se anhelaron, ¿arde
en la tuya mi boca recordada?

Te respondo que ya, que acudo en nada,
que derrito el asfalto de la tarde,
que ni un hueco en la mía que no guarde
ascuas, ¿sigue… la tuya en llamarada?

Para el arder a dos, llevo dos copas
y una botella helada de godello.

Verte beber, ser el cristal y verte
apurar el instante, ser sin ropas,
dar al vino el adiós, probar tu cuello,
tus dos húmedos labios... y beberte.

12 comentarios:

Natividad Cepeda dijo...

Bello poema de amor en toda su metáfora. El vino exultante, aunque junto a los versos carece de fuego.

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

He intentado introducir un comentario y no sé si lo he conseguido, así que lo intento de nuevo a riesgo de repetir las mismas ideas, querido amigo. Decía que la poesía actual desprende en ocasiones un rechazo de las formas clásicas, como si estuviesen anquilosadas por el paso del tiempo. Yo soy de los que creo en una convivencia fértil y precisa entre verso libre y rimado. Por tanto, enhorabuena por tu poema y una alegría adentrase siempre en tu blog.

Eloisa Pardo Castro dijo...

Enhorabuena maestro. Un saludo.

mayusta perez dijo...

No hay ya palabras,pues quien vale, vale.
Abrazos de cuartetos y tercetos...

fcaro dijo...

Natividad, buena lectura la tuya, poeta. siempre es un placer encontrar tu palabra, tan sabia como serena.

fcaro dijo...

Lo consigues, José Luis, lo conseguiste.
Bueno, más que la poesía actual, algunos de los poetas más jóvenes (o menos), los que ilusionados por contar sus emociones con urgencia desprecian las técnicas que pueden conducir al hallazgo del ritmo, del cual sabemos que se puede lograr de muchas maneras, pero en el fondo de todas se encuentran el acento y la medida. La rima es simplemente un adorno y un detalle añadido. pero un detalle que si rechina, estorba. La rima debe sosegar el oído y pasar desapercibida.
No soy de sonetos en demasía, pero si algún poema como este se empeña, qué hacer sino dejarse llevar.
Y la alegría de encontrarte.

fcaro dijo...

Gracias por tu lectura, Eloisa. Maestros, los que yo tuve.

fcaro dijo...

Miguel Ángel, los abrazos han destartalado a los tercetos, los han descolocado. Y es que tus abrazos son fuertes y de amigo.
Ahí va el mío.

Davina dijo...

Exquisito.

fcaro dijo...

Si te lo parece... Un beso, Davi.

Alfredo J Ramos dijo...

Qué bueno ese godello. Tan pleno en boca. Cómo se abre a sugerir matices. Y qué bien escanciado. Abrazo.

fcaro dijo...

La demora es esencial, Alfredo, en la degustación de los aromas. No es preciso precipitarse, pero más allá de un soneto parece demasiado.