martes, 26 de junio de 2012

En ruta



En las puertas de la Cartuja
Sábado 23, en Cazalla de la Sierra. Mientras pretendo contemplar, con Eduardo, Jacoba y Enrique, la Cartuja de Cazalla, una llamada me confirma que son cinamomos los árboles que tengo cerca de casa, cualquiera que haga versos debe tenerlos cerca. Que un nombre tan sin significado tenga tanto glamour, es muy curioso. Claro que uno debe cuidar de no usarlo muy repetidamente. Tan sólo cuando luzca la luna y abrillanten, dicen. Yo tengo la suerte de tenerlos muy cerca. Lo suponía. La llamada me lo ha confirmado. De mi casa, de mi mesa. Hay quienes llaman melia a esta especie de árbol. Melia no es lo mismo, es nada sugerente, y poco litográfico, considero. Yo tengo ahora dos cinamomos muy cerca, pero muy, muy cerca. Sé que tienen el fruto venenoso. Que no es recomendable su ingestión. Pero sé que su nombre goza de gran virtud. Lo sé por Antonio. Pereira sostenía que, al par con los duraznos, tienen una enorme facilidad para descubrir a los falsos poetas. 



Dionisio Cañas en Valdepeñas
Domingo 24, lejos de Valdepeñas. Nadie, salvo quizás Manolo Juliá, ha echado en falta a Mientras la luz en los fastos de la Bodega A-7 en honor a Dionisio Cañas. Ni estuvo el redactor ni la crónica habitual. La crónica se queja sobre mi hombro. Pudo ser la última ocasión, dice: Dionisio duda sobre volver a leer en público y los A-7 en volver a convocar. Yo le hablo de la plenitud de Cáncer y su solsticio, de los mínimos sombrajes, del sofoco empedrado. De que no somos manchegos ni poetas. De que no hemos sido comunicados ni invitados. No son tachas suficientes, me contesta, todas ellas las hemos soportado en otras ocasiones. Lleva razón. Dice que ella nunca ha sido cáustica ni cruel sobre el empotro. Y que en caso de intentarlo el jefe no lo hubiera consentido.  Que siempre fue hímnica a fuer de festiva. Como lleva razón, la distraigo y consuelo con viles artimañas. Parece que se deja. Le digo, iremos en septiembre, a ver a Martínez Sarrión y su tinaja escrita, cuando progrese el quitasol de la uralita y sea más compasiva y alargada su sombra. La crónica me mira y lentamente rumia. 

La espadaña de la Peña Arias Montano, en Alájar
 25 y lunes, Alájar. Peña de Arias Montano. Dice la guía, aquí recibió Arias Montano la visita de Felipe II, de quien era confesor. Dice el turista, eso no está documentado, es leyenda. Dice la guía, nada más aprobarse los presupuestos se procederá a la subida del iva, asunto que los presupuestos niegan. Dice el turista, ese atraco aumentará el fraude, no la recaudación. Dice la guía, Arias Montano testó y pidió a su albacea que nunca le editara Cátedra. Dice el turista, imposible, Cátedra no existía. Dice la guía con mala hostia, eso es irrelevante, Arias Montano no podía soportar pies de páginas en sus poemas, le ponía furioso; el pie de página debe ser la poesía y en eso opinaba como el Padre Soler y como yo: terminó la visita. El turista sacó papel y lápiz. Tomó nota. Volvió a Madrid.

miércoles, 20 de junio de 2012

Mercadona


Comprar y ser comprado,
saberlo con certeza,
saberse multitud televisada,
un soldado de ruinas
en el instante en ruinas de la Historia  

un mudo viejo topo, 
manco,
que evita los espejos,
un domado inocente en procesión
recorriendo pasillos

Se cegaron las sábanas mendigas
de los viejos desvanes treintañeros,
territorios en armas, escenarios
donde a veces lograste 
enfrentar a conciencia y existencia.

Mira bien cuánto cuesta,
lo que eliges.

