viernes, 11 de noviembre de 2011

Poema: Antes de Eladio (Después de leer “Los trenes”)

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Antes de Eladio,
antes de que su voz, como del trueno,
descendiera y poblase,
hubo un tiempo,
un invierno en que estuve atravesando
con mi tío los campos de La Mancha.

Bajábamos en tren, hacia Valencia,
y era el caso que amaba yo esa tierra
que entonces nadie amaba
y a los trigos oscuros
que guardan su color

eran paisaje frío y viñas, gentes
que apenas destacaban de las cepas,
los míseros gañanes en camisa,
libres bajo la luz, que ensarmentaban
esqueletos y brotes,
rencor de guerra.

Cruzábamos en tren, aquel invierno
y eran las tierras anchas, ateridas,
pasiva indiferencia. Eran campos
de mujeres en pie, que en los pañuelos
ocultaban su pelo o la tristeza
de los vientres henchidos.

Por olvido humillados, seca brasa
los varones, repartidos y serios
por los ajenos trozos,
con gleba y alfabetos calizos en los labios
aunque a veces cantasen
intenciones y coplas.

Yo veía sus sombras
que atrás dejábamos,
los silencios de gentes que habitaban,
serenas, quedamente,
las casas que antes fueron de sus padres,
que con su afán colmaban las galeras,
que en sus patios dejaban
bajo aleros brotar las golondrinas

que rezaban felices
cuando al mediar el sol
ponían pan
en la mesa desnuda y agua clara.

Y es que yo era tan sólo doce edades
y algo propenso a la milagrería
del tiempo, y a creer que no era tierra
que debiera morir, ni sus canciones

que no era pueblo
para estar sin poeta.

Era
que antes de Eladio
la gente reducía su esperanza
y que negros y largos,
en los años de invierno,
los trenes iban lentos por La Mancha
a la espera, quizás, que algún muchacho,
cetrino, sin un padre,
en el trigo perdido o en las viñas
levantase los ojos y mirara.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este poema siempre consigue emocionarme, Paco. Creo que es uno de los primeros que te escuché en el Gijón y te confieso que me empujó a adentrarme en la poesía de Eladio. Gracias por compartirlo, gracias por ser.

Un abrazo.

Ana Garrido

Anónimo dijo...

Gracias, Caro, por ese poema, por Eladio, por la tierra, por la vida...
Carmina