Eres sólo disfraz
empujando el carrito, ¿qué te queda
de los sueños morados? ¿de ser otros?
Tal vez sólo ese gesto
en los día de feria (y en los feisbus)
de poner colgaduras,
desteñidas
banderolas pintadas de carmines,
de púrpuras colores derrotados.

lunes, 18 de junio de 2012

Promociones ingenuas


A la redacción de Mientras la luz suelen llegar escritos promocionales de agencias, editoriales, grupos de amigos… Normalmente no hacemos caso, tenemos redacción propia, pero hoy el jefe ha rescatado estos tres, dice que nota en ellos cierta ternura, casi infantil; y que no son industriales sino bienintencionados, aunque sean un poco propagandistas. Helos aquí, transcritos, con su aire naíf.

12/06/2012
Juan Carlos Mestre ha escrito un libro tan gordo que no cabe en sus obras completas. Por la portada, se ve que trata de un panadero que va por las vías del tren y lleva abrigo. Y de las cosas que ocurren, que ocurrieron hace 75 años y otras que le ocurren cuando lee o viaja o conversa Tiene muchos poemas largos y cada poema muchos versos largos. Muy bonitos. Parecen cosas normales, pero tienen imaginación. Apenas si te cansas de leerlo. Si te cansas pones una señal y luego sigues. No importa, porque  los versos parecen no seguirse unos a otros.  Aunque algunos sí. Son 468 páginas. Se puede comprar para el verano. El libro se titula La bicicleta del panadero.



15/06/2012
Juana Vázquez ha casi cerrado la temporada leyendo en una tertulia. La de Pepa Nieto, por Doctor Ezquerdo. O tal vez no la haya cerrado. Lee muy bien. Porque practica. Escribe poesía muy moderna. Es posible escucharla en los Diablos Azules sin que ella se dé cuenta, si te quedas atrás, en la barra. Ha publicado un libro con un título muy bonito, Tiempo de caramelos. El título se refiere a cuando era pequeña en su pueblo. Ella es de Extremadura. Se comenta que es muy especial por las cosas que le pasaron: reñía con su padre, y mucho más finito que el de Juan Carlos Mestre.



18/06/2012
Miguel Losada presenta los próximos días una revista de poesía. Sí, sí, en el Ateneo. Él es el director. La revista se llama Áurea, que quiere decir de oro, dorada, que resplandece o algo así. Los números anteriores se vendían a 8 euros. Miguel pide poemas a los poetas no mediocritas y estos se los prestan.  Miguel conoce a muchos de esos poetas. Y conoce una imprenta amical, por lo que la revista durará mucho. Miguel tiene siempre la sonrisa en los labios, sobre todo cuando interviene en los coloquios. También hace presentaciones. Y en La Cacharrería del Ateneo descubre poetas desconocidos. 

jueves, 14 de junio de 2012

Divino Carnaval. Miguel Galanes. Un poema


Divino carnaval. El canto de Deucalión es un poemario que exige tensión lectora. En ella estoy. Es la última entrega de Miguel Galanes, editada por Vitruvio (11 euros). Pablo Méndez es un hombre de olfato. Autor y editor llevaban años rondándose. Ha habido encuentro.

Miguel Galanes presentando Divino Carnaval
en el Café Comercial el viernes 18 de mayo
El poemario significa ruptura en las formas acostumbradas del poeta, pero significa también una profundización en sus obsesiones. Viene de lejos la enorme categoría poética de Miguel Galanes, creador de mundos, constructor de lenguajes. Predomina el eneasílabo, aunque el poeta, siempre libre, impide que las nueve sílabas le constriñan, se le impongan. Miguel siempre es libre, Miguel siempre rompe. Nunca las ataduras métricas lograrán ceñir su voz, buscada como azar, como pleita, buscada dúctil.

Miguel Galanes presentando
el libro en Daimiel
el pasado 5 de mayo
El carnaval, la juerga, la fiesta de la vida y sus contradicciones, la máscara que muda y que todo lo muta, el rechazo de la fama y el éxito como búsqueda, el anhelo de los sencillo, las preguntas, los condicionales, el baile de contrarios, un espacio necesario para el roce, lo individual, lo permanente que deviene en volátil; Deucalión y Pirra transformando piedras en voluntades humanas, la herencia barroca del mundo: escena de la fugacidad, del desengaño, el orden y el caos, la perversión que acecha, la constante paradoja; el castillo de Calatrava la Nueva como lugar de canto, como alta luz que vigila; la antítesis como mirada, el hombre como espectador y como personaje. Ciudad y/o Naturaleza. Vivir como tragedia. Lo absurdo y la belleza en sucesión. El carnaval. Miguel Galanes y la tensión lectora.


Hay que volver, pero mientras este poema sobre una provocación inmediata y por su compromiso


Aquellos días ya perdidos 
vuelven la máscara en engaño, 
culo y miradas con guarronas 
trazas. Lo mismo el bleu jeans 
que una chaqueta de pana, 
guapos que ocultan voto y timo, 
compraventa y oro. Las tarjetas 
con el reclamo de serpiente; 
y en sus feas nalgas descubiertas, 
el aquellarre de los pelos, 
la mascarada y los posibles, 
la bolsa llena y el registro 
repleto. Ellos, la máscara, 
a fino suenan. Cheque falso. 
¿Qué nada aquí es agradable? 
¿Que qué se escurren de estos versos 
como por un estercolero? 
La martingala pirotécnica, 
los bucles, la memoria hitórica, 
los arlequines de la rosa 
made in spain y rojo engaño. 
Rosa y hojarasca. Baratijas. 
Tribulaciones de la sarna 
de Pepo y Zapa, juntos todos, 
con otros muchos licaones 
en la cucaña del poder 
sobre truncadas marionetas. 
Risa, los naipes bien marcados, 
espada en ristre y atentado, 
brújula ciega, humor negro 
y humo, mucho humo en esta casa, 
rica en jirones y a tiras 
por sus fronteras. Esta patria, 
reino de Taifas, ahora en venta.



miércoles, 13 de junio de 2012

Aurora Auñón, techo y raíz


Aurora Auñón de espaldas a la tele.
Fotografía de Maxi Rey



Se llama Aurora Auñón. Fue y es maestra. De las que de verdad enseñan. Maestra. Nacida en Albalate de la Nogueras, en Cuenca. Mantiene casa en Priego, donde es habitual de sus jornadas poéticas, aunque vive en Madrid. Y escribe. Escribe desde mucho. Y duda cuando quiere hacer poesía. No cuando lee, no cuando recita. Vive alrededor de la poesía, revuelta con ella, Buscándose, amándose, temiéndose. Termina de publicar su primer libro, Techo y raíces, con Vitruvio, con los amigos. Hace también prosa vindicativa. Pronto saldrá su primer ensayo. Atentos,tiene cosas que decir.

A mí me gusta su compañía, su conversación, sus ojos, su amistad, su decisión de no probar el agua. Y ahora que ya la conozco, también su poesía. Suave, leve, comprensiva, amable con las cosas, con los otros, relatora, sensible, dispuesta al abrazo, al paisaje, celebradora, íntima, elegíaca también, amada por la plenitud y por el crepúsculo. Aurora vuelve a besar con los versos los cuerpos que besó, los viejos azules. Mira con ellos. Limpia con ellos la hojarasca podrida, los incierto de los años. Aurora Auñón, poeta de lo alegre y la nostalgia, de la sed sorprendida.

De Techo y Raices, este poema de la segunda parte.

XXVI
                       Para Mari Carmen, Rafa y Marcos,
                        que compartieron conmigo una tarde maravillosa.

Planean en el aire, recorriendo la tarde,
               dos buitres negros, seguros
                        de haber vencido el peso de la carne.
Horizontalidad pura,
           natural elegancia
           que no reclama nunca que otros ojos la miren,
desconfían
        de cualquiera que llegue como nuevo a su hábitat.
En la parte más alta
        de los viejos azules de estas rocas calizas,
        descansa, no sé muy bien de qué, una pareja de alimoches.
La una junto al otro,
         por los ojos,
              lo mismo que nosotros,
                   se beben la belleza,
         se empapan de esa luz aquietada
           que nada muestra y todo lo contiene,
              que también unifica el silencio y la música.

Desde el fondo de la hoz,
nuestra atención se centra en esa altura.

Los prismáticos nos llevan
      dentro de la mirada
          de dos pájaros puestos en un punto perfecto,
y así, el artificio pone también su parte
       en el casi milagro de aprehender lo inefable.
Todo está en la mirada de los dos alimoches:
    la ternura rosiblanca de los almendros;
    los almeces en círculo,
                                         todavía desnudos,
    pero hablando entre ellos, desde su savia oculta,
    de ese tiempo de espera en que alargan los días
    para madurar frutos negros como la noche;
está el romero,
        impávido, ante el hecho menor
        de que en su fruto
        nunca repare nadie,
        nada le importa que lo suyo sea sólo perfume;
y está el agua
       remansada para espejearlo todo
       y llevarlo a la altura que la pareja ocupa.

En esta leve esfera,
que todo lo contiene y unifica,
hay un azul igual desde sus límites,
    herido en la distancia
       por la luz de ese sol que se despide.

Paradójicamente, el astro rey
   es el único que,
      en ese instante mágico,
         obedece al imperio del espacio y el tiempo.
Al hundirse, nos acerca a la noche,
    consciente de que roba nuestra dicha,
    y como compensándonos
    pinta de rojo, de rojo-luz, los rastros de la huida,
        avisando que llega la hora del amor.
Encendidos en él, lo alimoches,
   muy delicadamente, nos desplazan,
   nada debe enturbiar que sus ojos se encuentren.
Mecidos en el todo como nido,
    convierten su mirada en largo beso
       y, ahítos de ternura, se entregan, copulando.

Nosotros
volvemos a ser tierra.

lunes, 11 de junio de 2012

Paseo y entrevista




Todo muy normal. Desde hace muchísimos años paseo con otros muchos madrileños por el Retiro de Madrid. Aprovecho que ponen casetas con libros. Hay más colorido. También amigos que pasean, que sueñan con leer, que firman. Uno de los amigos con quien disfruté el paseo fue con Manuel Cortijo, que me trajo una sorpresa agradabilísima: su primer poemario Memoria de lo usado. Charlé con Natividad Cepeda, venida desde su Tomelloso y abracé a mi buen poeta alcarreño Jesús Aparicio, feliz de su nuevo libro. También con Javier Díaz Gil. Me pararon en Pretextos para adquirir libros de José Cereijo, y en Calambur para comprar de Julio Más, Antonio Pereira y Juan Carlos Mestre. Suficiente. Jesús Aparicio se empeñó en la fotografía.

Y para mañana, martes y doce, está programada la entrevista de este blogero en Radio Círculo. Es un empeño de mi buena amiga Cristina Cocca, colaboradora del programa Contrapartida de la citada emisora. A las 16.30 Espero que hablemos de poesía. Y leer algún poema en la media hora reservada. Emiten en 100.4 FM o en la siguiente dirección de internet http://www.circulobellasartes.com/ag_radio.php#

Por si alguien quiere.

viernes, 1 de junio de 2012

Rescatado


Rescátate, anímate -dice mi jefe- vuelve a salir, la poesía nunca ha sido de cobardes. Deja la prima 540, de ver los telediarios, no hables con según de lo innombrable, Bankia no existe. Hace cuanto puede. Y yo voy volviendo a la vida. Poco a poco. Le confieso que he ido a sitios pero que no tengo valor para contarlo. No estoy para saraos. Él me dice que sabemos que vivimos porque ocurren cosas. Y porque alguien escribe. Y porque a las gentes les gusta leer y que alguien, al otro lado, escuche. Razones peregrinas. Salgo por no oírle, para oír. Rescatado de nuevo para tertulias. Pero escéptico. 

Paca Aguirre en Montesinos
Fotografía: Maxi Rey
Salgo para gozar, martes 29, a Paca Aguirre en los Montesinos. Parece no haberle afectado demasiado el premio nacional ni el homenaje que le hicieran, en Comisiones y con otros, Temporelli Tarduchi. Lee como habla, escribe como quien anda, dice lo que ve y entiende. Continúa en ella la cotidianeidad esponjosa y tierna de pan recién horneado. Y el rastro, perdido y no perdido, del dolor. La vida cual milagro. La voluntad del agradecimiento. Compruebo que descanso en su persona y que me enredo en bastantes de sus poemas. Leyó los clásicos, en donde todos la/nos reconocemos, y una buena sesión de inéditos. Primero conversaciones con el animal que siempre va con ella, dijo, y luego apuntes reflexivos sobre la edad y los caminos que nos recorre, digo yo. Para mí, hay más oxígeno en los primeros. Imagino que también para los 32 asistentes que me rodeaban. Se despidió la tertulia hasta el curso próximo (lo espero, vive Dios, menos endogámico). Palabras breves, trémulas, de Marisa y otras inquietadas de su hijo Rafael.

Alberto Infante, antólogo de 12+1
Vuelvo al riesgo. Miércoles 30. Al sótano de Fuentetaja. A la voluntad de Alberto Infante. Alberto está en vena. Organizó hace unos días unas mesas redondas sobre poesía madrileña contemporánea, donde leyeron 12 poetas. Hizo bien. Fuentetaja sigue cerrada y se abrió para ello. Para el nuevo libro de Endymion lo hizo el miércoles. Gentes de pie para la presentación de una antología llamada 12+1 de poetas madrileños. Apresurada en los plazos, dijeron. Poetas de la órbita de Vitruvio y Amargord y algún otro/a, digo. Habló Manuel Juliá, manchego, futbolero y buen poeta, que paseó sobre los antologados con buen ojo lector. Habló LA de Cuenca, admirable en aceptar compromisos sugeridos y admirable su pasar por ellos sin ser notado: dijo que conocía a algunos de los escogidos. Habló después, como ¿buen? anfitrión, Alberto Infante largo y tendido sobre la imposibilidad de que los ratones cuenten sus sueños, (según experiencias, los tienen) posibilidad que aceptó en los poetas. Agradeció la presencia, el libro, y la existencia, ahora ajada, de Fuentetaja. Leyeron los poetas Begoña Montes, Julieta Valero, Luis Luna, Francisco Cenamor, Jaime Alejandre, Marta Agudo, Rebeca Álvarez, Antonio Daganzo y Raúl Nieto de la Torre. No se libraron por no asistir Julio Mas, Alfonso Berrocal, Pablo Méndez y Alex Portero: alguien leyó por ellos.
El jefe me dijo que comprara. Lo hice. Caro, 20 euros. Mejorable edición. Buenas entradillas de Alberto. Prólogo trufado de paréntesis y abarquillado por las menciones de la página 41.  Pepe Elgarresta, aplaudidor, me acompañó. Capi me habló con osadía de traducciones ante Rafael González SerranoAurora Auñón se hizo una fotografía conmigo. Todos le deseamos a 12+1 éxito de crítica y de distribución. Fue buena señal que a la salida de acto se presentara una pareja de policías nacionales a ver qué pasaba en Fuentetaja.

Ben Clark y Andrés Catalán, lo ganadores
Otrosí: Ben Clak y Andrés Catalán escribieron en Salamanca un libro-juego,  Mantener la cadena del frío, sobre cocina, en plan poético, y decidieron enviarlo al Poesía Joven de RNE. Y ganaron. Contentos con el hecho, presentaron el libro el jueves 31 en la terraza del La Casa Encendida. Guirao, su director, dijo que seguiría abierta, que habían sido, como yo, rescatados. Veremos. Edita el libro, como otros años, Pretextos. Mucho público poeta, mucho poeta público. Incluso vino Alejandro Céspedes, muy contento de su retiro. Y el repartido Oscar M. Centeno. Me soportaron José Luis Nieto y Pepe Cereijo. Javier Lostalé ejercía como lo que ya es, la referencia afectiva de la poesía madrileña. Esta convocatoria suele tener aire de encuentro fin de curso. A lo lejos Juana Vázquez. Llegué con Rafa Morales y Carmen Valcárcel. Subí con Eduardo Merino, que ha hecho, como yo, sacrificio de rescate los tres días. Bajé con Maxi Rey, que lo mismo. Eduardo y Maxi son ángeles cerveceros de mi rescate.  Parece que noto cierta mejoría.